En la era Trump, el terrorismo es permitido en Estados Unidos
Por José Luis Méndez Méndez / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
En el año 1979 fue aprobada la Ley de Administración de Exportaciones que estableció la presentación por parte del Departamento de Estado de un informe anual al Congreso sobre terrorismo. Ese mismo año se emitió la primera lista de países que supuestamente, según el parecer del Gobierno e Estados Unidos, patrocinaban o apoyaban el terrorismo internacional, en la que se incluyó a Cuba, sin sustento valedero.
En 1981, en el primer año de la administración republicana de Ronald Reagan, se publicó el primer Informe Anual sobre Terrorismo Internacional, Cuba fue incluida por primera vez en estos informes en el año 1982, en esa ocasión se argumentó que era debido a: “La recepción sistemática por parte de Cuba de enormes cantidades de armas soviéticas durante 1981. Según este pretextado rasero, recibir armas equivalía a ser patrocinador del terrorismo.
Cada año, se continuaron las evaluaciones y la redacción de listas espurias con argumentos sin sostén.
Veinte años después, el 30 de abril del 2001, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó su informe anual sobre el comportamiento del terrorismo en el mundo durante el 2000, y para sorpresa de la humanidad, Cuba apareció, una vez más, entre los siete países supuestamente patrocinadores de este mal. En el citado año, un comando formado por la élite de terroristas de origen cubano, intentó ejecutar un acto de terror masivo en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, para asesinar al Presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, quien en su voz denunció el complot, los criminales fueron detenidos, se le ocuparon los medios a emplear y después de un amañado y tortuoso proceso sin transparencia jurídica fueron sentenciados a benignas penas que fueron apeladas, pero la presidenta Mireya Moscoso, en acto de genuflexión sumisa ante la exigencia de las autoridades estadounidenses y a poco tiempo de terminar su mandato los indultó con total impunidad. Uno de los conjurados fue el terrorista cubano Pedro Crispín Remón Rodríguez, quien fue uno de los panelistas del denominado “Simposio Guerra por Caminos del Mundo”, que el 27 de febrero a las 5.30 pm, se realizó en la Regional Library, ubicada en el número 9445 de la avenida Coral Way. Westchester, Miami, amenizado, entre otros, por la batistiana Lucrecia Ninoska Pérez Castellón purgada de la Fundación Nacional Cubano Americana en los tiempos en que ese engendro elitista, terrorista y mafioso era jefeado por el finado Jorge Lincoln Mas Canosa, hijo de un mayor veterinario del ejército de la dictadura.
El ario linaje batistiano de la señora Pérez, quien fue separada de la conducción de la inaudible Voz de la Fundación, le viene de su padre el teniente coronel Francisco Pérez González, alias Paco Pérez, quien fue inspector en el 4to Distrito en la Sección Radio motorizada de la Dirección Nacional de la Policía Nacional, quien al escapar de la justicia cubana tenía dos causas pendientes en Cuba por homicidio.
Para consolidar su armadura batistiana, Ninoska contrajo nupcias con el terrorista Roberto Martín Pérez Rodríguez, también asalariado de la citada Fundación e hijo del sanguinario coronel Lutgardo Martín Pérez y Molina, quien fuera jefe de la policía motorizada durante la dictadura de Fulgencio Batista.
Este escribidor no lo inserta aquí por su origen castrense, sino por ganados méritos propios Pérez Rodríguez, perteneció a la Policía Nacional de la dictadura batistiana y llegó al rango de sargento, su expediente era el número 28535. Después del triunfo de la Revolución escapó a República Dominicana con el sequito del dictador en cuyo país se afilió a la temible Legión Extranjera, creada por el entonces dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien organizó una invasión contra la Revolución cubana; formó parte de la avanzada de dicha agresión, detenido en el aeropuerto de Trinidad el 13 de agosto de 1959, en unión de otros contrarrevolucionarios cubanos y mercenarios extranjeros, entonces se le condenó a 30 años de prisión; fue indultado en 1987 y salió con destino a la República de Panamá. Como apreciará un atento lector, en este ambiente familiar de nexos con el sátrapa cubano se urdieron frecuentes actos de terror.
El 20 de mayo de 2002, en gesto propagandístico, para recibir el favor electoral de los votantes estadounidenses de origen cubano, radicados en Florida, el presidente George W. Bush, se reunió en Washington y en Miami, con emigrados cubanos, la mayoría con amplios antecedentes terroristas, pronunció discursos cargados de abundante retórica agresiva, que complació a los asistentes.
Al siguiente día el Departamento de Estado publicó la nueva lista anual de países supuestamente promotores del terrorismo y Cuba apareció en el lugar cimero del texto; a pesar de que el gobierno cubano había propuesto, meses antes, a esa administración republicana en Estados Unidos firmar acuerdos de colaboración para enfrentar al terrorismo, al narcotráfico y al tráfico de personas, ninguno de los cuales tuvo acogida, no obstante la proclamada política estadounidense de combatir al terrorismo en los más oscuros rincones del mundo después del 11 de septiembre de 2001 y que genero invasiones y ocupación de países durante décadas. Las propuestas no tuvieron n acogida. El silencio, por parte de Estados Unidos, que precia de ser un país que, lucha contra el terrorismo.
Como víctima de diversas manifestaciones del terrorismo, Cuba ha desarrollado una activa cooperación internacional y regional para combatir ese flagelo. Desde el 15 de febrero de 1973 Cuba y Estados Unidos mantuvieron un convenio sobre piratería aérea y marítima, el cual fue revocado el 17 de abril de 1977, por la violación del gobierno estadounidense al proteger en su territorio a los autores del derribo en pleno vuelo de un avión civil cubano. En febrero de 1974 Cuba y Canadá firmaron un acuerdo similar sobre este flagelo; en junio del propio año se establecen tratados similares con Venezuela y México; en julio Cuba estructura con Colombia un amplio acuerdo bilateral sobre el tema y además ha cooperado de manera sobre ese tema con otros países.
En ese mismo informe se relacionan las organizaciones terroristas más criminales en el mundo, pero no aparecen en la selección ninguna de las ejecutoras de las acciones contra Cuba y que tienen sus bases en Estados Unidos.
Tampoco ningún terrorista de origen cubano está entre los más buscados por las autoridades de Estados Unidos. El terrorismo es una forma de agresión que asumen las organizaciones contrarrevolucionarias de origen cubano para mantener su autoridad en el seno de la emigración, asegurar su lucrativa existencia, que perdura por más e seis décadas. Continuará…
(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.
Foto de portada: dcbusiness.