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Madres de Plaza de Mayo: Línea Fundadora

La organización Madres de Plaza de Mayo nació a finales de abril de 1977, a partir de un pequeño grupo desesperado por la detención clandestina de sus hijas e hijos —llamaban «prisión» a lo que más tarde comprendieron que era una desaparición forzada—. En la Plaza de Mayo de Buenos Aires, núcleo de la historia argentina —aunque en muchas otras plazas del país se repitió esta historia—, esas 13 o 14 mujeres se reunieron en torno a una pregunta: ¿Quién desapareció en tu familia? No sabían que estaban construyendo un puente simbólico que atravesaría todas las fronteras. Y ellas, con sus pasos cada semana, fueron convirtiendo esa caminata en una ronda, un círculo que no tiene fin. Poco a poco, fueron tomando conciencia de que traspasaban su condición de mujeres del hogar. Sin embargo, su condición de madres se mantuvo siempre.

Con temor, pero firmes en la Plaza, en cuarteles y hospitales, centros vecinales, iglesias, universidades, se fueron haciendo cada vez más presentes. En 1976, se calculó que, de cada 5 desaparecidos, solo uno habría sido denunciado. De ahí surgió la cifra simbólica de 30 000 desaparecidos, aunque muchos no están registrados. Dado que hubo más de 800 centros clandestinos de represión y exterminio, las Madres afirman que hay más de treinta mil desaparecidos en Argentina. Cifra también fundamentada por la nota periodística publicada en un periódico de derecha: «El ejército admitió 22 mil crímenes». Y como declaró Ludmila: «Es moralmente indigno exigir a las víctimas y a sus familias que den una respuesta precisa sobre una cifra que desconocen y que no tienen por qué investigar, ya que no fueron ellas quienes provocaron las desapariciones».

¿Y quiénes eran las Madres? Amas de casa, algunas de bajos ingresos, otras profesionales o comerciantes. Hemos escuchado tantas veces: «Estaba en la cocina, pero cuando desapareció mi hijo salí. Me dedicaba a las tareas domésticas y a la familia y cuando mi niña no regresó nunca más, decidí salir a la calle. Yo era empresaria, yo también salí a la calle». Con una composición heterogénea se fueron reuniendo y comprendiendo que los desaparecidos eran muchos y en diversos países de América Latina.

Fue precisamente cuando las madres se dieron cuenta de que había desaparecidos por todo el continente, que se creó la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Desaparecidos (FEDEFAM). Esta Federación se creó en un encuentro plurinacional de familiares exiliados de desaparecidos, en San José, Costa Rica, en enero de 1981, por iniciativa del sacerdote obrero irlandés Patrick Rice —él mismo detenido en Argentina entre finales de 1976 y principios de 1977 y posteriormente expulsado del país— y del sacerdote español Juan Vives Suriá.

Las Madres argentinas, las Abuelas de la Plaza de Mayo y la Asociación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas fueron cofundadoras de la FEDEFAM. Esta se constituyó estableciendo la celebración de congresos bienales. La FEDEFAM instituyó el Día Internacional del Detenido Desaparecido, el 30 de agosto, y la Semana Internacional del Detenido y Desaparecido en la última semana de mayo. El trabajo incesante en torno a un tratado internacional terminó llegando a las Naciones Unidas, que establecieron en 2011 el 30 de agosto como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

Las Madres, en nombre de su Asociación y como miembros de la FEDEFAM, han participado en importantes encuentros en el mundo: en Guatemala, como testigos oculares de las elecciones de 1993; acompañaron, una vez al año, desde 2003 hasta 2017, y nuevamente en 2022, en la zona del río Cacarica, en Colombia, a las comunidades desalojadas y reprimidas, algunas de ellas reubicadas. Participaron, en Haití, de un Coloquio contra la Impunidad, en 2017; en 2019 participaron en el Taller Internacional sobre fortalecimiento y apoyo al trabajo con familiares de desaparecidos, en Sarajevo (Bosnia y Herzegovina); estuvieron tres días en Antigua, Guatemala, en la convocatoria de ALUNA – Acompañamiento Psicosocial, en octubre de 2022. Estuvieron tres días y hablaron en el panel central, en septiembre de 2023, en la Conferencia Regional de América Latina y el Caribe sobre «Dilemas de la Humanidad», convocada por el entonces alcalde de la comuna de Recoleta, en Santiago de Chile, con motivo del 50.º aniversario del golpe de Pinochet. Participaron en el Primer Congreso Mundial sobre Desapariciones Forzadas en Ginebra, en enero de 2025. Han participado en una gran cantidad de encuentros virtuales con asociaciones miembros y funcionarios de organismos regionales e internacionales de defensa de los Derechos Humanos.

Los gobiernos elegidos democráticamente no cumplieron las expectativas de las Madres: las leyes denominadas «Punto Final» (1986) y «Obediencia Debida» (1987), bajo la presidencia de Raúl Alfonsín, impusieron la impunidad para los crímenes de lesa humanidad. El presidente Carlos Menem decretó indultos, algunos de los cuales eran ilegítimos (aplicados a militares que aún no contaban con una sentencia firme de la Corte Suprema). La difícil situación económica de gran parte de la población se agravó y predominó la impunidad de los responsables civiles y militares de la represión dictatorial.

Los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Kirchner (2008-2015) apoyaron e impulsaron medidas de avance en materia de derechos humanos: reconvirtieron en centros de memoria los antiguos centros clandestinos de detención, como por ejemplo, la Escuela Superior de Mecánica del Ejército (ESMA).

 Impulsaron en el Congreso Nacional leyes de reparación y de igualdad de género y de condiciones laborales, como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, otorgando nuevos subsidios, entre otros, a los excombatientes de la Guerra de las Malvinas, nombrando una Corte Suprema de alta calidad jurídica e instituyendo grupos de investigación sobre crímenes de lesa humanidad en ministerios y otros organismos. También se estatizaron la Red Ferroviaria Argentina, los pozos petroleros, el sistema de pensiones y muchas otras medidas que las Madres consideran positivas.

En mayo de 2011, finalmente, se aprobó la ley nacional 26.679, que incorporó el delito de desaparición forzada de personas al Código Penal (artículo 142).

El actual gobierno de Javier Milei es claramente negacionista. Quiere acabar con la nacionalidad argentina destruyendo todas las instituciones y todos los organismos de derechos humanos, silenciando a todos los que defienden esos derechos, derribando toda la producción comunitaria nacional y todo lo que se hace por la identidad de Argentina. Destruye la industria, la educación, la salud pública, reprimiendo los actos de protesta social, a la prensa, a los jubilados y jubiladas, a las personas con necesidades especiales, es decir, a toda persona que se manifieste por sus derechos.

Las Madres siguen trabajando y formando parte de la FEDEFAM, en favor de la memoria y en busca de más verdad, mejor justicia, reparación y garantías de no repetición.

A los 50 años del golpe genocida, continúan los juicios contra los criminales de lesa humanidad en todo el país. Un informe anual de la Fiscalía de Crímenes contra la Humanidad indica que hay 1.195 personas condenadas por crímenes de lesa humanidad en 332 sentencias dictadas desde 2006.

Según las estadísticas de la Fiscalía, hay 22 criminales de lesa humanidad encarcelados en prisiones comunes y 63 en la Unidad 34 del Campo de Mayo, considerada una prisión VIP por sus comodidades.

En 2025 se dictaron 14 sentencias, que sumaron 20 condenas y 12 absoluciones. Además, hay 613 personas detenidas, de las cuales el 81 % permanece en arresto domiciliario.

Según el lema de las Madres, seguimos luchando por:                         

 ¡NINGÚN DESAPARECIDO MÁS EN NUESTRO CONTINENTE Y EN EL MUNDO!

A las Madres de la Plaza de Mayo – Línea Fundadora, por su valentía y su histórica actuación en la defensa de los derechos humanos en todo el continente latinoamericano, ¡nuestro respeto, nuestra gratitud, nuestro reconocimiento!

Por la Vida Por la Paz Tortura Nunca Más

Río de Janeiro, 30 de marzo de 2026

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