CUBA SE SALVARÁ: Algunos Por qué y Para qué de las transformaciones socioeconómicas de Cuba
Por Alberni Poulot.
No va de elogio el artículo, sino de reconocimiento al que lidera desde de una trinchera, en medio de una balacera enemiga, (y hasta incomprensiones amigas) permanente y desde muchos flancos, Y aún así sigue optimista, cercano y guapo, a lo cubano.
El Comandante de la Revolución Ramiro dijo de él: “… Y realmente a Díaz ya lo conocerán por sus hechos. Es una gente muy organizada, muy inteligente, con madurez política, con mucho tesón, con mucho espíritu, muy exigente, muy trabajador, lo cual obliga a los demás a trabajar al mismo ritmo”.
Recientemente el Presidente cubano ofreció una entrevista a Roberto Cavada, periodista del Grupo de Comunicaciones “Corripio”, de República Dominicana, y del noticiario “Telenoticias”.
De la misma extraigo y versiono sus respuestas, necesarias para comprender dónde estamos, el “por qué”, el “para qué” y algunos “cómo” de las actuales transformaciones socio económicas presentadas y aprobadas en el último Pleno Extraordinario del CC-PCC, en la más reciente Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular y ayer en la Reunión del Consejo de Ministros.
CUBA EN TIEMPOS DE TRANSFORMACIÓN: SOBERANÍA, CREATIVIDAD Y RESISTENCIA ANTE EL BLOQUEO
Cuba no se detiene. En medio de uno de los escenarios geopolíticos más adversos de su historia reciente, la isla apuesta por un proceso de transformación profunda que no es concesión ni rendición, sino un ejercicio supremo de soberanía. Quienes buscan interpretar las recientes medidas económicas como un triunfo de las presiones externas se equivocan de plano. Lo que hoy vivimos es la aceleración de un debate que lleva más de una década madurando en el seno de la sociedad cubana, y que encuentra sus raíces en la máxima de Fidel: en las crisis, no renunciar jamás al pensamiento ni a la creatividad, sino encontrar las oportunidades para crecer y perfeccionar la obra revolucionaria.
También, para ciertos pseudo marxistas y súper revolucionarios, vale la pena recordarles que Marx, Engels y Lenin teorizaron y lideraron la práctica revolucionaria y comunista del mundo en la segunda mitad del siglo XIX y en las dos primeras décadas del siglo XX, en el caso del líder bolchevique.
Ellos fueron por esencia dialécticos y materialistas históricos. Trazaron tesis generales y científicas sobre el Socialismo y su construcción comunista.
Marx y Engels tuvieron noticias de la Cuba colonial por el santiaguero y mestizo, Pablo Lafargue, yerno de Marx. Lenin, hizo referencia a Cuba para definir la intervención oportunista yanqui en la guerra de independencia contra España como la primera guerra imperialista de la Historia.
Los que sí saben cómo se construye y defiende el Socialismo con características cubanas, y qué errores los puede destruir, son Fidel y Raúl Castro Ruz. Son sus ideas y prácticas revolucionarias la base de la concepción estratégica que sostiene a las necesarias e imprescindibles transformaciones socioeconómicas que se acometerán en Cuba.
MEMORIA HISTÓRICA PARA UN NUEVO IMPULSO
No es la primera vez que Cuba se reinventa bajo el acoso. Durante el Periodo Especial, la despenalización de la divisa o la apertura a la inversión extranjera fueron medidas dolorosas pero necesarias para preservar las conquistas sociales ante el derrumbe del campo socialista. Más tarde, los Lineamientos del Sexto Congreso del Partido ya esbozaban cambios estructurales que hoy, bajo un bloqueo recrudecido y una persecución energética sin precedentes, se vuelven imperativos. La diferencia es que ahora la agresividad de Washington, con un componente adicional de asfixia financiera y combustible, nos obliga a transformar más rápido, no por sumisión, sino para sobrepasar el cerco sin poner en juego la independencia.
LOS CUATRO EJES DE LA CUBA POSIBLE
El actual Programa de Gobierno, robustecido por una consulta popular en la que el pueblo aportó propuestas concretas, se sostiene sobre pilares estratégicos que merecen ser comprendidos en su justa dimensión:
1. La autonomía municipal como motor del desarrollo.
Dotar a los municipios de facultades reales para gestionar sus prioridades, buscar ingresos en divisas y aprovechar sus fuerzas endógenas no es una descentralización ingenua, sino una necesidad vital.
Un municipio atado al plan central frena la iniciativa y la creatividad de su gente. Se trata de revitalizar la economía desde abajo, creando matrices de interconexión donde el talento local deje de esperar asignaciones para empezar a construir soluciones.
Es cierto que no todos los territorios están igual de preparados, pero la comparación virtuosa entre los que avancen y los que se rezaguen impulsará el desarrollo de capacidades. La fórmula es clara: municipios más fuertes harán provincias y, por ende, un país más fuerte.
2. Un único sistema empresarial sin dogmas.
La empresa estatal socialista es y será defendida como actor principal, pero hoy opera en desigualdad frente a otros actores.
La transformación busca nivelar el campo con un solo sistema empresarial cubano, donde convivan e interactúen componentes estatales, cooperativos y privados.
Carece de sentido otorgar ventajas a la inversión extranjera si se mantiene atrapada a la empresa nacional. Todos los actores deben encadenarse en función del desarrollo territorial, eliminando trabas absurdas y fomentando la participación de cubanos residentes dentro y fuera del país.
3. Redimensionar el Estado para ganar agilidad.
La reducción de ministerios y la reestructuración del aparato burocrático no es un capricho técnico, es una cirugía necesaria para saltar la parálisis administrativa.
La integración de estructuras permitirá ahorrar gastos públicos que, en lugar de perderse en la intrincada telaraña institucional, se redirigirán a urgencias sociales como la reforma salarial en el sector presupuestado y la atención a jubilados y comunidades vulnerables.
Se busca un gobierno más dinámico, proactivo y eficiente en el uso del talento.
4. Una reforma financiera que destrabe el desarrollo.
El actual sistema bancario, lejos de ser un aliado, frena la inversión y la producción. Ha llegado el momento de poner las finanzas en función del fomento agrícola e industrial, superando la lógica de «plaza sitiada» que, si bien impuesta por el bloqueo, ha generado deformaciones internas que debemos corregir con inteligencia.
LA ENERGÍA DE LA RESISTENCIA: CIENCIA E INNOVACIÓN FRENTE AL BLOQUEO
Sí hay un campo donde se materializa La creatividad revolucionaria es en la estrategia energética.
Ante la imposibilidad de importar combustibles fósiles por las sanciones, Cuba ha respondido con una transición acelerada hacia fuentes renovables.
En un solo año, la participación de la energía solar en la generación eléctrica saltó del 3% al 10%. Publicaciones internacionales ya sitúan a Cuba entre los cinco países con mayor dinámica de transición energética en el mundo. Sin esos nuevos parques fotovoltaicos, hoy el país viviría en un apagón total durante el día.
La instalación de baterías para acumulación, los sistemas fotovoltaicos en viviendas aisladas y centros sociales, y el ensamblaje nacional de estos equipos demuestran que la solución no está en rogar por combustible, sino en construir soberanía energética.
Paralelamente, la ciencia cubana resolvió el histórico tabú del refinado del crudo nacional, un paso tecnológico que abre una perspectiva estratégica a mediano plazo para disminuir la dependencia externa. Todo esto se ha hecho recuperando más de 1,400 megawatts de generación distribuida, potencia que hoy está subutilizada precisamente por el bloqueo energético.
Ahí radica la verdadera perversidad del cerco: nos impiden usar lo que tenemos.
CONQUISTAS SOCIALES: EL LÍMITE INFRANQUEABLE
En este proceso de cambios hay una línea roja que nadie cruzará: la educación y la salud universales, gratuitas y de calidad. Son conquistas sagradas, refrendadas constitucionalmente y defendidas con un principio rector: antes de implementar cualquier medida, se evaluará su impacto para no dejar en desventaja a ninguna familia.
La paradoja del socialismo cubano es clara: se necesita una economía que desate las fuerzas productivas para sostener y ampliar la justicia social. Si la economía se quiebra, los ideales de justicia se resquebrajan.
No se está buscando una restauración capitalista, se está buscando el perfeccionamiento del socialismo en condiciones de máxima adversidad.
NO ES PRESIÓN, ES SOBERANÍA
Pretender que Trump o el gobierno norteamericano dictan la política cubana es un insulto a la inteligencia y a la dignidad de este pueblo heroico. Cuba no se arrodilla. Las soluciones aplicadas son «cubanísimas», emanadas de la consulta popular y del análisis de experiencias en China o Vietnam, siempre adaptadas a nuestra excepcionalidad.
Washington aspira a una Cuba dependiente y privatizada; nosotros reafirmamos un ideal socialista construido con apoyo popular. Por eso, mientras nos preparamos en la doctrina de Guerra de Todo el Pueblo para disuadir cualquier aventura militar —porque la amenaza está latente—, seguimos tendiendo la mano al diálogo entre iguales. Diálogo sin imposiciones, con respeto a la autodeterminación.
La transformación no ha hecho más que empezar. Habrá que evaluar, rectificar y generalizar lo que funcione, desechar lo que no, y seguir escuchando al pueblo. De lo que no cabe duda es de que, con un pueblo próspero en su espiritualidad y consciente de su destino, Cuba encontrará el camino para salvarse a sí misma, una vez más.
Nadie lo dude: ¡Cuba se salvará!

