Internacionales

Estados Unidos-Sudáfrica: La venganza

Por Omar Rafael García Lazo / Especial para Al Mayadeen.

Cuando el gobierno de Sudáfrica presentó ante el Corte Internacional de Justicia su acusación por genocidio contra “Israel”, en Washington sonaron las alarmas.

El peso simbólico, político, mediático y legal de la acusación sudafricana contra el régimen sionista por su matanza en Gaza impactó de manera sustancial en parte considerable de la opinión pública estadounidense, debilitó el prestigio del presidente Joe Biden y su cínica postura en defensa de los derechos humanos; y puso contra las cuerdas a la diplomacia estadounidense, dirigida por el mediocre Secretario de Estado, Anthony Blinken.

Aunque la postura de la Casa Blanca respecto a “Israel” no varió, el golpe desde la tierra de Nelson Mandela refleja la tendencia que marca el progresivo debilitamiento de la hegemonía estadounidense y el alcance de su poderío.

Sudáfrica venía de una exitosa cumbre de los BRICS celebrada en su país en agosto de 2023. Allí se decidieron pasos importantes para consolidar el bloque de potencias emergentes, entre ellos, su ampliación con nuevos integrantes del llamado sur global y decisiones que impactaban en el dominio que por décadas ha tenido el dólar estadounidense en la economía mundial.

Además de todo lo anterior, Sudáfrica ha sido durante los últimos treinta años un baluarte de la integración africana, piedra angular del paulatino desacople del continente de los esquemas de dominación heredados del colonialismo, lo que, ligado a la diversificación de las relaciones políticas y económicas, ha permitido, en medio de los desafíos de seguridad e intentos desestabilizadores, un singular, diverso, parcial y aún desigual progreso del continente.

En esa disputa en pleno desarrollo, con diversas expresiones y afiliaciones, el peso político de la nación africana ha sido determinante, como lo ha sido también sus crecientes vínculos con China y Rusia.

Las relaciones con Rusia tienen un lazo político importante que se remonta al respaldo de Moscú, durante la era soviética, al Congreso Nacional Africano y al Partido Comunista de Sudáfrica en sus luchas contra el apartheid, régimen que contó con el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos.

En la actualidad las relaciones en materia económica, de colaboración y seguridad le confieren a sus vínculos un carácter especial que se refleja en la coincidencia de ambos gobiernos en importantes puntos de la agenda internacional.

En cuanto a China, el gigante asiático es hoy el principal socio comercial de Sudáfrica. La relación está basada en una asociación estratégica integral que abarca el comercio, la inversión, las finanzas, la cooperación y la seguridad.

Aunque cierta prensa occidental intenta minimizar el impacto regional y global de Sudáfrica, en el marco de sus vínculos con Beijing y Moscú, y como parte de los BRICS, es incuestionable que hoy Sudáfrica constituye un actor fundamental e la arquitectura del nuevo orden internacional que nace.

La venganza

Podrían listarse varias razones para explicar los motivos que condujeron a Sudáfrica a presentar su denuncia contra “Israel” en la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Pero un país que luchó por décadas contra un régimen oprobioso y segregacionista como el apartheid, lucha que generó un liderazgo como el de Nelson Mandela, devenido en símbolo de la igualdad entre los seres humanos, no podía ser indiferente ante el genocidio que perpetra Israel contra los palestinos.

Además, fresca en la memoria de los sudafricanos debe estar el respaldo político y material que el sionismo dio a los gobiernos racistas de Pretoria, mientras los revolucionarios del CNA y el PCSA combatían el apartheid.

Se trató entonces de un deber moral, una postura de principios extraordinariamente defendido en el circuito legal de la Corte. 

El impacto político de la denuncia tuvo una rápida respuesta de Estados Unidos. El pasado marzo la Cámara de Representantes de ese país, con el respaldo de los partidos Demócrata y Republicano, aprobó un proyecto de ley destinado a “revisar las relaciones bilaterales entre ambos países” a la luz de la postura sudafricana contra “Israel” y sus relaciones con “adversarios de Washington, una clara referencia a Rusia y China.

La amenaza y la presión, no por evidentes y habituales, dejan de llamar la atención, aunque esta vez son expresiones de una postura soberbia y desesperada del establishment estadounidense frente a las tensiones globales derivadas del comienzo del fin de la era unipolar.

El mundo está cambiando, y lo que ocurre en Gaza, ese genocidio desnudado por Sudáfrica ante la ley internacional, es reflejo de ello. El sionismo hizo también esa lectura y su intención es barrer con los palestinos antes de que la correlación de fuerzas globales alcance un punto en que sea insostenible ese monstruoso crimen.

Tomado de Al Mayadeen.

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