El grito. Bitácora de la Isla sitiada (II)
Por Raúl Antonio Capote
Un grito recorre el barrio: «¡Llegóooooo!!!»; más fuerte que aquel de fútbol que lanzan los fanáticos del deporte rey: «¡Goooool!!»; más emotivo que aquel lanzado por Rodrigo de Triana cuando divisó tierra a lontananza: «¡Tierraaaaaaaa!!!», después de largos días de espera.
«¡A cargar!!!». Es la voz que sigue a todo volumen. Después de la emoción inicial, de la descarga de dopamina, viene el bajón «¿Cuánto durará?». Y luego el estrés. «Seguro que la quitan pronto»; «hay que apurarse»; «corre, pon el motor del agua»; «carga las lámparas y el ventilador»; «pon a hacer el arroz y los frijoles».
Poco después, el murmullo: ¡Se fueeee!!!
Tomado de Europa por Cuba

