Bloqueo y contra bloqueo 2026
Por Favio Delfín Roca.
El bloqueo o guerra económica, tal y como la definió el líder histórico cubano, Fidel Castro Ruz, en 1994, constituye la política más permanente, cruel y bipartidista, que ha concebido el poder en la Desrepublica Federativa Estadounidense (DFE), EEUU, desde que triunfó la revolución, incluso antes, mucho antes.
La historia muestra que la primera acción de bloquear a los cubanos, se produce en vísperas de la intervención del naciente imperialismo sobre su vecino del sur, por allá por 1898, cuando la USNavy estableció un férreo bloqueo naval, explicaron que para impedir que la metrópoli española, enviara suministros a sus tropas estacionadas en Cuba.
Falso, los soldados colonialistas se las arreglaron y realmente lo que hizo fue estragos entre la población local, provocando no menos de 200 mil cubanos muertos por hambre y otras calamidades, que se sumaron a las que ya había generado la reconcentración del criminal Valeriano Weyler, gobernador hispano hasta1897.
La amenaza constante de invadir el país, Enmienda Platt mediante, y posteriormente, la forma en que se “organizó” la relación de Cuba con la “DFE”, tributa al criterio de que se mantuvo esa política de bloquear, para garantizar el sometimiento de Cuba. De modo que es una continuidad de una vieja práctica, la firma por parte de John F. Kennedy de la Proclama 3447, un 3 de febrero de 1962, dándole formal arranque al bloqueo, entrando en vigor a partir de las 12 meridiano (hora del Este), cuatro días después de ser rubricada.
El resto de la historia es harto conocida. En la década de los años 60, cuando empezó esta especie de pesadilla, el impacto del bloqueo generó pérdidas a la economía cubana por unos 200 millones de usd/promedio, pasando paulatinamente a 400 millones en los años 70, 800 millones en los ochenta, y ya para la década de los 90, rebasó los 2 500 millones de usd/promedio, ubicándose desde marzo del 2025 a febrero de 2026, en la extraordinaria cifra de 8 083 millones solo en un año, un 7% más que el precedente.
¿Qué no hubiera podido hacer Cuba? si esos casi 180 mil millones de usd acumulados en estos 64 años y 9 meses, hubieran estado disponibles para el desarrollo de su sociedad, más allá de una política económica con aciertos y errores, pero evidentemente vilipendiada, discurso que forma parte de dicho asedio. Sí, porque a pesar de semejante sangría, enorme para un pequeño país, la Revolución muestra con orgullo extraordinarios logros sociales, algunos equiparables a los que tiene el país agresor y otros del mal llamado primer mundo. Por las dudas, se debe preguntar a los millones de beneficiados con el programa de vacunas cubanas, es solo un ejemplo “puntual”.
Hay un aspecto de la guerra económica que, aunque usualmente mencionada, como lo es el carácter extraterritorial del bloqueo, merece una particular mirada y en perspectiva, otro interesante enfoque, a la luz de los últimos acontecimientos referidos a la ultra perversidad de la agresión imperial contra Cuba.
Naturalmente el impacto en el comercio internacional, de la agresión contra los cubanos, también ha sido objeto de la oportuna denuncia. Históricamente, las autoridades estadounidenses han mentido, señalando que ejercen su “derecho” a decidir si comerciar con otro país. Basta revisar las llamadas leyes Torricelli y Helms-Burton, o la inclusión de Cuba en la espuria lista de país promotor o que tolera el terrorismo, historia que se remonta a la administración Reagan. En pocas palabras, la propia legislación estadounidense admite, paladinamente, que sus medidas afectan a terceros países.
Para los agresores, la extraterritorialidad tiene mucha lógica. El bloqueo fue relativamente neutralizado durante los 30 años que duró la relación multilateral de Cuba con el llamado campo socialista, dicho sea de paso, no consistía en que aquellos le regalaban todo a los cubanos, sino intercambio comercial justo, entre países de desigual desarrollo. Pero eso desapareció y tanto el canalla de Torricelli como Helms y el tal Burton, se aseguraron de hacer más “provechoso” para la agresión, el eventual aislamiento en que quedaba Cuba.
En estos días que corren, caracterizados por un especial ensañamiento del imperio, de la mano de Marco Antonio Rubio García, la extraterritorialidad ha develado otra característica, otro propósito, como si se quisiera regresar a aquellos tiempos de 1898. Ya se ha dicho, dejan que Cuba, por caso su sector privado, comercie con EEUU, pero solo con ellos, nadie más tiene oportunidad y esto, también se ha denunciado, incluye la inversión extranjera en Cuba.
Es francamente un absurdo arriba de otro. Están pasando de que Cuba no puede comprar ni vender nada a su vecino norteño, a que solo lo hagan con ellos; aquello que los cubanos son soberanos, ¿se volvió letra muerta? y en caso que sea efectiva su independencia, como es obvio y todo el mundo reconoce, empezando por los propios habitantes de Cuba, ¿cuándo se proscribió el derecho a escoger con quien establecer vínculos comerciales?
Véase la exclusividad que tiene Cuba, en el peor sentido, probablemente es de los pocos países que en rigor se le prohíbe establecer relaciones económicas con otra nación, excepto EEUU. Insistir, es la intención de una transformación neocolonial de la Isla de la Dignidad.
Y a propósito del discurso imperial, también es significativo el cambio de este, respecto a la guerra económica contra los cubanos. Puede ponerse el caso del jefe del Departamento de Estado, el susodicho Rubio García. Desde al menos el 2011 el infeliz viene hablando del asunto, siempre en pose negacionista, de que Cuba sufre un bloqueo, lo repitió en informes y documentos oficiales, según un breve levantamiento informativo, al menos 15 veces desde entonces hasta ahora.
En septiembre inesperadamente Rubio García, modifica su mensaje; presionado por la coyunda de las elecciones de medio tiempo, cuando se aprecia una tormenta anti republicana en el horizonte, y mucha, tremenda decepción con el tipo, hasta en el sur de la Florida, entonces, lo mejor que se le ocurre es ir contra toda la retórica, que meticulosamente acumuló todo este tiempo. Dice, textual: “hemos impuesto las sanciones más fuertes en la historia de nuestra relación con Cuba”. (RCN/ NTN24). Vaya, dada las circunstancias, la verdad le brotó, o ¿se le escapó? Cómo saberlo.
Viene al caso recordar la interpretación resumida, de un famoso poema del escritor alemán, Bertolt Brecht, su nombre: “A los que vendrán después” (An die Nachgeborenen) donde, con sus propias palabras, se pregunta qué tiempos son los que se viven (en los años que surgía el fascismo en su país), donde hay que explicar lo obvio. Tal vez, solo tal vez, Rubio García se leyó a Brecht, aunque es improbable, porque debe estar en su lista de “izquierdistas radicales terroristas” o cualquiera de los disparates que usa, para descalificar a quienes piensan diferente a Trump y compañía.
De ahí otra mirada más sarcástica, los verdugos que implementan el bloqueo, ¿lo admiten también? presumiendo de su crueldad. Y no solo eso, con tal de seguir las exigencias de algunos poderosos empresarios, “exploradores de nuevas oportunidades”, como buenos capitalistas, pues también autorizan que prospere el comercio entre ambos países. ¿bloqueadores contra el bloqueo?. Locura total, cuyas víctimas son millones de cubanas y cubanos.
También hay otro “sorprendente” problema, que aunque el The Washington Post, lo expuso en un “lejano” 2024, este debe haberse agravado en el contexto de la actual administración Trump: la incapacidad del Departamento del Tesoro de cumplir con su rol de regular/controlar la aplicación de las sanciones, dígase, hacer el trabajo sucio, en especial el mencionado efecto extraterritorial.
Dice el Post, que en ese año del 2024, EEUU sancionaba al unísono, a no menos del 60% de los países llamados de bajos ingresos, sin contabilizar a los de mayor, no está claro por qué. Añade que el denominado “ritmo de las aplicaciones” se acelera tendencialmente, constituyendo en ese momento “una de las principales herramientas” con que cuenta Washington para imponer su políticas, imperiales puede agregársele.
¿A dónde conduce tanta agresividad en este peculiar terreno? Simple, en ese 2024, es bueno insistir, la Secretaria del Tesoro le admite al Post que semejante avalancha de penalidades los han rebasado; es decir, la burocracia sancionadora no puede gestionar tanta bronca, diseñada por Washington. Y concluye el periódico que así las cosas, ni pueden controlar esta política universalmente hostil y peor, los países, también como tendencia, buscan formas de evadir tal agresividad. En resumen, ni administran eficazmente el mecanismo punitivo, y en perspectiva este perderá su utilidad, con las consecuencias que esto supone, entre otras para el señoreo del dólar y un largo etc.
Con Trump no se tiene información concreta de los razonamientos maquiavélicos, de los “estrategas” que le acompañan, sobre cómo solventar el problema publicado por el Post. Sin embargo, evidentemente si para algo sirve el actual mandatario de la “DFE” es para amenazar a diestra y a siniestra, y en el actual mundo revuelto y semi caótico, donde parece imperar la lógica de “sálvese quien pueda”, esa pose, siempre arrogante y hostil, ciertamente genera mucho temor, mucha cobardía, por solo utilizar calificativos que no conlleven el lenguaje de adultos, provocando un escenario de claudicación a Washington, en muchos operadores del comercio con Cuba.
Esa es la situación concreta de Cuba, que no es cualquier “país de bajos ingresos” al decir del The Washington Post, porque está especialmente observada con lupa, desde el Departamento de Estado y agredida con alevosía.
En este contexto, como se recordará, Cuba siempre contó con abrumador apoyo, desde prácticamente todos los gobiernos representados en las NNUU, respecto a las votaciones de la resolución referida a la necesidad de terminar con el bloqueo, oportunamente presentada por el secretario general de la ONU, desde 1992. Pero en el 2025, la cifra de votos a favor cayó a 165, la más baja en los últimos 25 años, aunque extraordinariamente alta, al suponer el 86% de todos los países participantes.
¿Qué pasará en la votación del próximo 29 de octubre del 2026? Realmente hay serias dudas sobre la capacidad del imperio de imponerse para derrotar la resolución, con el obvio objetivo de aislar a Cuba. Prueba de lo anterior es el corre corre del canciller Rubio García, presionando a cuanto gobernante le levanta el teléfono, algunos auto proclamados como sumisos al imperio, para garantizar que se sabotee la votación a favor del pueblo cubano.
Es un espectáculo denigrante, impropio de un imperio con complejo de superioridad, desafiada por la realidad. Y que llega al extremo de armar un petit encuentro para denigrar a Cuba, evento oportunamente denunciado por Ernesto Soberón, embajador cubano ante el organismo, quien destaca que los espacios de la ONU no se pueden usar, con doble raceros y para actividades casi a escondidas (prohibido el acceso de la prensa), para atacar a un país miembro, al que para esta reunión incluso, se le niega cualquier participación.
La actividad está organizada por el jefe de misión de EEUU ante la ONU; invitados a disertar: asalariados “informales” del Departamento de Estado, algunos de ellos con opacos negocios y tildados de estafadores, o a tenor de los tiempos que se viven en la DFE, temerosos de ser deportados, algo que tampoco está seguro no ocurra, total, los traidores se usan y después se descartan.
Pero volviendo al debate sobre la resolución. Algunas personas suelen preguntarse cuál es la importancia de esta votación, hasta se cuestionan, con cierta lógica, cuanto puede servir en términos “prácticos”, una resolución que ni siquiera es vinculante.
Hay que entender algo, esta resolución es de las pocas que se aprueban de manera indiscutible en la ONU, y cuyo texto denuncia claramente una política estadounidense, vendida hasta el otro día, como un asunto bilateral. Pero también tiene un alto valor para los cubanos que, enfrentan con hidalguía y sorprendente capacidad de resistencia, la guerra económica de tanto tiempo, y exigen que al menos, tengan el derecho inalienable de condenarla y contar con el apoyo del concierto de las naciones. ¡Cuba vence y vencerá!.
Tomado de CubaSí.

