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«Nunca Más» resiste en la memoria de los pueblos

Rememoran 50 años del Golpe de Estado en Argentina desde la Casa de las Américas 

Por Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano-Cuba.

La Habana, 24 de marzo de 2026.- La memoria colectiva sobre los crímenes atroces contra la humanidad, la construyen los pueblos, con la piel y el alma tatuada a través del relato que se transmite de generación a generación. Se recoge de la historia que transita en libros, en profundas investigaciones y Artículos, y se expresa desde cultura en todas sus manifestaciones.

Es la historia de lucha de los pueblos oprimidos. La historia que continuamos construyendo día a día desde la resistencia.

El 24 de marzo de 1976 dio inicio a la página más oscura y dolorosa de la Argentina. Hoy se cumplen 50 años del golpe de Estado que llevó al poder a la dictadura cívico-militar para perpetuarse como periodo de horror en la memoria histórica del pueblo suramericano.

«La memoria que moviliza y arde»

«La memoria que moviliza y arde» es el nombre del panel de intelectuales que rememoró desde la Casa de las Américas, en Cuba, el golpe brutal que puso fin al gobierno constitucional, violó de forma sistemática los derechos humanos, civiles y políticos del pueblo argentino, en tal magnitud que tipifica como genocidio.

Si espeluznantes son las historias arrojadas de las investigaciones de José Luis Méndez Méndez, Hedelberto López Blanch y las vivencias testimoniales de Graciela Ramírez Cruz – militante popular argentina, como todos los jóvenes revolucionarios de su generación perseguida durante la dictadura -, escalofriantes son las cifras que resumen lo que significa un genocidio.

En el período de 1976 a 1983 asesinaron en Argentina a 40.175 personas, de ellos 30.000 están desaparecidos, el 33% eran mujeres y el 10% de ellas estaban embarazadas.

«Por ello, más de 500 niños desaparecieron poco después de nacer», describió Hedelberto López Blanch. Autor del libro «El renacer de las Cigarras», donde expone 16 testimonios de mujeres que fueron secuestradas, torturadas, perseguidas por la dictadura y que sobrevivieron para contarlo.

La sala Manuel Galich de la Casa de las Américas estaba sobrecogida, remueve hasta la médula el horror. La Casa es lugar de resistencia, símbolo de la Patria Grande soñada y construida por la heroína Haydee Santamaría qué sufrió el horror de la dictadura de Batista, y supo transformar ese dolor en el espacio más emblemático y creativo de los intelectuales de Nuestra América

En el momento en que se recuerda el golpe de Estado en Argentina, la pequeña isla del Caribe vive la agresión más atroz del imperio.

Fernando Luis Rojas, director del Fondo editorial de Casa de las Américas y Coordinador del Capítulo Cubano de la REDH-CUBA, moderó el intercambio entre el panel de intelectuales y los participantes de este encuentro. Fue destacada la presencia de Abel Prieto Jiménez, presidente de Casa de las Américas; Lis Cuesta Peraza, esposa del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, directora de eventos del Ministerio de Cultura y profesora universitaria; Pedro Pablo Prada, quien culminó este año su misión en Argentina como embajador de Cuba; Laidi Fernández de Juan, médica y escritora, hija del poeta y escritor Roberto Fernández Retamar quien fuera presidente de Casa de las Américas y mantuvo siempre al igual que Haydee y Abel un vínculo muy fuerte con Argentina; argentinos, chilenos, uruguayos, palestinos, españoles e italianos residentes en Cuba y la participación especial de visitantes argentinos y latinoamericanos del Convoy Nuestra América.

La solidaridad entre los pueblos que históricamente han levantado las fuerzas de izquierda, se convierte en una expresión universal y un símbolo de apoyo a pueblos como el cubano que resiste la arremetida imperial.

A 50 años del genocidio en Argentina, solidaridad es reivindicar la resistencia del pueblo argentino ayer y hoy, a las Madres y Abuelas y los organismos de derechos humanos que denunciaron el horror, y medio siglo después siguen buscando a sus hijos y nietos, para que Nunca Más se repita ni se olvide que los mismos que bloquean a Cuba hasta la asfixia, son los mismos que asesinan niños en Gaza, Líbano e Irán, los mismos que financiaron, patrocinaron y adiestraron las torturas y asesinatos de los militares de la dictadura militar argentina.

José Luis Méndez Méndez denunció el Plan Cóndor desde las investigaciones de su libro «Bajo las alas del Cóndor» en el que devela la madeja de crímenes en Latinoamérica, asesinatos de líderes, golpes de Estado, un plan dirigido por la CIA para eliminar cualquier posibilidad de que la izquierda inspirada por la Revolución Cubana pudiera disputar el poder.

Como parte de ese plan criminal fueron secuestrados y asesinados dos jóvenes cubanos que cumplían misión diplomática en Argentina, Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena Hernández de 22 y 26 años , cuyos restos aparecieron en 2012 y 2013. Fueron identificados por el Equipo Argentina de Antropología Forense, Cuba los trajo de regreso a la patria para que sus familias y su pueblo pudieran rendir homenaje. Y trajo también la evidencia del horror: los tambores de metal de 200 litros en los que fueron introducidos rellenados cemento y arrojados al río. Esos tambores se exhiben en el Memorial de la Denuncia del municipio Playa.

Graciela Ramírez Cruz. Foto: Abel Carmenate.

«Recordamos desde Cuba los 50 años del Golpe de Estado en Argentina en una etapa muy dura», reflexionó Graciela Ramírez Cruz, coordinadora general del Comité Internacional, Paz Justicia y Dignidad a los Pueblos y jefa de la Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano.

«Lejos de ser un recurso de la izquierda, el golpe de Estado en Argentina está directamente vinculado al rol de Estados Unidos y el dolor provocado a nuestros pueblos, absolutamente todos.»
Denunció la luchadora argentina.

En los documentos desclasificados del Departamento de Estado recién en el 2017, se reconoce que en aquellos años el Secretario de Estado Henry Kissinger tenía un seguimiento pormenorizado de todo lo que estaba ocurriendo en Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay y Brasil. Dos años antes del Golpe de Estado cuando el general Perón enferma Kissinger ordena dar estricto seguimiento a la situación de Argentina y hacerlo discretamente. Días antes del Golpe fue informado por su embajador en Buenos Aires de la fecha, e instruyó dar todo el apoyo financiero y político para sustentarlo.

Graciela explicó que fue un golpe cívico-militar que contó con el apoyo de la gran Patronal y la jerarquía de la Iglesia Católica argentina, «bendecían la tortura, bendecían a los aviones de los vuelos de la muerte en los que se arrojaba vivos a los detenidos-desaparecidos».

«Ponían música cuando los estaban torturando y les aconsejaban al pie de la sala de torturas que se rindieran y delataran. Hubo médicos y profesionales adiestrados en la perversidad, expertos en el límite del umbral de dolor que podía soportar un detenido, para mantenerlo con vida y volverlo a torturar. La cúpula militar y altos oficiales del ejército, fueron adiestrados en la Escuela de las Américas en Estados Unidos». Condenó, sin olvidar ni un detalle lo que sufrieron sus compañeras y compañeros de lucha y juventud.

Panel La memoria que moviliza y arde. Foto: Abel Carmenate.

«Seguimos descubriendo documentos clasificados por EEUU en los que se demuestra su participación. Denunciamos el negacionismo del gobierno derechista de Milei porque no solo quieren secuestrar la palabra genocidio, quieren secuestrar la palabra desaparecido nuevamente. Secuestrar la cifra de 30.000 y vaciar la memoria de contenido histórico y político.

«Junto a las Madres y Abuelas, 50 años después reafirmamos que sí fue genocidio, sí son 30.000 desaparecidos. Fue genocidio porque se aplicó el terrorismo de Estado a todo un pueblo, provocando un daño irreversible durante toda la dictadura.

Por eso nosotros afirmamos también que el bloqueo de EEUU a Cuba tipifica como genocidio.

«El pacto de silencio de la dictadura se mantiene hasta hoy. Todo lo vamos descubriendo a fuerza de resistencia, de no renunciar a los principios y a nuestros ideales. La semana pasada se encontraron y se identificaron 12 compañeros desaparecidos en Córdoba. Doce detenidos -desaparecidos cuyos restos se identificaron y se podrán honrar-. Durante años gritamos en las calles Dónde están.

«A 50 años del golpe seguimos buscando a los hijos e hijas de nuestras compañeras y seguimos gritando ¡Que digan Dónde están! nuestros compañeros desaparecidos.

«En la atrocidad que caracterizó a la dictadura argentina, la apropiación de niños como «botín de guerra» marcó una perversa diferencia con otras dictaduras del cono Sur. No hubo consideración alguna con nuestras compañeras embarazadas, se las torturaba igual que a los demás, a ellas doblemente porque torturaban al hijo que llevaban en su vientre.

«Las mantuvieron vivas hasta la fecha de parto. Una vez que los niños nacían se apropiaron de ellos, negando su verdadera identidad. Esos niños fueron entregados en su mayoría a los represores. Ellos sabían perfectamente quienes eran sus abuelos y familiares pero negaron la existencia de los bebés nacidos en cautiverio y los que fueron secuestrados junto a sus padres.

«Tuvo que crearse el Banco Nacional de Datos Genéticos -BNDG – en el que los padres y familiares directos de las embarazadas desaparecidas pudieran dejar sus muestras de sangre para que los nacidos durante la dictadura, si dudaban de su origen, pudieran acudir al BNDG y cruzar los datos con las familias que buscaban a sus nietos.

«Gracias al incesante trabajo de Abuelas y los organismos de derechos humamos se logró restituir la verdadera identidad de 140 hijos de detenidas-desaparecidas Faltan más de 300 y los seguimos buscando.

«El caso del Negrito Floreal Avellaneda un adolescente de 15 años, hijo de un obrero comunista, es otra de las muestras del horror del terrorismo de Estado. Fueron a buscar al padre y se llevaron al Negrito Floreal y a su mamá Iris de Avellaneda. Con alevosía y crueldad hicieron escuchar a la madre los gritos de su hijo durante la tortura. Floreal fue empalado. Su cuerpo fue arrojado al mar en los vuelos de la muerte.

«A pesar de los horrores y la emoción que nos provoca no quisiera que este día sea de profunda tristeza, sino de orgullo y de resistencia. Cuando nosotros decimos que el pañuelo de las madres nos hizo volver a nacer, ellas dicen que volvieron a parir cuando se colocaron el pañuelo.

Dos consignas a 50 años del Golpe

Florecerán Pañuelos

«Ese pañuelo es el símbolo de la resistencia más amorosa, más fuerte, más humana y más revolucionaria.»

Nunca Más

«Sintetiza el repudio del pueblo argentino al terrorismo de Estado, a la falta de derechos, al secuestro, la tortura, el horror y la muerte».

Foto: Abel Carmenate.

Declaración por la memoria de los 30 mil desaparecidos en Argentina

(Leída por Tamara Liberman, argentina residente en Cuba, socióloga e investigadora de la Universidad de la Habana)

Hoy 24 de marzo de 2026 se cumplen 50 años del golpe cívico, militar y eclesiástico en Argentina.

Como ya sucedía desde la década anterior a 1976, en Brasil y Paraguay, y luego en los años siguientes en Bolivia, Ecuador, Uruguay, Chile y Perú, el gran capital necesitaba un sistema coercitivo para imponer un modelo económico que iba en detrimento de los derechos conquistados por los trabajadores. El objetivo era aumentar la tasa de ganancia de las grandes empresas, que había disminuido en los años previos.

A medio siglo de aquel golpe, la Argentina vuelve a enfrentar señales preocupantes de un proyecto político y económico que remite a aquel modelo de exclusión, persecución y entrega nacional.

El poder ejecutivo y el poder judicial constantemente se subordinan al poder real.

Ejemplo de esta sumisión son las reaperturas de causas que habían sido sobreseídas contra militantes populares, Milagro Salas, Cristina Fernández de Kirchner y Julio de Vido. En el caso de Cristina Fernández, a la ilegal condena sin pruebas y proscripción política, se suman ahora las restricciones en prisión domiciliaria a dos visitas por semana, durante dos horas, y sólo puede salir al balcón una vez.

Estas limitaciones contrastan con los beneficios que, durante años, han recibido muchos responsables de crímenes de lesa humanidad.
Al mismo tiempo, persiste la impunidad en causas emblemáticas como la de Acindar, mientras se reprime a jubilados y a sectores populares que reclaman por sus derechos.

Todo esto ocurre en el marco de un programa económico que destruye la industria nacional, empobrece a los trabajadores, desmantela conquistas sociales históricas y profundiza una deuda externa inmoral e impagable. Un plan que avanza con total subordinación a los dictados de Washington y que incluso pone en riesgo nuestra soberanía, como sucede con Malvinas y la entrega de nuestros recursos naturales.

A cincuenta años del golpe, no se trata sólo de recordar el pasado. Se trata de reconocer que aquel proyecto de país —basado en la dependencia, la desigualdad y la persecución— vuelve a expresarse bajo nuevas formas.

Por eso, la memoria es también una responsabilidad presente: defender los derechos alcanzados, la justicia social, la soberanía nacional y la solidaridad entre los pueblos.

Este rumbo se inscribe también en un alineamiento internacional que expresa una peligrosa convergencia entre proyectos políticos como los de Donald Trump, Javier Milei y Benjamin Netanyahu, que promueven políticas de exclusión, militarización, negación de derechos, genocidio y subordinación de los pueblos a intereses geopolíticos y financieros.

En este contexto, una vez más denunciamos el ataque a Venezuela y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, así como el bloqueo genocida que el gobierno de Estados Unidos impone a Cuba desde hace más de seis décadas: una política criminal que castiga a todo un pueblo, viola el derecho internacional y constituye una afrenta inaceptable contra la humanidad.

A 50 años del golpe de Estado en Argentina decimos:
No al genocidio de ayer, no a la entrega y la represión de hoy.
Por más memoria, verdad y justicia.
30 mil compañeros desaparecidos presentes, ¡ahora y siempre!

La reproducción de la obra de Mariana Cuesta, concejal de Mar del Plata, hija de Emilce Moler sobreviviente de La Noche de los Lápices fue entregada por la Dra. Astrea Damiani y la poeta y escritora Basilia Papastimateu al presidente de Casa de las Américas Abel Prieto, para que integre la memoria de Nuestra América que atesora nuestra Casa.

Una placa de cerámica realizada por artesanos argentinos fue entregada a la compañera Lis Cuesta para que el símbolo de resistencia del pañuelo de las Madres y Abuelas acompañe a nuestro presidente Díaz-Canel y a Cuba en estas horas difíciles y siempre.

No hay olvido, ni perdón ni reconciliación.

Desde esta Cuba heroica y solidaria que tanto quiere al pueblo argentino, con mucha emoción, la sala completa de Casa de las Américas se puso de pie al pronunciar los nombres de 30 escritores, poetas, periodistas y militantes populares detenidos-desaparecidos en homenaje a los 30.000,
Presentes! Ahora y Siempre.

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