Internacionales

El Plan Colombia 2.0

Por Héctor Bernardo*

Con la excusa del combate al narcotráfico, el presidente Abelardo de la Espriella y el exmandatario Andrés Pastrana buscan alinear a Colombia con el actual proyecto neocolonial de Washington y revivir las lógicas que cubrieron ese territorio de muertes y violaciones a los derechos humanos.

“Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende”, reflexionó hace tiempo el argentino Arturo Jauretche. Una frase que puede aplicarse a toda América Latina.

El martes 15 de septiembre el gobierno de los Estados Unidos anunció que mantendría a Colombia en la lista de países descertificados por no cumplir las metas pautadas en la lucha contra el narcotráfico.

Rápidamente, el expresidente colombiano Andrés Pastrana (1998-2002), posteó en la red social X: “La corresponsabilidad de Estados Unidos, la recuperación de las FFAA y Policía, y la inversión social fueron bases del Plan Colombia contra el narcotráfico”.

“Estamos apenas a tiempo para pactar un Plan Colombia 2.0 y recuperar al país de las manos criminales en las que Gustavo Petro lo dejó”, afirmó.

Otra vez la misma excusa

El comunicado de la Casa Blanca señala: “El 15 de septiembre, el presidente Trump entregó la “Lista Mayor” al Congreso, designando a los países responsables del abastecimiento y transporte de drogas ilícitas a los Estados Unidos”.

El Departamento de Estado anunció la determinación Presidencial de sobre estos 23 países, y señaló que cuatro  de ellos  -Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia-  habían fallado en demostrar durante los últimos 12  que hubieran realizado un esfuerzos sustanciales para cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales de contranarcóticos.

Dado que el nuevo gobierno colombiano es un aliado estratégico de Estados Unidos, Washington informó que el presidente Trump ha determinado que “la prestación de asistencia de los Estados Unidos a Bolivia, Birmania y Colombia es actualmente vital para los intereses nacionales de los Estados Unidos”.

De paso, un palo para China

En el texto, el presidente estadounidense Donald Trump aprovecha la ocasión para profundizar la disputa geopolítica con China al señalar que ese país es “el mayor productor mundial de muchos de los precursores químicos utilizados para producir ilícitamente fentanilo, metanfetamina y otras drogas sintéticas mortales”.

El documento asegura: “La amenaza de las drogas para Estados Unidos se extiende más allá de nuestras fronteras norte y sur. La República Popular China sigue siendo el mayor productor mundial de muchos de los precursores químicos utilizados para producir ilícitamente fentanilo, metanfetamina y otras drogas sintéticas mortales”.

“He planteado esto directamente con el presidente del Estado, Xi Jinping, y el año pasado, a petición mía, la República Popular China implementó nuevos requisitos para que sus empresas obtengan licencias antes de exportar precursores químicos designados a América del Norte”, remarca el mandatario norteamericano.

Luego agrega que “sin embargo, los delincuentes continúan encontrando formas de evitar estos controles mediante el uso de precursores químicos no regulados. La República Popular China debe adoptar medidas más agresivas para reducir eficazmente el flujo de estas sustancias mediante la programación de precursores químicos adicionales y sustancias solicitadas por los Estados Unidos. Esta cooperación reforzada permitirá enjuiciar oportunamente a los delincuentes responsables de suministrar a los traficantes de drogas precursores químicos mortales”.

¿Qué fue el Plan Colombia?

En 1999, durante el gobierno de Andrés Pastrana, se comenzó a estructura el Plan Colombia con el gobierno norteamericano de Bill Clinton (1993-2001). Un año después se puso en marcha el mecanismo por el cual Estados Unidos entregaría asistencia económica por 1.300 millones de dólares destinados, supuestamente, a fortalecer la capacidad operativa de la Fuerza Pública y dar la asistencia económica y social para erradicar el cultivo ilícito de drogas.

En la práctica, solo el 20% del dinero se usó para asistencia económica y social y mientras que el 80% fue destinado al recursos para las Fuerzas Armadas.

La aplicación del Plan consolidó a Colombia en un enclave esencial para la estrategia geopolítica de Estados Unidos. El gobierno norteamericano la construcción de bases e infraestructuras y aumentó la presencia militar de marines estadounidenses en ese territorio.

Según el informe publicado por la Comisión de la Verdad de Colombia, en “1999, Estados Unidos concentró sus esfuerzos en la aprobación del Plan Colombia, que ya no sería el plan de desarrollo socioeconómico que se había pensado sino que se volvería un plan de guerra, representativo de los intereses de Estados Unidos”.

El texto remarca que rápidamente se dejó de lado supuesto combate al narcotráfico y esos recursos fueron utilizados en la lucha contra las guerrillas. “Como lo sugirió el general Gary Speer, ‘para el operador, es muy difícil distinguir entre las FARC-EP como traficantes de droga, las FARC-EP como organización terrorista y las FARC-EP como organización insurgente’. En la siguiente década esto conduciría a una guerra sin cuartel contra las FARC-EP”, afirma el informe.

Los 15 años de implementación del Plan Colombia dejaron como consecuencias la militarización del país, innumerables violaciones a los derechos humanos, fumigaciones aéreas con glifosato que provocaron desplazamiento de población campesina y un claro fracaso en el intento por erradicar los cultivos ilícitos de drogas.

Según la investigación realizada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), entre 2002 y 2008, en el marco de la aplicación del Plan Colombia más de 6.400 personas fueron víctimas de lo que se conoció luego como “falsos-positivos”, ejecuciones extrajudiciales de civiles que luego eran vestidos con ropas militares para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate y dar la sensación de que el gobierno (en ese momento conducido por Álvaro Uribe Vélez) iba ganando en el enfrentamiento con las guerrillas.

El nuevo Plan Colombia

En el reciente encuentro en Barranquilla, el pasado 8 de septiembre, entre el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el mandatario colombiano le propuso la aplicación del “Plan Patriota Siglo XXI”. Lo que definió como volver a la lógica del Plan Colombia.

Tras la reunión con Rubio, el mandatario colombiano aseguró: “De esta reunión ha surgido una hoja de ruta que hemos denominado ‘los acuerdos de Barranquilla’, alrededor de tres grandes temas que resultan de sustantiva importancia para nuestro país y el hemisferio: reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”.

Los acuerdos buscan el financiamiento de Washington para compra de aviones, radares, helicópteros, drones y sistemas antidrones; consolidar la presencia de Colombia en la iniciativa “Escudo de las Américas” y la colaboración en inteligencia y ciberdefensa.

En respuesta a esas afirmaciones, el excandidato a presidente y actual senador, Iván Cepeda, aseguró en la red social X que cuando De la Espriella “afirma que Colombia quiere ser el ‘principal socio de seguridad de Estados Unidos en Suramérica’, en realidad dice que seremos la principal plataforma y el principal laboratorio de todas clases de formas de intervención militar, en nuestro territorio, sin ninguna clase de controles que respeten nuestra soberanía nacional y nuestra seguridad”.

“El llamado ‘Plan patriota siglo XXI’ es el camino hacia la conversión de nuestros territorios en teatros de masivas violaciones de derechos humanos contra las comunidades rurales. Violaciones perpetradas con el concurso de tropas y agencias de seguridad estadounidenses”, aseguró. 

Cepeda sostuvo que “Colombia se convertirá en el principal importador de armamento de Estados Unidos y en el escenario de un nuevo ciclo de fracasos de la llamada ‘guerra contra las drogas’” y agregó: “La corresponsabilidad de la que habla De la Espriella, no es otra cosa que la sumisión total a la estrategia de Estados Unidos en el continente”.

Luego remarcó: “Quien fuera el abogado que tramitaba beneficios judiciales en las cortes estadounidenses para narcotraficantes ahora promete ser implacable con ellos”.

“Ni cooperación ni seguridad ni inversión. De la Espriella nos quiere convertir en la principal colonia del siglo XXI en el hemisferio occidental”, concluyó.

Héctor Bernardo* – Periodista, escritor y profesor de Introducción al Pensamiento Social y Político Contemporáneo – Facultad de Periodismo y Comunicación Social – UNLP. Miembro del equipo de PIA Global.

Tomado de Noticias PIA / Foto de portada: Presidencia de la República de Colombia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *