Internacionales

María Corina se arrastra ante su «emperador

Por Hedelberto López Blanch

Con un gesto de plena sumisión ante su idolatrado «emperador», conocido también como el facsímil de Hitler en América Latina, la opositora venezolana María Corina Machado obsequió el galardón del Premio Nóbel de la Paz al convicto presidente Donald Trump.

Machado le entregó el galardón auténtico de la medalla original del Premio Nóbel de la Paz 2025 (una pieza de oro de 196 gramos y 6,6 cm de diámetro) en el encuentro privado de casi dos horas en la Casa Blanca, durante una conversación en el Despacho Oval y un almuerzo. Trump celebró con una amplia sonrisa este gesto de auto humillación pública en su red social Truth al decir que era un «maravilloso gesto de respeto mutuo».

Aunque la Corina rindió enorme pleitesía a Trump, éste en su breve mensaje público, omitió cualquier referencia a un incierto rol de Machado para adueñarse de la presidencia de Venezuela y para lo cual pidió a Washington bombardear e invadir a país como ocurrió el pasado 3 de enero cuando Estados Unidos lanzó un traicionero ataque contra la nación sudamericana que provocó decenas de muertos y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores.

Como ya se ha hecho habitual en el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz, en la última edición en octubre de 2025, se buscó la forma complemente política de entregar el galardón a María Corina, una persona que ha estado envuelta en los últimos años en todo tipo de revueltas y agresiones contra el legítimo gobierno de Venezuela. 

Cada año decae más aún el prestigio de ese Comité que en la mayoría de los casos otorga reconocimientos a figuras de la derecha apoyadas por Estados Unidos y Europa Occidental que combaten a gobiernos progresistas legítimamente elegidos.

Unos días antes del anuncio, medios de prensa como el Financial Times, aseguraban que existía preocupación en Noruega por «las posibles represalias con aranceles u otras medidas del presidente Trump» si no resultaba él, ganador del premio Nóbel de la Paz.

Tras la humillante acción de Corina de entregar a Trump el premio que tampoco ella merecía, los principales medios de comunicación de Noruega lo tildaron de «patético, insólito y ridículo».

«Es surrealista, simplemente inaudito» afirmó Benedicte Bull, especialista en Latinoamérica de la Universidad de Oslo. El líder del Partido Centrista noruego, Trygve Slagswold Vedum dijo a la televisión pública NRK: «El hecho de que Trump haya aceptado la medalla muestra que es «el clásico tonto que tiene que apropiarse de las distinciones y el trabajo de otros».

Mientras, la líder del Partido de Izquierda Socialista, Kirsti Bergsto señaló: «Esto es ante todo absurdo y sin sentido», y el del Partido Rojo, Bjørnar Moxnes enfatizó: «Ahora la medalla está colgada en la oficina de Trump y, desgraciadamente, es una consecuencia predecible de la decisión del Comité Nóbel». 

El historial de guerra de Corina es extenso pues ha estado envuelta en los últimos tiempos en todas las acciones desestabilizadoras contra la Revolución Bolivariana. Tras las elecciones presidenciales del 28 de Julio de 2024 ganadas por Maduro, ella fue la principal protagonista de las llamadas Guarimbas que sumieron a Venezuela en una ola de violencia que dejó más de una veintena de muertos y 192 heridos, todos simpatizantes chavistas.

Según investigaciones del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, estuvo envuelta en el fallido atentado en la Plaza Bolívar que de no ser detectado hubiera ocasionado un impacto letal de 911 metros y las esquirlas alcanzarían hasta 1 200 metros.

Hace varios días se le vinculó también con la organización para colocar explosivos en la embajada de Estados Unidos en Caracas con el fin de provocar una operación de «falsa bandera» e impulsar a Washington para que lanzara una agresión militar directa contra Venezuela.

Al consumarse el bombardeo y secuestro del presidente Maduro y su esposa Cilia, se ha desbordado en halagos a Trump pese a la sangrienta y traicionara acción.

Como corolario ha quedado para la historia que: le dieron el Nóbel de la Paz a quien pedía el bombardeo a su país y ella se lo regaló a quien bombardeó a su pueblo.

 

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