Internacionales

Dime espejo mágico, quién es la más intoxicada (I)

Por José Luis Méndez Méndez * / Colaboración Especial

Sorprendió el interrogatorio inquisitivo al Secretario de Estado, estadounidense por boca incisiva de la congresista republicana María Elvira Salazar, de Florida, presidenta del Subcomité del Hemisferio Occidental, Seguridad Civil, Migración y Política Económica Internacional en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, admitida como sustituta de la impresentable Ileana Ros-Lethien, conocida en Cuba como la “loba feroz”, por sus ataques contra Cuba y el empleo del lenguaje corrosivo en sus declaraciones, ahora su calco encarnado en la “lobita” Salazar, pero con compongas como que no se ocupa de su Distrito electoral, está más a la caza de momentos que la coloquen a la derecha del lobby anticubano, su proceder mimético le es inseparable, es su naturaleza.

El funcionario soportó las diatribas insolentes de su inquisidora, quien no perdió la oportunidad para proyectarse como la más intoxicada, al querer acaparar, con fines electorales, el protagonismo de todos los congresistas de origen cubano en su afán de derrocar al sistema cubano.

Con la misma pasión vela por los intereses de la derecha colombiana en el Congreso, devota del criminal Álvaro Uribe y su pupilo Iván Duque. Pero la ahora acrisolada cabildera, no deja de ser la más vulnerable del grupo anticubano, por tener más velocidad en la lengua, que en el cerebro.

Su techo moral es poroso y con grietas, procesos turbios y no dilucidados le acompañan como estar sindicada de haber participado en un intento de chantaje al servicio del bellaco peruano Vladimiro Montesinos; también su mimetismo la lleva a ser criticada por sus seguidores y detractores por haber entrevistado al líder cubano Fidel Castro Ruz y dispensarle un tratamiento fraterno, cariñoso del cual no se arrepiente e incluso la llevó a colocar, en su oficina, una foto del mundialmente conocido Comandante en Jefe.

Como astuta habitual, se le recuerda por haber criticado en su entrevista al terrorista Orlando Bosch Ávila, por haberse reconocido inspirador del derribo en pleno vuelo de un avión civil cubano y otros antecedentes no propios de una representante federal estadounidense, pero esas son bondades del sistema que representa.

Parte de su hoja de vida ha sido borrada para lavar su opaca imagen guapetona con lenguaje punzante elaborado y sobre actuado en apariciones públicas. Uno de esos temas tolerados por la ética y moral congresional, en el cual el pasado no vale, es los fantasmas de problemas financieros de su ex esposo, del cual ella formó parte y que sus críticos emergieron cuando se había lanzado a vivir de la política. Pero, como todo en Estados Unidos se negocia, como ocurre ahora con el criminal aspirante Donald Trump, de manera conveniente se omitió que cuando surge una investigación matrimonial esta atañe a la pareja, en este caso se marginó a la aspirante.

La historia es clara, ser presentadora y entrevistadora, no daba para sus aspiraciones en el “sueño americano”, entonces decidió junto a su esposo el diseñador y constructor de viviendas Renzo Maietto, invertir millones en bienes raíces en Miami, previo al colapso financiero del 2008, el derrumbe inmobiliario llegó y la dejó con problemas bancarios serios. Su patrimonio neto es hizo negativo y la hoy emponzoñada asambleísta, fue personalmente responsable de un préstamo hipotecario en ejecución después que dejó de pagar un préstamo de $2 millones. Clara evasión de un compromiso contraído.

La veleidosa con rapidez felina tomo distancia de su problema y alegó que esos problemas estaban completamente fuera de su control, tanto en su origen como en su solución: cuando la pareja se divorció en el verano del 2010.

El quebrado Maietto declaró en un acuerdo que pagaría la hipoteca de la propiedad en litigio bancario y para borrar trazas la sagaz esposa le entregó el título de la propiedad, ahora todo el problema estaba de un solo lado. Para que fuera un arreglo irreversible, la señora Salazar, lo hizo público en el Miami Herald.

Hasta ahí parecía todo aclarado, pero como lo real es lo que no se ve, aparecieron nuevas trampas, el matrimonio de hecho el esposo cometió fraude en la exención tributaria de la vivienda principal durante un período en que su esposa era la dueña oficial de la propiedad. La madeja se fue liberando y aparecieron nuevas evidencias en el remoto 1999, cuando ella y Maietto, el afán de “crecer” los llevó a tomar préstamos para adquirir al menos ocho propiedades en Miami-Dade. Advenediza en el oficio de bienes raíces, asumieron la deuda sobre las propiedades como individuos en vez de crearla través de una corporación, lo que los hizo responsables personalmente de las deudas. Salazar argumentó que lo hicieron así, en lo fundamental, porque vivían en las casas que compraban.

En total, la pareja asumió deudas por aproximadamente $6.8 millones entre el 2000 y el 2007, un período en que el valor de las propiedades inmobiliarias subía de manera optimista.

La bonanza de la burbuja inmobiliaria los entusiasmó, pero a medida que el matrimonio compraba propiedades más grandes y costosas, el mercado de bienes raíces comenzó a perder valor de forma rápida y comenzaron los  problemas. Cuando el quiebre era una realidad en el 2008, todavía tenían una deuda de $5 millones en préstamos hipotecarios. El más representativo de esos préstamos fue una hipoteca de $2 millones sobre una propiedad que Maietto todavía tenía, que la pareja compró en $780,000, demolió y volvió a construir. Pero antes que se construyera la nueva mansión, se produjo el divorcio repentino, entonces la ahora legisladora, se quitó del título de propiedad pare se mantuvo como deudora en el préstamo hipotecario y a principios del 2015, el banco alegó que la pareja había entrado en mora de la hipoteca.

Aunque ora voraz señora Salazar se quitó del título de propiedad de la casa de su esposo, a los bancos no les interesaba quién era el titular de la propiedad, sino quien había tomado el préstamo hipotecario. Su declaración financiera federal indicó que el valor de sus activos ascendía a $1.8 millones, pero su patrimonio neto quedaba en guarismos rojos, una vez que se tomó en cuenta la hipoteca. Pero los problemas son más que financieros.

Antes de salir del título de propiedad a mediados del 2010, su ex esposo comenzó a alquilar la casa, según la Oficina del Tasador de Propiedades de Miami-Dade, que investigó alegaciones de fraude en la exención tributaria por la vivienda principal después de una denuncia anónima cinco años antes. La Oficina del Tasador consideró que Maietto había alquilado la propiedad entre el 2010 y el 2013, aunque había reclamado de forma dolosa la exención tributaria por vivienda principal.

La Oficina del Tasador impuso un gravamen de aproximadamente $7,000 sobre la propiedad el 5 de noviembre del 2013, que Maietto pagó dos meses después.

Antes de separarse, la pareja también tuvo que hacer frente a la deuda de otra casa donde Salazar alegó haber vivido con sus hijas durante la separación. Los registros judiciales muestran que Salazar y Maietto demandaron a Wells Fargo, alegando que la entidad de préstamo que refinanció su préstamo hipotecario sobre la propiedad en mora había infringido leyes estatales sobre prácticas comerciales injustas y la ley federal que regula los préstamos al ocultar un cargo de $10,000 durante el cierre.

Abogados de Wells Fargo calificaron la demanda de frívola, dijeron que la pareja recibió $500,000 en efectivo con el refinanciamiento y convencieron a un juez federal para que desestimara la demanda en el 2010. Los abogados alegaron que Salazar y Maietto estaban tratando de salir de la deuda presentando una demanda trivial y trataron de que se impusieran sanciones a la pareja y sus abogados. La moción fue rechazada, pero solamente después que un funcionario judicial amonestó a los abogados de Salazar por “malos criterios”.

Uno de esos abogados, Julio C. Marrero, es bien conocido en un vecindario en el distrito que Salazar espera representar. El individuo era parte de un grupo de propietarios demandados por la Ciudad de Miami por la administración de edificios de apartamentos en mal estado en una zona históricamente negra de Coconut Grove. La firma jurídica de Marrero también representó a Salazar y Maietto en la demanda por ejecución hipotecaria contra el banco JP Morgan Chase. Los registros de la propiedad indican que Salazar vendió en $1 millón en el 2012 la propiedad con que se quedó en el divorcio. Este fue uno de tantos escollos, que sorteó la “lobita” para acceder a donde está, pero aún hay más.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto: Telemundo

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