CubaDestacadas

Diplomacia del chantaje: Los hilos coloniales de Washington contra Cuba

La verdad histórica tiene una fuerza telúrica que ningún monopolio mediático puede contener por mucho tiempo. La reciente comparecencia del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, no solo ha sido un acto de legítima defensa soberana, sino una radiografía quirúrgica de la desesperación imperial. Al convocar a una sesión de urgencia en la Asamblea General de las Naciones Unidas para el próximo 7 de julio, Cuba pone sobre la mesa global lo que Washington pretendía operar en las sombras: un crimen de lesa humanidad en plena ejecución.

Ya no se trata únicamente de la denuncia —histórica y ultra respaldada— contra el bloqueo económico, comercial y financiero. Estamos ante una escalada cualitativa donde el cerco energético se combina con la asfixia financiera de carácter genocida y, de manera alarmante, con la amenaza latente de una agresión militar directa.

Los tres papeles de la infamia: El chantaje como método

La diplomacia estadounidense ha abandonado cualquier vestigio de decoro legal para abrazar el gánsterismo político. Las revelaciones del canciller cubano sobre los tres documentos de circulación clandestina que Washington utiliza para presionar a cancillerías de todo el planeta evidencian el nivel de descomposición de su política exterior:

El manual de la asfixia extraterritorial: Un documento explícito de amenazas punitivas a terceros países, empresas y bancos. Washington ya ni siquiera disimula la ilegalidad de sus leyes; le dice textualmente a estados soberanos que, tengan o no vínculos con Cuba, deben alinearse a su estrategia de aislamiento bajo el riesgo de ser demolidos financieramente. Es la dictadura del dólar en su estado más puro.

El pánico a la verdad en la ONU: Ante la inminencia de la votación tradicional de octubre, el departamento de Estado destila un libreto de presiones brutales para que los diplomáticos del mundo den la espalda a la justicia o alteren sus discursos. Le temen al aislamiento internacional que año tras año sufren en la Asamblea General.

La mentira geopolítica sobre Ucrania: El tercer documento expone una burda campaña de difamación sin una sola prueba material, con el burdo objetivo de presentar a Cuba como parte beligerante en el conflicto europeo. Una infamia insostenible.

«El aparato diplomático del Departamento de Estado está tratando de impedir que la Asamblea General de las Naciones Unidas pueda considerar un tema de interés global y de enorme urgencia, utilizando presiones, chantajes y amenazas».

Cuba: Una Isla de Paz frente al delirio nuclear

La narrativa norteamericana tropieza constantemente con la tozuda realidad. Acusar a Cuba de ser una «amenaza a la seguridad nacional» de la mayor potencia militar y nuclear del planeta raya en el absurdo psicológico. Cuba no posee armas de destrucción masiva, no tiene bases militares en el extranjero, ni promueve la inestabilidad.

Por el contrario, la única base militar extranjera que existe en el archipiélago cubano es la que Estados Unidos usurpa ilegalmente en Guantánamo, contra la voluntad de nuestro pueblo y gobierno. Fue precisamente en La Habana donde la CELAC firmó la histórica proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Ese es nuestro ADN diplomático.

El 7 de julio: Una cita con la dignidad universal

El intento de la misión estadounidense en Nueva York de sabotear la sesión mediante artimañas procesales demuestra su pánico al debate abierto. Saben que en el órgano más universal y democrático de la ONU no rige el chantaje del veto.

Lo que se ventilará el próximo 7 de julio en Nueva York no es solo la situación de Cuba. Lo que se defiende es la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas:

  • La igualdad soberana de los Estados.
  • La no injerencia en los asuntos internos.
  • El derecho inalienable de los pueblos a su libre determinación.

El imperialismo, en su afán de forzar un cambio de sistema en la Isla, está dispuesto a provocar una catástrofe humanitaria o una aventura militar de consecuencias incalculables. Sin embargo, calculan mal. La resistencia del pueblo cubano no es un factor negociable en ninguna mesa de presión, y la solidaridad de los pueblos del mundo volverá a demostrar que la dignidad no se rinde ante los memorandos del chantaje.

Cuba vencerá, porque nos asiste la justicia, la historia y las razones.

Tomado de Razones de Cuba.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *