MI VOZ DESDE LA MILITANCIA – SOLIDARIDAD CON CUBA FRENTE AL BLOQUEO
Por Luis Fidel Escalante publicado en Facebook
Como militante comprometido con la causa de la solidaridad internacionalista, asumo la responsabilidad de alzar mi voz no como espectador lejano, sino como alguien que ha decidido no callar ante la injusticia. No nací en Cuba, pero soy de Cuba, y me duelen sus heridas como si fueran mías. Y desde ese compromiso, quiero denunciar lo que el mundo prefiere ignorar.
Sobre lo que yo he visto con mis propios ojos hablo.
He recorrido calles habaneras y de diferentes provincias, de occidente a mi oriente, he compartido mesa en hogares santiagueros, de Trinidad, de Bayamo , he conversado con campesinos en Pinar del Río, con compañeros desde Sandino hasta Guantanamo. Y en cada rincón he visto lo mismo, dignidad enfrentándose al infierno. He visto familias despidiéndose en aeropuertos porque la distancia se impone. He visto colas interminables por un pan, una medicina, un jabón. Y he visto también cómo los medios internacionales llaman a esto «crisis humanitaria», como si fuera un fenómeno natural, como si un huracán hubiera arrasado la isla.
No. No es un huracán. Son cientos de medidas de asfixia programada.
El bloqueo, que ya por ser admitido por la misma Nación que lo administra, no puede ser negado y su existencia no es materia de debate. Es una medida que desea anunciar la muerte de muchas personas para lograr el sometimiento a un sistema que quiere ser impuesto desde el extranjero, sin respeto al derecho soberano de un pueblo. Denuncio que cada una de las cientos de medidas enumeradas no son números fríos en un papel, son vidas partidas en dos.
Denuncio la suspensión de venta de armas (medida 1) no porque Cuba quiera hacer la guerra, sino porque es su derecho soberano defenderse. Denuncio la prohibición de exportación de petróleo (medida 2) y sé que es condenar a una madre a cocinar con leña mientras su hijo tose. Denuncio la prohibición de maquinaria industrial (medida 3) y pienso en las fábricas paralizadas, en los obreros sin trabajo, en la industria farmacéutica cubana que ha salvado vidas en el mundo entero y hoy no tiene con qué producir.
Es necesario denunciar cada medida también por la infancia cubana.
Cuando leo que cancelaron la importación de azúcar cubano (medida 4), que decretaron el embargo total (medida 5), que congelaron activos (medida 6), no pienso en términos económicos. Pienso en los niños de la Isla de la Juventud que he visto sonreír con lo poco que tienen. Esa sonrisa es un acto de rebeldía contra un imperio que lleva 60 años queriendo doblegarlos.
Denunció el atropello contra los abuelos.
Prohibición de asistencia financiera, restricción de viajes, prohibición de exportación de medicinas… ¿Saben lo que significa esto para un abuelo cubano? Significa que su corazón late con miedo. Significa que la medicina que necesita para su presión arterial no llega porque una empresa farmacéutica estadounidense prefiere no pagar una multa antes que salvar una vida cubana.
Mi denuncia va también contra la guerra silenciosa.
Desde los años 70 hasta los 80, mientras el mundo bailaba al ritmo de la paz, contra Cuba se afinaba el puñal con la prohibición de tecnología avanzada, restricción de alimentos procesados, prohibición del ron y el tabaco (nuestra identidad), restricción de vuelos, prohibición del dólar… ¿Cómo se le prohíbe a un país usar la moneda universal? Así, condenándolo a la asfixia financiera.
Quiero denunciar las leyes del odio, Torricelli y Helms Burton.
Esa Ley Torricelli que lleva a prohibir a subsidiarias extranjeras comerciar con Cuba, restringir barcos, prohibir ayuda internacional a países que apoyen a Cuba. Y la que desde el 1996, Ley Helms-Burton, convirtió el bloqueo en ley, sancionando a empresas extranjeras, prohibiendo los créditos y restringiendo la inversión en turismo.
¿Qué buscan estas leyes? Lo mismo que todas, rendir a un pueblo por hambre. Pero el pueblo cubano, en lugar de rendirse, multiplicó sus escuelas, sus hospitales, sus médicos internacionalistas. Mientras le apretaban el cuello, Cuba curaba al mundo.
Denuncio esos años difíciles.
En los 2000, limitaron los viajes familiares a una vez cada tres años. Familiares separados, madres que no ven a sus hijos, padres que mueren sin un abrazo. Restricción de remesas, prohibición de equipos médicos, de software, de cooperación académica, de productos agrícolas, de repuestos de aviones y barcos, de fertilizantes, de pesticidas.
¿Saben lo que es no poder abonar la tierra que te da de comer? Es hambre programada. Es terrorismo con nombres y apellidos.
Quiero denunciar la mentira del “deshielo”.
Llegó Obama y muchos creyeron que algo cambiaría. Pero las restricciones continuaron, viajes turísticos prohibidos, transacciones con empresas militares bloqueadas, materiales de construcción restringidos, equipos de telecomunicaciones prohibidos, cooperación médica limitada, productos químicos, farmacéuticos, equipos de energía, transporte, minería… todo bajo llave.
El «deshielo» fue un espejismo. El bloqueo seguía allí, intacto, esperando.
Con fuerza denuncio el regreso de la saña, con Trump y la lista espuriosa. Desde 2017 hasta el 2021, con sus desgraciadas medidas buscando que el impacto de estas se elevara a instancias superiores, ingresando a Cuba en listas que daban paso a considerar que todo el que hace negocios con Cuba, hace negocios con el enemigo, hecho que lleva consecuencias nefastas en el ámbito económico para países ante entidades como la del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Y es que Trump, en 2025, vuelve la derecha más cruel con la prohibición con GAESA, restricción de vuelos comerciales y chárter, eliminación de cruceros, remesas limitadas a 1,000 dólares por trimestre. Y lo más infame, incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.
¿Cuba patrocinadora del terrorismo? Cuba, que ha enviado miles de médicos a salvar vidas en las peores catástrofes. Cuba, que ha acogido a víctimas del desastre nuclear de Chernóbil. Cuba, que forma parte de las negociaciones de paz en Colombia. Esa Cuba, acusada de terrorismo. *Es como acusar al agua de provocar incendios.*
Denuncio la asfixia financiera.
Prohibición del dólar en transacciones internacionales. Multas a bancos extranjeros. Restricción de transferencias electrónicas. Prohibición de PayPal, Zelle, Visa, Mastercard, American Express. Prohibición de bancos estadounidenses y extranjeros.
Imaginen que no pudieran usar su tarjeta para nada. Que cada vez que alguien intente pagarles, el sistema diga «no». Eso es Cuba. Una isla bloqueada hasta en el último centavo.
Quiero denunciar el asedio diplomático.
Presión en la ONU contra Cuba. Veto a acuerdos multilaterales. Restricción en organismos internacionales. Prohibición de cooperación diplomática, cultural, científica, médica, educativa, tecnológica, energética.
Cada vez que Cuba extiende la mano, se la cortan. Cada vez que Cuba ofrece su ciencia, la desprecian. Cada vez que Cuba envía médicos, los calumnian.
Para mi es imperativo denunciar la actualidad del crimen.
Entre los años 2025 y 2026, en la época actual, mientras escribo esto. Bloqueo de importación de petróleo. Sanciones a proveedores. Restricción de equipos médicos, de telecomunicaciones, de energía, de transporte, de minería, de productos químicos, farmacéuticos, materiales de construcción.
Hoy hay hospitales cubanos con luces tenues porque no hay combustible. Hoy hay madres cubanas que no encuentran leche para sus bebés. Hoy hay ancianos cubanos que mueren sin analgesia. Y algunos en el mundo miran hacia otro lado.
Es imperativo denunciar el cerco total.
Prohibición de cooperación en turismo, agricultura, pesca, minería, energía, transporte, telecomunicaciones, construcción, educación, cultura.
Cuba, aislada. Cuba, cercada. Cuba, agredida.
Pero Cuba no se rinde, ni quienes la defendemos tampoco. Es nuestro compromiso militante. Por eso, desde mi lugar en el mundo, desde cualquier isla a la que navego, desde donde estén mis pies sosteniendo mi cuerpo, desde mi compromiso con la solidaridad, me niego a ser cómplice del silencio. Me niego a llamar «crisis humanitaria» a lo que es un crimen de lesa humanidad. Me niego a repetir los discursos de los medios hegemónicos que presentan a Cuba como un problema, cuando Cuba es la solución para millones de personas que han recibido su ayuda desinteresada.
Y el llamado es a la conciencio del mundo entero.
A los gobiernos que callan, la historia los juzgará.
A los medios que mienten, la verdad siempre encuentra camino.
A los que firman sanciones, el pueblo cubano no olvida.
A los que aún tienen humanidad, miren a Cuba. Miren lo que le hacen. Y pregúntense si quieren estar del lado de los verdugos o del lado de las víctimas.
Y cierro con una certeza, y es que desde adentro de la isla y desde afuera de ella, Cuba resiste. Con asedio económico y bloqueo. Con cientos de medidas o con 1.000. Con el imperio enfrente o con el mundo en contra. Cuba resiste porque su pueblo, de adentro y de afuera, los agradecidos, los nacidos en ella y los que nacieron en otras latitudes que somos hijos de ella, hemos decidido que la dignidad no se negocia.
Y yo, desde mi militancia, estaré siempre con los agradecidos, porque somos Cuba. No por caridad. No por lástima. Por justicia. Por humanidad. Porque la verdad es revolucionaria. Porque quienes buscan que caiga, buscan romper con la realidad de que otro mundo es posible.
Este texto es mi voz. Esta es mi denuncia. Este es mi compromiso.
¡PATRIA O MUERTE, ESTAMOS DESTINADOS A VENCER!

