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Le acompañaré en la victoria, porque venceremos sin dudas

Por Raúl Capote / Foto: Cubadebate

Hace ya algunos años, ayudé a un amigo que venía a la Capital a ocupar una responsabilidad en el Comité Nacional de la UJC, a mudarse para una casa modesta, un pequeño apartamento en San Miguel del Padrón, recuerdo que el edificio parecía un cake (pastel) de cumpleaños y en el apartamentito despoblado de muebles, destacaba un televisor ruso en blanco y negro.

Cuando pregunté a mi amigo sobre quién había vivido allí me dijo, Miguel, Díaz-Canel chico. Por aquellos años aquel joven, de cabello largo sobre el cuello como -se usaba entonces -, había sido un cuadro destacado de la UJC, pero en el barrio le conocían por Miguel, solo eso, aquel apartamento súper modesto hablaba por él.

Aquel cooperante Internacionalista en Nicaragua (1987-1989), como militante de la UJC transitó por diferentes responsabilidades, desde la base hasta la Dirección Nacional. Fue Primer Secretario del Comité de la UJC de la Universidad Central de Villa Clara y miembro del Buró Provincial. 

Ocupó los cargos de Primer y Segundo Secretario del Comité Provincial de la UJC, en Villa Clara y de Segundo Secretario del Comité Nacional hasta 1993, en que fue promovido al trabajo del PCC como miembro del Buró Provincial en Villa Clara

Luego lo encontré varias veces en esa provincia en los años difíciles de Período Especial (PE) y fue un magnífico Primer Secretario del PCC, querido por todos, siempre encontrando soluciones a los problemas, al punto de que esa provincia no parecía estar atravesando por el PE.

Transformó muchas cosas, entonces había una sana competencia entre Cienfuegos y Villa Clara, en ambas provincias primaba la creatividad, la organización y la iniciativa constante. Le vi muchas veces en la calle, caminar por el Boulevard de Santa Clara, en actividades de la AHS, en la Universidad, en los trabajos voluntarios. Imprimió un sello a su trabajo de entrega, creatividad e inteligencia, de contacto fácil y constante con el pueblo.

Aquel joven hoy es el Primer Secretario del CCPCC y el presidente de la República, el que condujo con mano certera el enfrentamiento a la COVID-19, la manera exitosa con que lo hizo bastaría para entrar a la historia de nuestro país, pero no bastó con eso, le ha tocado enfrentar situaciones muy complejas en los últimos años, ahora ni se diga, ahí lo vimos hace par de días al timón, certero, claro y seguro.

Cómo decimos aquí, siempre le ponemos la vara alta, ser jefe, conducir a los cubanos y cubanas no es tarea fácil, somos exigentes con quien nos manda, tenemos referentes que son un crisol y un gigante incomparable, Fidel siempre a la vista y en nuestros corazones.

Tenemos confianza en él, en su conducción, compromiso y capacidad, le acompañaré, no como me dijo un insolente ayer, como borrego al matadero, sino como militante revolucionario, consciente y rebelde, como ciudadano de una nación libre y soberana, hasta la victoria. 

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