La ONU y lo viejo que no termina de morir
Por Héctor Bernardo*
La arrogancia sin límite del presidente Trump, que desde el púlpito de Naciones Unidas amenazó con aniquilar a toda la población de Irán, reivindicó el bombardeo a Caracas y el secuestro del presidente Maduro, se enorgulleció de asfixiar con el bloqueo a 10 millones de cubanos y cubanas, y de las ejecuciones extrajudiciales llevadas adelante en el Mar Caribe, solo es el síntoma de la decadencia de un organismo que día a día se encamina a un triste final.
El 81º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que se lleva adelante entre el 22 y el 28 de septiembre tiene como ejes de debates la tensión entre el multilateralismo vs. unilateralismo, las consecuencias del cambio climático y el avance y regulación de la inteligencia artificial.
Sin embargo, el discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sintetizó el momento que vive el orden internacional y marcó varios de los puntos sobre los que transcurrieron las discusiones en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El mandatario norteamericano dejó en evidencia, una vez más, que para los Estados Unidos, la legalidad internacional no existe. Lo hizo de manera contundente y frente a toda la comunidad internacional al asegurar que si la República Islámica de Irán no hace un trato con Washington los aniquilaría, “los enviaré al infierno”, aseguró sin ruborizarse. También al reivindicar el bombardeo a Caracas y el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, al justificar la asfixia económica que sumerge a diez millones de cubanos y cubanas en una de las peores crisis humanitarias que ha vivido ese pueblo; al enorgullecerse de las más de 230 ejecuciones extrajudiciales realizadas con los ataques del Comando Sur a embarcaciones en el Mar Caribe y en el Océano Pacífico y al atacar a la Corte Penal Internacional (CPI) y remarcar que Estados Unidos no permitirá que ningún soldado norteamericano sea juzgado por ese organismo.
El discurso de Trump también evidenció que Estados Unidos sostiene su posición hegemónica sobre buena parte de la agenda política internacional. En el vaivén entre las declaraciones de Trump y las respuestas de quienes fueron interpelados por ellas transcurrió gran parte de una Asamblea que vuelve a mostrar que el orden mundial transita una lenta y profunda agonía cuyo final aún no tiene fecha cierta, pero se vislumbra inevitable.
Trump habla, el mundo responde
Tras terminar con la larga lista de autoelogios sobre su propia gestión al frente de la Casa Blanca, Trump comenzó su ataque discursivo contra Irán. El mandatario estadounidense sostuvo que “durante 51 años, el régimen fanático iraní ha gobernado con derramamiento de sangre y asesinatos masivos, extendiendo la muerte, la carnicería y el caos por todo Oriente Medio y más allá”.
Tras asegurar que el gobierno iraní promovía y financiaba el terrorismo y que jamás le permitirá tener un arma nuclear, al mejor estilo gánster americano, Trump lanzó su amenaza: “Haremos un trato con Irán que les permita reconstruir y crear un país más grande del que tenían antes, tal vez uno de los países más grandes del Medio Oriente o incluso del mundo o los aniquilo. Aniquilo rápidamente a la República Islámica de Irán (…) los llevo al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza futura en generaciones”.
Al día siguiente, llegó el momento de la disertación del presidente de la República Islámica de Irán, Masoud Pezeshkian, quien afirmó: “Trump afirmó que somos terroristas. No somos terroristas; somos víctimas del terrorismo”.
“Vengo de un Irán en el que nuestro estimado líder supremo fue asesinado sin ningún fundamento jurídico, sin ningún motivo. Vengo de un Irán donde bombardearon una escuela”, explicó el mandatario. Luego exhibió una serie de fotografías con las víctimas de aquel ataque y sostuvo: “Estos niños murieron por las bombas utilizadas por Estados Unidos e Israel”.
“Quiénes son terroristas y forman a los terroristas, nos describen a nosotros como tales. Nosotros no hemos hecho más que defendernos”, remarcó Pezeshkian.
El mandatario iraní sostuvo: “Decimos no a las armas nucleares y no a que se nos prive del conocimiento nuclear”
“La bomba atómica y otras armas de destrucción masiva en esta región están en manos del régimen israelí. ¡Sin embargo, se exigen inspecciones a Irán!”, remarcó.
Pezeshkian afirmó: “La resistencia del pueblo iraní solo aumentará frente a las sanciones, el incremento de la presión y el aumento de las intimidaciones. Nunca bajaremos la cabeza ni nos arrodillaremos”.
Venezuela
Durante su discurso el presidente Trump también manifestó: “Las fuerzas armadas de Estados Unidos realizaron una operación masiva en Venezuela. Arrestamos a un criminal, Nicolás Maduro. Desde ese día, cientos de presos políticos venezolanos han sido liberados. Estamos trabajando con los líderes de Venezuela para forjar un futuro mejor. El mes pasado firmamos el mayor acuerdo petrolero de la historia, que cubre 65.000 millones de barriles de petróleo, beneficiando tanto a Venezuela como a Estados Unidos, y ayudará a bajar el costo de la energía en todo el mundo. Al vencedor le pertenecen los despojos”.
“Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas a América ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. Si es necesario, usaremos nuestro poderío militar inigualable para proteger nuestros intereses vitales. Designamos a los cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras. Los cárteles son el ISIS del hemisferio occidental. Deben ser eliminados, exiliados o detenidos como combatientes enemigos. Hemos realizado docenas de ataques contra barcos de drogas y terminamos con el líder de Tren de Aragua”, aseguró.
Ese mismo día por la noche, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, tuvo una reunión bilateral a puertas cerradas con el mandatario norteamericano. De la reunión también participaron el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete, Stephen Miller.
Al día siguiente, la presidenta encargada tuvo su intervención en la Asamblea de Naciones Unidas y allí agradeció al presidente Trump su “disposición para retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación”.
“Resalto el recién acuerdo binacional Estados Unidos y Venezuela como uno de los más grandes jamás suscrito y que contribuirá al equilibrio energético del hemisferio”, aseguró.
Sin mencionar de manera directa el bombardeo de Estados Unidos a Caracas ni reclamar por la libertad del presidente Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez señaló: “En 2026, Venezuela ha vivido dos grandes y dolorosas pruebas en su vida como nación: una derivada del estrangulamiento de la política interna y la confrontación agudizada con los Estados Unidos de América. Otra, proveniente de la fiereza de la naturaleza: el doble terremoto del 24 de junio”.
“Hoy, Venezuela aspira, con Estados Unidos, con sus vecinos, con todos los países de nuestro continente y con la comunidad internacional, a reconstruir y sostener relaciones de respeto e igualdad”, afirmó.
El bloqueo a Cuba
El mandatario estadounidense también se refirió a Cuba durante su alocución y aseguró: “Cuba es un Estado absolutamente fallido. Está fracasando como nunca y caerá. Marco Rubio está negociando. La libertad llegará a Cuba”.
Luego agregó: “El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba” y remarcó: “No vamos a permitir un refugio para que adversarios extranjeros amenacen a Estados Unidos en nuestra propia puerta”.
En respuesta, en la red social X, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, posteó: “El gobierno de los Estados Unidos es incapaz de aceptar que Cuba es y tiene el derecho a ser un país plenamente soberano e independiente. Ninguna de las falsedades del Presidente de los Estados Unidos en la ONU puede negar ese hecho”.
“Cuba no representa ninguna amenaza para los Estados Unidos ni para ningún país”, remarcó y agregó: “El bloqueo económico, incluida la asfixia energética, sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones. Es un acto de genocidio y de castigo colectivo”.
“Somos un país de paz y merecemos la paz”, concluyó el canciller cubano.
Brasil es un tema aparte
Trump no habló de Brasil, pero Lula habló de la injerencia de Estados Unidos en el proceso elector brasileño. “En América Latina y El Caribe la proximidad geográfica a la mayor potencia militar del mundo es un hecho ineludible, especialmente en un contexto de renovadas tentaciones hegemónicas”, señaló el presidente Lula y remarcó: “Brasil no cabe en el ‘patio trasero’ de nadie”.
“[En América Latina y el Caribe] la democracia se ve, una vez más, amenazada por la creciente injerencia extranjera en los procesos electorales (…). El 4 de octubre millones de brasileños acudirán a las urnas para decidir su destino (…) no permitiremos que los enemigos de la democracia -ya sean nacionales o extranjeros- socaven la voluntad popular”.
El séptimo circulo del infierno
Ante la intervención del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el auditorio quedó casi vacío. Numerosas delegaciones se levantaron y se marcharon de la sala cuando el responsable del genocidio en Gaza comenzó a hablar. Un infanticida, un criminal con pedido de captura de la CPI. La soledad de Netanyahu, tal vez el gesto más esperanzador de que el mundo aún no ha perdido por completo su humanidad.
Héctor Bernardo* – Periodista, escritor y profesor de Introducción al Pensamiento Social y Político Contemporáneo – Facultad de Periodismo y Comunicación Social – UNLP. Miembro del equipo de PIA Global.
Tomado de Noticias PIA / Foto de portada: Noticias Unovisión.

