Cuba

La doble moral de Rosa María Payá: Fariseísmo, mercenarismo y la traición al legado del Padre Félix Varela

La fabricación mediática de figuras contrarrevolucionarias suele apoyarse en el uso de símbolos morales o religiosos para revestir de legitimidad lo que, en esencia, no es más que un negocio de subordinación a intereses extranjeros. El caso de Rosa María Payá Acevedo resulta emblemático en este sentido. Presentada por los aparatos de propaganda de Washington y la ultraderecha de Florida como una «activista cristiana» y continuadora del legado de su padre Oswaldo Payá, una lectura atenta de sus hechos y alianzas saca a la luz dos profundas contradicciones estructurales:

  1. La contradicción ética y espiritual: El abismo insalvable entre su retórica de supuestos «valores cristianos» y su complicidad directa con mercenarios, terroristas internacionales y agentes del embargo imperial.
  2. La contradicción patriótica e histórica: La manipulación de la memoria del sacerdote patriota Félix Varela —padrino de la independencia cubana— mientras actúa como peón a las órdenes de Gobiernos e instituciones extranjeras que buscan asfixiar al pueblo cubano.

I. Falso cristianismo y compadrazgo con el mercenarismo: El Judas moderno

El discurso de Rosa María Payá pretende apoyarse en la fe y en la tradición del Movimiento Cristiano Liberación (MCL). Incluso, instancias del Departamento de Estado estadounidense han intentado otorgarle una aureola de «mártir cristiana», gestionando recepciones públicas en escenarios como la Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede en Roma.

Sin embargo, el Evangelio y la tradición cristiana enseñan que «no se puede servir a dos señores» y que «por sus frutos los conoceréis». La actuación política de Payá representa la negación misma del mensaje de Jesús de Nazaret, quien no fue al sacrificio por las monedas del Imperio Romano, sino por la dignidad y el honor de la humanidad:

A. Alianzas con el terrorismo y la violencia

Mientras en diplomacias europeas se presenta bajo un barniz pacifista, Payá no ha dudado en codearse con elementos del exilio violento de amplio historial delictivo:

  • Manuel Alzugaray Pérez: Connotado agente reclutado por la CIA en el buque madre Rictag (1967), promotor del apoyo armado a la Contra nicaragüense y a la UNITA en Angola, e involucrado directamente con los terroristas detenidos en Villa Clara en 2014 que planeaban sabotajes armados contra Cuba.
  • Santiago Álvarez Fernández-Magriñá: Terrorista vinculado a Posada Carriles con quien Alzugaray planificó acciones violentas en Nueva York contra la representación diplomática cubana en 2015.

Al amparar y articularse con actores que han promovido el derramamiento de sangre y la violencia armada contra su propio pueblo, el supuesto pacifismo cristiano de Payá queda reducido a una puesta en escena hipócrita.

B. Mercenarismo económico y luchas por los grants de la NED

La contradicción moral se acentúa al examinar el motor financiero de su causa. Lejos de la austeridad y la entrega abnegada del cristianismo primitivo, la labor de Payá y su entorno cercano gravita en torno al cobro de fondos de la National Endowment for Democracy (NED) y desembolsos privados.

Correos electrónicos filtrados revelan cómo, tras la muerte de Oswaldo Payá en 2012, su familia maniobró ante el funcionario de la NED Aimel Ríos Wong para transferir los contratos de subversión directamente a Miami bajo control de la familia. Asimismo, la organización de eventos privados en hoteles de lujo en Santo Domingo —financiadados con más de 3,000 USD por Antonio «Tony» Costa (FNCA) a espaldas de sus propios correligionarios— evidencia una dinámica donde la fe es utilizada como marca publicitaria para sostener un estilo de vida financiado desde el exterior.

II. La profanación del nombre de Félix Varela: Injerencia extranjera vs. Pensamiento nacional

Una de las manipulaciones más graves del proyecto de Rosa María Payá y su entorno ha sido el uso continuado de la figura del Presbítero Félix Varela y Morales (1788-1853). Varela, el ilustre sacerdote patriota que «nos enseñó primero en pensar», basó todo su pensamiento en la premisa irrenunciable de que la independencia de Cuba debía ser obra exclusiva de los propios cubanos, sin subordinación a ninguna potencia extranjera.

A. El patriota Varela frente al servilismo imperial

La contradicción entre la enseñanza de Varela y la conducta de Rosa María Payá es absoluta:

  1. Injerencia vs. Soberanía: El Padre Varela advirtió tempranamente contra los peligros de recurrir a imperios extranjeros para resolver los destinos de la Patria. En contraste, Rosa María Payá ha convertido la petición de intervención e injerencia extranjera en su principal línea de acción.
  2. Petición de sanciones contra el pueblo: Payá se ha presentado ante el Congreso de los Estados Unidos junto a voceros de la ultraderecha de Florida para solicitar el recrudecimiento del bloqueo y la adopción de medidas de asfixia económica que impactan de manera directa sobre la población cubana.
  3. Omisión de la memoria nacional: Durante sus giras diplomáticas y reuniones en Roma o en la Fundación FAES (junto al expresidente español José María Aznar), Payá apela al alineamiento con intereses geopolíticos de la OTAN y de Washington, omitiendo deliberadamente la doctrina soberanista de Varela.
B. Traición al espíritu del Proyecto Varela

El propio Proyecto Varela, promovido en su momento por su padre, intentaba apelar a los mecanismos legales de la Isla. Sin embargo, Rosa María Payá ha derivado hacia el subordinamiento pleno a la OEA de Luis Almagro y a los sectores más reaccionarios del Congreso estadounidense. Redactar borrador de «pronunciamientos electorales» en oficinas de Washington para intentar deslegitimar las instituciones nacionales constituye la antítesis del pensamiento de Varela, para quien la dignidad patria era incompatible con la servidumbre colonial.

III. La invención del mito y la descalificación del prójimo

La construcción de la figura política de Payá exigió además la invención de un relato victimista tras el accidente de tránsito de julio de 2012 en Bayamo. Aunque las evidencias periciales demostraron que la muerte de Oswaldo Payá derivó de la conducción imprudente del español Ángel Carromero, la familia acordó públicamente sostener la teoría del «asesinato político» para proyectar a Rosa María en los medios internacionales.

Paralelamente a esta retórica de «amor y perdón cristianodemócrata», la correspondencia privada de la familia (bajo seudónimos como «Amelia Crespo») saca a la luz una actitud de desprecio y descalificación sistemática hacia otros actores de la propia disidencia:

  • Calificar de «anormal» y de «mente pueblerina» a opositores del interior de la Isla (como Félix Navarro).
  • Tachar de «delincuentes», «fósiles» o «agentes» a figuras como Elizardo Sánchez, Marta Beatriz Roque o Antonio Rodiles.
  • Explotar la vulnerabilidad de Ángel Carromero mientras orquestaban su cambio de versión mediática.

Esta doble moral expone que la apelación al cristianismo no responde a una convicción íntima de caridad y verdad, sino a una herramienta de cálculo político y posicionamiento personal.

El análisis de la trayectoria de Rosa María Payá revela una doble traición: una traición a los valores éticos del cristianismo —al aliarse con promotores de la violencia, la desestabilización y el mercenarismo económico— y una traición al pensamiento de Félix Varela —al poner su agenda al servicio de potencias extranjeras que amenazan la soberanía de Cuba—.

Frente a quienes pretenden usar la fe y los nombres ilustres de la historia cubana para justificar la subordinación a Washington, la figura de Varela se levanta para recordar que la verdadera dignidad de la Patria exige independencia, honor y rechazo a las monedas del Imperio.

Tomado de Europa por Cuba

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