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Israel, Estados Unidos y Argentina involucrados en fuga de Bolsonaro

Por Hedelberto López Blanch / Caricatura: Adán Iglesias Toledo

El excandidato ultraderechista Flávio Bolsonaro escapó de Brasil tras perder las elecciones generales, mediante un plan previamente elaborado por Israel, Estados Unidos y Argentina, según varios medios.

Un informe de CNN Brasil dictaminó que Bolsonaro salió de Brasil rumbo a Argentina por tierra en dos camionetas con su esposa, sus dos hijas y un exagente del servicio de inteligencia de Israel (Mossad) en una operación con apoyo de varios países.

El exagente israelí, actualmente ciudadano estadounidense naturalizado, llegó a Brasil el 19 de octubre y acompañó a Flávio desde Brasil hasta Argentina, donde recibió asistencia de miembros del Gobierno de Javier Milei. Según los registros, el exagente del Mossad viajó en la misma furgoneta con Bolsonaro y cruzaron a través del puente internacional Tancredo Neves que conecta Foz de Iguazú, en el sur de Brasil con Puerto Iguazú en Argentina.

CNN Brasil indicó que desde Puerto Iguazú, la familia Bolsonaro abordó un Gulfstream G400, un avión ejecutivo de lujo y largo alcance operado por la compañía argentina de vuelos chárter Baires Fly. Seguidamente la aeronave hizo una escala para repostar en Guayaquil, Ecuador, y aterrizó el miércoles 28 de octubre en el aeropuerto ejecutivo de Opa-locka, Miami, Florida.

Los detalles de la investigación revelaron que el avión privado que trasladó a Bolsonaro fue proporcionado por Jason Miller, estratega político de Donald Trump y actual funcionario especial del Gobierno estadounidense en la Casa Blanca. A su llegada, Bolsonaro utilizó su pasaporte diplomático, pese a que la Policía Federal brasileña lo había cancelado.

A pesar de todas las informaciones que indican la participación de Estados Unidos en la operación denominada Alba, el secretario de Estado, Marco Rubio afirmó que Washington no intervino directamente en la fuga de Bolsonaro.

En una rueda de prensa celebrada en Atlanta, Rubio dijo que Flávio ya disponía de un visado, y el presidente (de muy buena gente que es) tomó la decisión de permitirle entrar en el país. ¡Qué bondadoso!

Recordemos que Flavio escapó hacia Estados Unidos para esquivar la justicia brasileña que le abrió una investigación por presunta corrupción y lavado de dinero vinculado a apuestas digitales.

La Policía Federal de Brasil le informó el 26 de octubre, un día después de las elecciones, que debía entregar sus pasaportes, tanto el brasileño como otros que poseyera, debido a una orden judicial emitida por el Supremo Tribunal Federal (STF). O sea, desde ese momento se convirtió en un prófugo de la justicia brasileña.

The New York Times y The Wall Street Journal denunciaron que el avión fletado por Jason Miller, fue pagado por un intermediario desde una cuenta bancaria estadounidense.

La investigación concluyó que no se trató de una huida improvisada de Bolsonaro, sino de una operación internacional de gran envergadura y que “hubo asistencia nacional y estatal de Argentina y Estados Unidos”.

Como era de esperar, a Trump, que ansiaba por todos los medios adueñarse de todas las riquezas del gigante sudamericano y con eso dominar política y económicamente a toda América del Sur, la victoria de Lula no le fue nada grata e inmediatamente calificó las elecciones brasileñas de “vergonzosas”.

Perdió el candidato ultraderechista del imperio estadounidense y en algún momento Flavio tendrá que responder a la justicia de su país.

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