«Un solo medicamento puede marcar la diferencia»
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La ONG española Open Arms visitó, por segunda ocasión, el hospital pediátrico docente Juan Manuel Márquez, de La Habana, con un donativo de leche e insumos médicos para los niños que reciben tratamiento en la institución.
Araíz Consuegra, directora del hospital, agradeció la ayuda recibida en nombre de todo el colectivo de trabajo, los pacientes y sus familiares, y afirmó: «Puede no parecer significativo, pero un solo medicamento puede marcar la diferencia».
En la donación anterior, Open Arms trajo consigo paneles solares y baterías de respaldo que salvaron la vida de la pequeña Cataleya, quien recibía una operación de gravedad que coincidió con una caída del Sistema Eléctrico Nacional. Así lo cuenta Yarixa Corrales Benítez, la abuela de la menor.
Óscar Camps, jefe de la misión solidaria, agradeció a los 4 000 donantes que aportaron al cargamento y criticó el inhumano cerco petrolero que mantiene Estados Unidos sobre la Isla.
«Es aberrante que una decisión política pueda poner en riesgo el funcionamiento de un hospital, por eso les decimos a las personas que vayan a Cuba y vean lo que está sucediendo, porque una vez se es consciente de la injusticia, uno no puede quedarse indiferente», reconoció Camps.
Las donaciones llegaron en el velero Astral, en una travesía de 7 000 millas. Una muestra más de que la solidaridad no cree de distancias ni fronteras. Al despedirse del personal del hospital, los miembros de Open Armas aseguraron que antes de que termine el año, regresarán con más ayuda.
SIN ESTRÉPITO LLEGÓ LA SOLIDARIDAD
En la tarde, los integrantes de ese proyecto visitaron el Instituto de Nefrología Dr. Abelardo Bush López, donde entregaron un donativo consistente en insumos médicos necesarios para la atención a pacientes que padecen enfermedad renal crónica, así como alimentos, productos de aseo y materiales gastables.
Al respecto, el doctor Julio César Candelaria Brito, jefe de Servicios de Hemodiálisis en el centro, agradeció el gesto solidario de Open Arms, que «llega sin estrépito, en cajas selladas que han burlado distancias y desconfianzas».
«Cada caja –insistió– no solo trae insumos, sino un pedazo de vida que el bloqueo intentó negar, y que la solidaridad se empeña en desbloquear».
Más de 170 pacientes se sientan tres veces a la semana en los sillones de esa institución, de referencia nacional en la actividad investigativa, docente y en la asimilación de tecnologías en la especialidad de Nefrología, explicó.
Para ellos, la vida depende de los tratamientos que se llevan a cabo en ese y en otros 56 centros en todo el país. Sin embargo, aunque los especialistas de la Salud cuentan con la capacidad profesional para ofrecerles calidad de atención y de vida, el cerco económico, comercial, financiero y petrolero, que impone el Gobierno de Estados Unidos a la Mayor de las Antillas, limita la producción nacional debido a la negación de importar partes y piezas, lo cual afecta también la reparación de equipos.
Los medicamentos y otros materiales necesarios en ese tipo de servicio –que es sumamente costoso en cualquier nación– también forman parte del despiadado bloqueo, que no solo asfixia a la economía cubana, sino que mata a su pueblo.
De su lado, los integrantes de la organización española coincidieron, en voz de Óscar Camps, en que sus objetivos principales con esta travesía no son solo apoyar en lo que les ha sido posible a los servicios médicos, sino también dar a conocer al mundo la situación que atraviesa el país como consecuencia de las medidas tomadas por la Casa Blanca, y demostrar que si un pequeño proyecto, con una pequeña embarcación, puede salvar vidas, ¿Cuánto no podrían logar si se suman más personas?
Tomado de Periódico Granma.

