Internacionales

Crónica de la X Marcha de la Desbandá

4ª Etapa, 8 de febrero de 2026.

Por Manolo García “Teniente”.

MAGDA

Hoy, al no haber marcha, nos hemos levantado más tarde. En nuestro horario diario normal, nos levantamos a las 6:30h porque el desayuno comienza a las 7:00h. Para dar desayuno a unas 300 personas, como en el día de ayer, hay que ponerse en cola y cargarse de paciencia. No es tiempo perdido, ya que aprovechamos para charlar, compartir, conocer a nuev@s compañer@s, y al final de la cola, nos espera caliente, el café con leche, o infusiones variadas, con pan tostado con aceite, o mantequilla con mermelada, más distintas clases de bollería y galletas, y tampoco faltan naranjas. Tenemos un equipo de cocina, que además de que son gente revolucionaria, activistas de todas las causas justas, son enormes profesionales de la cocina, y para redondear su perfil, también hay que decir que son la mar de simpáticos, agradables y buenas personas.

Por eso hoy, el desayuno era a las 9:00h y se ha dado tiempo libre, invitando a todo el mundo a que disfrute de Nerja, u otras zonas de la costa, y que luego acudan a los actos organizados para hoy. A las 11:00h, está el encuentro con el colectivo de sobrevivientes o hij@s de exilio. A las 18:00h entrega de premios del 2º certamen de poesías y relatos cortos, y a las 19:00h, el pase del documental Mauthausen “Memoria de las Cenizas”.

De los testimonios vivos que llegan a esta marcha, tenemos a Magda Rodríguez, de 66 años, venida desde Sabadell, para hacer su primera marcha con nosotr@s. Ella es de Antequera y sus antepasados también.

Cuando antes de ayer, acabamos la etapa en Nerja, la vimos llorando, cuando la compañera de Nerja estaba contando lo que sufrieron la gente que pasaron por allí, y algunas de las muertes de bebes, de frio y de hambre, que fueron enterrados en el pueblo. Cuando le preguntaron por su emoción, Magda contó, que su abuela paterna hizo la Desbandá con 4 de sus hij@s, uno de los cuales era su padre, que entonces tenía 7 años. Esta es su historia.

La familia de Magda era un matrimonio con 4 hijos y 2 hijas. El padre, Antonio, era jornalero, y cuando las tropas fascistas toman Antequera, le pilló trabajando en un cortijo del cercano municipio de Mollina, con sus dos hijos mayores que eran prácticamente adolescentes. La madre, Rosario, ante la llegada de las tropas, el 9 de agosto de 1936, salió huyendo con lo puesto con otras gente del pueblo, cerró la casa y dejó la llave, por si volvían su marido y sus otros dos hijos, a una vecina que no estaba dispuesta a moverse de su casa.

Rosario emprendió la marcha hacia Málaga, con Elisa de 11 años, el padre de Magda, Alfonso, que tenía 7 años, José María con 3 años y Elisa, un bebé de apenas 1 año.

Estuvieron en Málaga refugiados, sin saber nada del marido y de los dos hijos que se habían quedado atrás, hasta que llegó el 7 de febrero y se sumaron a la huida masiva de Málaga. La abuela de Magda organizó la marcha con sus 4 hij@s bien organizada. La hija mayor, llevaba a hombros a la menor, los otros dos chicos iban sueltos, pero Alfonso el que sería padre de Magda, tenía la función de aguador. Llevaba una lata de tomates de 2 kg, que usaban para transportar el agua. Era la cantimplora para toda la familia que iban reponiendo cada vez que podían. Pero el agua se derramaba cada vez que venían los aviones o disparaban desde los barcos y había que tirarse al suelo corriendo. La tragedia de tirarse al suelo como defensa ante los disparos, no vino de la pérdida del agua. En una de esas ocasiones de terror, Elisa, la chica mayor, que llevaba a la bebé Rosarillo en hombros, al tirarse a tierra, la mala fortuna hizo que la peque se clavara una espina en el ojo. La herida se le infectó y acabó perdiendo el ojo para toda su vida.

Hubo un incidente menor durante la huida, pero que, Alfonso, el padre de Magda, nunca olvidó en su vida. Cuando los aviones pasaban siempre dejaban un reguero de personas muertas y heridas, pero también un montón de casquillos de bala en el suelo. A Alfonso le gustaban mucho esos casquillos y después de un bombardeo, decidió por su cuenta y riesgo, tirar el agua y llenar la lata de balas. Cuando la madre quiso echar mano al agua y se encontró que no había y que el depósito estaba lleno de balas, desesperada, le dio un guantazo a Alfonso, llamándolo tonto. Ese es el recuerdo que nunca olvidó el padre de Magda, en su paso por la tragedia de la Desbandá.

Mientras tanto, el padre y los dos hermanos que quedaron atrás, volvieron desde Mollina a Antequera y recuperaron su casa sin problema porque la vecina tenía la llave. Las nuevas autoridades fascistas, no tomaron represalias contra el padre, pero movilizaron al hijo mayor de Alfonso, que tendría unos 17 años, para el ejército fascista, dejando al menor y al padre tranquilos.

La abuela de Magda, con su padre y l@s demás herman@s, llegaron a Almería y allí estuvieron cerca de un año, cuando decidieron volver a Málaga. Magda desconoce el porqué, pero es probable que de alguna manera le llegaran noticias a su abuela, de que su marido estaba vivo, viviendo en su casa y decidió volver.

El resto de la historia es la del hambre y las privaciones. Alfonso el padre de Magda, había ido a la escuela pública, durante tres años, en la República, y había aprendido a leer y escribir. Eso fue lo que le ayudó a avanzar en la vida. Empezó ganándose la vida cuidando cerdos, pero no dejó de estudiar por su cuenta. Consiguió que otro niño le diera una edición de los Cuentos de Calleja, a cambio de un puñado de garbanzos. Saturnino Calleja, era un editor y pedagogo que pensó, que los cuentos eran una forma asequible de educación para los niños. Estos le permitieron al niño seguir leyendo y construirse una cultura autodidacta con lecturas posteriores.

Casados sus padres en Antequera, Magda fue la primera de sus hijas. La familia acabó instalándose en Sabadell, donde se buscaron la vida trabajando, después de pasar mucha hambre y muchas dificultades. Magda que empezó a trabajar muy joven en una fábrica de Sabadell, consiguió llegar a ser profesora de historia, después de hacer todos los estudios primarios y toda la carrera de enseñanza, mientras trabajaba. Hoy es otra compañera más en su primera marcha de la Desbandá.

El acto de la mañana ha sido muy emotivo. Nos han hablado como sobrevivientes de la Desbandá, Manuel Triano, malagueño con 90 años, que nació en el Rincón de la Victoria, (“de la Victoria” está relacionado con la toma de Málaga por las tropas de los reyes católicos) y que tenía 9 meses cuando su familia huyó en la Desbandá. Después, María Hidalgo, malagueña de 94 años, que salió huyendo con su familia a la edad de 5 años.

Como hijas del exilio nos han hablado, Carmen Negrín Fetter, nacida en 1948 en EEUU. Es escritora e historiadora y presidenta de honor de la Fundación Juan Negrín en Las Palmas de Gran Canaria y nieta de Juan Negrín, presidente del gobierno de la II República española. A continuación, Amparo Sánchez Monroy, de 89 años, nacida en Barcelona. Su padre fue teniente de la Guardia de Asalto de la República y su madre miembro de las Juventudes Socialistas y delegada del Socorro Rojo Internacional. Después de la caída de Barcelona en enero del 39 huyeron a Francia en La Retirada y llegaron a Port-Bou el día 7 de febrero. La familia fue internada en el campo de concentración de Argélès-sur-Mer, cuando Amparo apenas tenía 1 año.

Han sido presentados en el acto, por l@s jóvenes que le acompañan dando charlas por los institutos, a lo largo del recorrido de la Desbandá. Las intervenciones, con un debate posterior, ha sido muy emotivo, por la fuerza y la convicción, con las que estas personas, siguen hablando de la necesidad de seguir luchando por la libertad y contra el fascismo.
En el debate posterior, dos compañeras han hablado de poesías palestinas contra la guerra y específicamente del sufrimiento de las mujeres en ella. Se ha citado un informe de Mujeres de Negro, sobre los efectos de la guerra sobre las mujeres, y otro de la activista española Helena Maleno, sobre la violencia que sufren también las mujeres en los procesos migratorios.

Al acabar el acto, se ha dado un grito colectivo de apoyo al pueblo cubano que enfrenta las amenazas del presidente neofascista de EEUU. Tod@s al unísono hemos gritado “Cuba no está sola”.

Ya, a las 18 horas se ha procedido a la lectura de los relatos ganadores y entrega de premios, con la proyección posterior del documental.
Mañana, volvemos a levantarnos a las 6:30h para salir de marcha hacia Castell de Ferro.

 

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