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Declaración de Cuba

Por: Arturo O´Farrill

Mi nombre es Arturo O’Farrill. Soy compositor, pianista y educador. También soy el fundador de Belongó, anteriormente conocido como Afro Latin Jazz Alliance, una institución sin fines de lucro que está instalándose en las próximas semanas en un centro de cultura en Harlem llamado Casa Belongó. Soy asociado de Bill Evans, en la nueva escuela de jazz y estudios contemporáneos. Soy el ganador de 6 premios Grammy y 2 Grammy Latinos. Tengo un Honoris Causa, un Doctorado Honorario de la Universidad de Tufts y he servido como Facultad Distinguida y Decano asociado para la Universidad de California, Los Ángeles.

Hablo hoy en apoyo de la soberanía de Cuba. El presidente de los Estados Unidos y su administración están reforzando un cruel bloqueo económico de décadas de antigüedad y extendió esta crueldad para bloquear el suministro de petróleo para la isla. Está promulgando aranceles a las naciones que están dispuestas a suministrar petróleo y ayuda humanitaria a la isla. En resumen, literalmente está matando de hambre a 10 millones de cubanos. La nación más rica del mundo está viendo literalmente a seres humanos sufrir y morir a 90 millas al sur de Key West. Cada año las Naciones Unidas aprueban unánimemente una resolución exigiendo a los Estados Unidos que rescindan este embargo y se retiren de este monstruoso acto de crueldad.

La razón dada es que Cuba representa una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos. No hay mayor mentira. Cuba no tiene armas de destrucción masiva, no alberga terroristas extranjeros, no trafica narcóticos ilegales ni posee armas biológicas. Desde mil punto de vista, Cuba no sólo no representa ningún peligro para los Estados Unidos, sino que también es una nación que respeta inmensamente la cultura estadounidense, teniendo un festival de jazz respetado a nivel mundial y produciendo algunos de los mejores jugadores de béisbol del mundo.

El amor de Cuba por la cultura estadounidense refleja el compromiso de Cuba de respeto por toda la cultura, la educación y las artes. Las instituciones cubanas han producido constantemente algunos de los mejores bailarines, músicos, escritores y artistas del mundo. Cuba, comparada con los Estados Unidos, tiene una esperanza de vida más larga, una tasa de mortalidad infantil más baja y una de las tasas de alfabetización más altas del mundo. Cuba no representa ninguna amenaza para los EE. UU. excepto tal vez para su ego. Todo lo contrario, la administración presidencial de los Estados Unidos ha atacado todas las facetas de la cultura, la educación, las artes y las ciencias, diezmando la financiación para las universidades, la investigación, laboratorios, centros de artes escénicas y toda clase de iluminación para nuestra gente.

La razón del odio criminal hacia esta isla proviene del repudio del capitalismo depredador. Cuba es un estado socialista liderado por el Partido Comunista. No es el patio de recreo para la marca de corrupción y soborno que vemos venir de la Casa Blanca. El presidente cubano y su familia no son los destinatarios de los miles de millones en ganancias obtenidas con el servicio público. El cuerpo legislativo de Cuba no tiene cabilderos de la NRA llenándolos de dinero sangriento mientras niños y ciudadanos son asesinados en tiroteos masivos. Su presidente, su asamblea o sus tribunales no está a la venta a ciudadanos multimillonarios privados que gane ese favor haciendo ofertas de puerta trasera.

Ahora que lo pienso, hay otras cosas que Cuba no tiene, además de tiroteos en masa. Estados Unidos con todas sus capturas de riqueza le está fallando a su gente económicamente, con millones viviendo en las calles y millones más incapaces de alimentar a sus familias, encontrar viviendas asequibles, seguro médico y una jubilación cómoda. El gobierno cubano tiene sus debilidades pero la indiferencia al sufrimiento humano no es su sello característico.

Así que los Estados Unidos no tienen una amenaza inminente de Cuba. Lo que los Estados Unidos tienen es un sistema desigual de influencia donde la máquina política y su poder están altamente concentrados en Florida por cierta clase de cubanos expatriados que utilizan su influencia para favorecer el extremismo de derecha y vengarse de aquellos que sienten que le han robado a ellos.

El presidente depende del apoyo político de derecha que está en armonía con su propia teoría de auto-engordamiento a expensas de la clase trabajadora y media y ha aprendido para usar la máquina política de Florida para expandir su «reino».

Esta es la razón por la que estamos matando de hambre a una nación que ya está sufriendo. Codicia, avaricia y más avaricia. Es repugnante y constituye uno de los crímenes más atroces de la historia moderna. Lo que no vemos en nuestras batallas ideológicas es que los bebés mueran de hambre, los ancianos incapaces de obtener medicamentos, los seres humanos a 90 millas al sur de los enormes supermercados Piggly Wiggly haciendo cola para competir por lo que queda en los estantes. Apenas pueden permitirse alimentar a sus familias y todo eso causado por nuestro dominio económico sobre Cuba y sobre las naciones que tienen relaciones económicas con Cuba.

Ruego a cualquiera que alcance el sonido de mi voz que actúe con fuerza, que rechace las endebles razones dadas para infligir crueldad a los compatriotas americanos (Cuba, como señaló Bad Bunny es parte de las Américas) y exija que esta política cancerosa de odio hacia Cuba sea anulada inmediatamente.

Yo estaba en La Habana cuando el anuncio conjunto de los presidentes Raúl Castro y Barack Obama en 2014 de que Estados Unidos y Cuba comenzarían un proceso de normalización de las relaciones, y por un momento, Cuba fue liberada del trato criminal que les hemos infligido durante décadas. Se crearon negocios, la barriga estaba llena, los turistas abundaban, los cruceros estaban atracando y la dignidad del pueblo cubano era reafirmada porque se les permitió la autosuficiencia, dependientes sólo de su propio ingenio y del mercado libre que fue creado sin violar su soberanía.

Esto es lo que puede pasar cuando esta nación, liderada por el último gran presidente, puede hacer por otros. Esto es lo que puede pasar cuando esta nación no practica invadir y dictar a otras entidades soberanas cómo deben gobernar y cómo deben pensar. Las entidades no consentidas, ya sean países o individuos, no deben ni pueden verse forzadas a relaciones de ningún tipo.

Esa fue la América que fue grande, la que respetó los derechos de otras naciones y protegió a su ciudadanía en vez de ejecutarlos en el racismo finamente disfrazado que se hizo pasar por la búsqueda de supuesta inmigración criminal.

Te pido de nuevo que te pongas del lado de la compasión humana e imaginarte al borde de una destrucción innecesaria. Imagina a tu hijo, padres o seres queridos literalmente muriendo porque la nación más rica del mundo, impulsada por la codicia y la política partidista, exige que renuncie a su soberanía y adopte su sistema roto.

-Putnam Valley, Nueva York 2/14/26

Tomado Cubadebate (Fuente: la página de Facebook del autor)

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