Culturales

Cuba: Recibe Amaury Pérez Premio Nacional de Música rodeado de amigos

Amaury Pérez Vidal recibió este sábado el Premio Nacional de Música 2025, lauro más significativo otorgado por el Instituto Cubano de la Música del Ministerio de Cultura, entregado oficialmente en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, con la presencia de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República, entre otras figuras de la cultura, familiares y amigos del prominente artista.

Dicho lauro ya se le había conferido al autor de Acuérdate de abril el pasado 29 de diciembre, recordó la maestra Digna Guerra, Premio Nacional de Música (2006) al leer el Acta del Jurado que ella presidió, e integrado, además, por José María Vitier, Premio Nacional de Música (2021); la musicóloga y presidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Marta Bonet; así como el músico y saxofonista César López, y la maestra Beatriz Corona.

En las palabras de elogio, a cargo de Abel Prieto Jiménez, presidente de Casa de las Américas, el intelectual dijo que constituyó una inmensa alegría conocer de esa decisión unánime, considerando que se hizo justicia con Pérez Vidal, a quien consideró un hermano muy querido, uno de los creadores esenciales de la cultura nacional; un gran poeta, músico, trovador, un excelente narrador y poeta. 

Le estamos entregando a Amaury el Premio del 2025 en el 2026, el año del centenario de Fidel; y recordó de manera simpática cuando el líder de la Revolución le entregó al cantautor la Orden Félix Varela de Primer Grado, el único que la ha recibido dos veces: la primera, él, porque Fidel demoraba, y cuando avisaron que el Comandante había llegado, corrió a quitársela del pecho para proceder a lo previsto inicialmente. 

Prieto Jiménez repasó anécdotas diversas, todas con un denominador común: la incondicionalidad y compromiso de Amaury; más recientemente como asesor del presidente de Casa de las Américas, una institución indudable e irreversiblemente revolucionaria.

Dedicó, asimismo, grandes elogios al espacio televisivo Con dos que se quieran, programa que cuenta con entrevistas excepcionales, imprescindibles para entender el país; ponderando, entre tantas, las dedicadas a Carilda Oliver Labra (1922-2018), Sergio Vitier (1948-2016) y Juan Formell (1942-2014).

Amaury no es de los que no quieren quemarse, ni de los que quieren marcar distancias, todo lo contrario; está implicado en lo que estamos defendiendo en cuerpo y alma, por su historia personal, por su identificación con lo mejor de la cultura cubana. Sin duda hoy estamos premiando a un gran artista y también a un gran revolucionario, sostuvo el también narrador.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura, e Indira Fajardo, presidenta del Instituto Cubano de la Música; pusieron en manos del artista el certificado del Premio Nacional de Música, acompañado de un cuadro de Nelson Domínguez, Premio Nacional de Artes Plásticas en 2009, y una obra de manos de la también Premio Nacional de la especialidad en 2019, Lesbia Vent Dumois, en nombre de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), ambos artistas presentes sobre el escenario para el agasajo.

Cuando en el verano de 1969, con sólo 15 años, musicalicé dos poemas de los autores Fayad Jamís (1930-1988) —La Guitarra— y Otto Fernández —Cuando miro tus ojos—, no imaginé ni pretendí que el oficio del coescribir o escribir canciones me acompañaría durante toda la vida, expresó el laureado evocando al niño tímido y desangelado agobiado desde muy temprana edad por cámaras, luces y estudios de televisión. 

Rompió lo que parecía ser su destino: la medicina, con la bata blanca y el estetoscopio colgado del cuello, dijo, «salvando almas y vidas en los corredores de cualquier hospital»; mientras aprendía acordes en la guitarra del abuelo, hace ya 57 años, desde que «con un puño de palabras en la diestra y otro puño de melodías en la siniestra compuse más de 500 canciones hasta hoy y registré en 40 fonogramas las que navegaron con más suerte.

Dice un proverbio árabe que en la vida uno va sembrando árboles bajo cuya sombra sabe que no se sentará. Espero humildemente que algunas de mis canciones logren copiarse bajo el frescor tropical de ese bosque que con insistencia y muchas dudas he plantado. Gracias al jurado, gracias a los cinco miembros del jurado, gracias a amigos y enemigos, gracias a los que acompañaron cada nota, cada texto, cada imagen, concluyó Pérez Vidal.

Silvio Alejandro, Pedrito Beritán y Ariel Díaz desgranaron canciones muy conocidas como Mañana es domingo, Porque ya no me vas a querer; seguido por el propio agasajado en compañía de Abel Acosta —sumado luego Pancho Amat y su inconfundible tres— en composiciones tan famosas como Con dos que se quieran y Amigos como tú y yo; aunque un guiño a la trova tradicional trajo melodías como Y si llego a besarte, de Luis Casas Romero (1882-1950) y Pensamiento, de Rafael Gómez Mayea, Teofilito (1889-1971)

Acompañaron a Amaury Pérez, además del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Elier Ramírez y Luis Morlote, vice jefes del Departamento Ideológico del Comité Central; Magda Resik, vicepresidenta de la UNEAC; Yasel Toledo Garnache, presidente de la Asociación Hermanos Saíz; Silvio Rodríguez, Frank Fernández, Carlos Alfonso y Ele Valdés, entre otros; ademas de familiares, admiradores y amigos del prominente artista.

Palabras de Amaury Pèrez en la entrega del Premio Nacional de Música.

Buenas tardes.

Cuando en el verano de 1969 transitaba mis 15 años musicalicé dos poemas de los autores Fayad Jamis y Otto Fernández, no imaginé, ni pretendí, que el oficio de co-escribir o escribir canciones me acompañaría durante toda mi vida. Entonces era apenas un niño tímido y desangelado, agobiado ya, a esa temprana edad por cámaras, luces y estudios de televisión, por eso aquellas dos canciones fueron más un divertimento que un destino.

Me fascinaba la música, claro, mi hogar en Fontanar funcionaba como una suerte de amalgama sonora donde convivían en dudosa armonía el jazz de Duke Ellington, los boleros de Benny Moré, las canciones de Los 5 Latinos, las de la italiana Katina Ranieri junto a las canciones tradicionales cubanas entonadas por mi abuelo Alcibiades como una letanía crepuscular y las de la abuela Delfina, gallego-asturiana, que terminamos todos por aprenderlas en una coral chusca y desentonada.

Mis anhelos de aquellos años se encaminaban hacia la medicina, me imaginaba con mi bata blanca y el estetoscopio al cuello salvando almas y vidas en los corredores de cualquier hospital, cuando el eminente clínico, médico personal de mi madre, el Dr. Díaz Canel, que ejercía sus sanadoras funciones en el Hospital Nacional me confirmó, ante una ingenua pregunta que la medicina se estudiaba toda la vida, y en ese momento mis ilusiones se desvanecieron hasta formar parte del desorden bipolar que me acompañaba y mis ojos estrábicos se posaron en la guitarra del abuelo; han transcurrido 57 años desde aquel 1969 inolvidable.

Adiestré mis dedos y con un puño de palabras en la diestra y otro puño de melodías en la siniestra compuse más de 500 canciones y registré en 40 fonogramas las que navegaron con más suerte.

Entretanto se multiplicaron las giras, los escenarios, los reflectores, los aplausos y regresé a la televisión de la que renegué al principio de este texto.

Nunca ambicioné condecoraciones, galardones, ni honores, y aunque sin esperarlos he recibido muchos, ni en mis más osados y atrevidos sueños imaginé que un grupo de mis colegas me otorgarían El Premio Nacional de Música, y aquí está el niño disléxico de Fontanar, hoy con bigote y un tonel de años a sus espaldas recibiéndolo de brazos de sus amados y admirados hermanos de profesión.

Gratitud e incertidumbre se mezclan en este momento que sin dudas es el más importante de mi carrera.

Dice un proverbio árabe que en la vida uno va sembrando árboles bajo cuya sombra sabe que no se sentará.

Espero humildemente, que algunas de mis canciones logren cobijarse bajo el frescor tropical de ese bosque que con insistencia y muchas dudas he sembrado.

Gracias al jurado, gracias a amigos y enemigos, gracias a los que acompañaron cada nota, cada texto, cada imagen.

Fuente: ACN /  Cubadebate/ Foto: Alejandro Azcuy.

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