No nos gusta que nos amenacen
SUENAN TAMBORES Y AMENAZAS
Los tambores de guerra suenan en la distancia, y sobre nuestras cabezas revolotean los buitres que anuncian la amenaza.
Pero no son ellos quienes marcan nuestro destino: somos nosotros, los hijos de un pueblo de paz, los que sufriremos bajo las bombas.
Y aun así seguimos levantando la voz.
Nuestros niños, inocentes y vulnerables, no merecen el estruendo de la destrucción, sino el canto de la esperanza.
No importa tu ideología política ¿prefieres la muerte de tus paisanos?
Cuba, tierra de dignidad, no pide más que respeto, solidaridad y amor, los cubanos de todo el mundo deben alzar su voz, impedir que la locura de unos pocos intente doblegar nuestro suelo patrio.
Los amigos de todos los rincones del planeta tienen un deber moral: hablar en favor de Cuba, recordar que el mundo nos debe mucho, porque hemos dado siempre lo mejor de nosotros en cultura, en humanidad, en solidaridad.
Resistiremos, y si es preciso, moriremos por salvar a los nuestros, pero nunca renunciaremos a la vida ni a la esperanza.
Somos los que aquí estamos, los que sobrevivimos, los que seguimos de pie y mientras haya un corazón latiendo en esta Isla, habrá también un grito de resistencia que atraviese fronteras.
Nosotros los sobrevivientes, resistiremos. Los que están ahora gozando con el preludio, que carguen con el peso de su conciencia: si es que la tienen.
Henry Omar Pérez
TOMEN NOTA
Lo que más les molesta a los imperialistas es lo siguiente:
Saben que, pese a sus amenazas, a sus demostraciones de superioridad tecnológica, a sus abusos en el mundo y demás, si en algún momento deciden entrar aquí, en Cuba, saben claro cuál es el final. Pasó en Girón, Vietnam, etc.
Saben que, si vienen aquí, vienen a morir.
Yo si fuera ellos, sí que estaría preocupada si su sicópata presidente decide mandarlos.
Lo estaría y mucho. Camino a la muerte, asegurada.
Ana Hurtado
CUBA NACIÓ REBELDE
Cuba es un país profundamente fidelista y martiano. Esa herencia no es retórica: es una guía de conducta. Martí nos enseñó que la dignidad no se negocia, y Fidel nos demostró que la soberanía se defiende incluso frente al adversario más poderoso. Por eso resulta tan revelador que, cada vez que el imperio endurece su discurso o muestra sus colmillos, reaparezcan también los mismos de siempre: los tibios, los que llaman a bajar la cabeza, los que piden silencio en nombre de una falsa prudencia.
No es la primera vez. Hace algunos años, cuando el entonces presidente estadounidense Barack Obama hablaba de «buenos vecinos», esos mismos sectores repetían que Cuba debía ceder, abandonar su histórica postura de resistencia y aceptar las condiciones impuestas desde el Norte. Se pretendía presentar la dignidad como obstinación y la firmeza como anacronismo. Pero se omitía –y se omite hoy– una verdad esencial: no fue #Cuba quien amenazó a la mayor potencia militar y económica del planeta.
Hoy, ante nuevas amenazas, el guion se repite. Se nos pide que no respondamos, que callemos, que «no provoquemos». Sin embargo, la historia de Cuba no es la historia del silencio ni de la sumisión. Es la historia de un pueblo que ha sabido resistir, luchar y mantenerse en pie frente a la agresión, el bloqueo y la presión constante.
No es casual que nuestro Himno Nacional proclame, desde los albores de la nación, que «morir por la Patria es vivir». Esa frase no exalta la muerte, sino la convicción suprema de que la vida solo tiene sentido cuando se vive con dignidad, soberanía y honor. En Cuba, amar la Patria ha significado siempre estar dispuesto a defenderla, incluso al precio más alto, porque rendirse nunca fue una opción.
Esa convicción atraviesa nuestra historia y define nuestro presente. Morir por la Patria es vivir, sí, pero también vivir por la Patria es resistir, luchar y no callar ante la amenaza. Quien no esté dispuesto a defenderla, quien prefiera el silencio cómodo o la sumisión disfrazada de sensatez, renuncia voluntariamente al legado que nos hizo nación. Y un legado así no admite ambigüedades.
La valentía no se improvisa: se hereda y se construye. Cuba nació rebelde y se forjó en la lucha. Los cobardes, (y pend…) como suele ocurrir, simplemente nacieron en el lugar equivocado.
Arturo Diego
¡AQUÍ NO SE RINDE NADIE!
Al fin Marco Rubio, el cobarde, mentiroso y fracasado matón a distancia, el secretario de Estado, el asesor de inseguridad nacional, jefe de los fondos de la Usaid para operaciones de intervención y desinformación logró que Trump nos dedique su amenaza y ultimátum de domingo cargado de ignorancia, desprecio irrespetuoso e inútiles frases de amenaza e intimidación.
Solo engañado, el pueblo de Estados Unidos puede apoyar las políticas de barbarie y exterminio de su Gobierno.
¡No más petróleo a Cuba! ¡Cero! Ha proclamado el emperador. ¡Ríndanse!
¡Aquí no se rinde nadie!
A esos miserables patrocinadores del genocidio y la barbarie que continúa en Gaza, del bombardeo a Irán, el Líbano, Nigeria, el mismo gobierno que bombardeó Caracas asesinando a decenas de personas para secuestrar a un Presidente de un país independiente y soberano y tratar de apoderarse de sus recursos le decimos que: Si 32 cubanos internacionalista cayeron por defender a una tierra hermana de Nuestra América en Caracas, imaginen cuántos millones estaremos dispuestos a luchar y derramar nuestra sangre por Cuba, nuestra Patria sagrada, si se atreven a agredirnos.
¡Señores imperialistas, no queremos la guerra, pero sepan que no les tenemos ningún miedo!
Johana Tablada
EL MUNDO HA ENTRADO EN UN MOMENTO DE MAYOR PELIGRO
El imperio norteamericano dándose perfecta cuenta de su galopante decadencia económica, política y moral, de sus documentadas derrotas estratégicas, la inminencia de su debacle económica y vislumbrando el fin de los privilegios que le otorga la condición de su moneda como moneda de reserva mundial, ha optado por completar su renuncia a la legalidad (…) y convertirse en un forajido normalizando la vieja práctica del corso y la piratería. (…) Atacar cruelmente un pueblo en la noche. Secuestrar a un jefe de Estado que le resulta incómodo para a sus designios. (…) Ante este panorama sombrío los pueblos no tienen otra alternativa que unirse para defenderse. (…) No hay trinchera más legitima y causa más noble y más urgente.
Alex Pausides
CONCIENCIA, VOLUNTAD Y RAÍZ DE PATRIA
(…) En medio de los ecos de la cobarde agresión contra Venezuela y las amenazas, a otros países, a Cuba, vemos cómo hay muchos nacidos en esta tierra que celebran una agresión yanqui. Los mismos que, muchas veces, no han dicho ni una palabra cuando ese mismo emperador está apresando y expulsando, como criminales, a sus compatriotas. Ellos y ellas me recuerdan que, en nuestras luchas de independencia en el siglo xix, las tropas contraguerrilleras al servicio de España (conocidos como rayadillos, por los uniformes que vestían) estaban integradas en su mayor parte por cubanos. Y, en algunos momentos, llegaron a tener más cubanos alistados que los que habían luchando en las filas del Ejército Libertador.
Los imperios siempre han tenido lacayos en los que apoyarse.
Para esa parte de los nacidos en Cuba parece escrita la distinción hecha por Fernando Ortiz, cuando apuntaba que no basta con nacer en Cuba para ser cubano en el sentido pleno de la palabra. Definía la cubanía como «conciencia, voluntad y raíz de patria», algo que es antónimo, desde luego, a aplaudir las botas de los marines yanquis mancillando el suelo nacional, más allá de las diferencias políticas e ideológicas legítimas que se puedan tener con cualquier Gobierno.
Ante un terrible momento de la historia reciente, Fidel expresó en una sentencia clara, firme y precisa la voluntad de lucha de esa parte del pueblo que entiende que el amor, madre a la Patria, «no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca».
(…) El 5 de marzo de 1960, un día después del cobarde sabotaje contra el vapor La Coubre en el puerto de La Habana, sobre los cientos de inocentes que habían sido víctimas, ante la posibilidad de una invasión imperialista, Fidel sintetizó en una clara disyuntiva este acervo: Patria o Muerte.
Y esta expresión no responde a una patológica pulsión de muerte, ni a una fijación tanatológica de la Revolución, ni a un martirologio de raíz cristiana, como le gusta decir a ciertos empachados teóricos, sino que es la expresión, insisto, de la voluntad de un pueblo que desde 1868 ha debido batirse, sostenidamente, contra poderes militarmente superiores.
Ahora que el imperio ha vuelto a mancillar Nuestra América, que llueven amenazas contra Cuba, conviene a los patriotas recordar esta tradición de lucha, se encuentren donde se encuentren. Frente a los que por mejorar sus vidas venden a la Patria, estarán siempre los dispuestos a dar sus vidas por la integridad de esta. Y es a ellas y a ellos a quienes, en 1960, por primera vez y para siempre Fidel les dijo: ¡Patria o Muerte!
Y a esta convicción, le añadió una certeza: ¡Venceremos!
José Ernesto Nováez Guerrero
Tomado de Granma / Foto de portada: José M. Correa.

