Rosabel Gamón Verde: La justicia como vocación de vida
Por: Yilena Héctor Rodríguez, Abel Padrón Padilla
La oficina de la ministra de Justicia conserva el ritmo de una mujer detallista y serena. No hay grandilocuencia ni solemnidades innecesarias. Ella misma recibe a quienes tocan su puerta con la naturalidad de quien no concibe el cargo como pedestal, sino como una responsabilidad mayor.
Rosabel Gamón Verde acaba de asumir la conducción del Ministerio de Justicia de Cuba, y habla del desafío con la misma firmeza con que, los viernes, participa en trabajos voluntarios limpiando la cuadra junto a sus compañeros. Para ella, la ejemplaridad se consolida con la práctica cotidiana.
Asumir el Ministerio —dice— es, ante todo, “un reto y un gran compromiso”. La palabra “compromiso” aparece una y otra vez en esta conversación, asociada a una responsabilidad que no se improvisa. “Tenemos la meta de mantener lo que ha logrado el sistema de justicia en los años anteriores y, por supuesto, ir por más resultados”, afirma.
Hay orgullo en su voz, y también conciencia del peso que implica no defraudar la confianza depositada por sus trabajadores, sus superiores y el pueblo. Pero no es una recién llegada. Toda su vida profesional ha estado vinculada al sistema de justicia cubano, y a un conocimiento, desde dentro, de sus retos y fortalezas.
Liderar desde el ejemplo

Habanera de nacimiento y de vida, Gamón Verde se describe como una mujer cubana de estos tiempos, defensora de la equidad de género, la transparencia y el trabajo en equipo.
Eligió estudiar Derecho movida por una doble inclinación: la psicología y la justicia social. “Ambas tributan al ser humano”, explica. Si la Psicología se ocupa del comportamiento, el Derecho cubano —en su concepción— expresa la voluntad del Estado socialista y los principios de equidad que sustentan el proyecto revolucionario.
No fue psicóloga, pero reconoce que la notaría, ejercida desde muy joven, le permitió actuar como suerte de “juez de paz”, mediando conflictos y acompañando decisiones trascendentales en la vida de las personas.
Como parte de su recorrido profesional, transitó por la Dirección Provincial de Justicia de La Habana, la Consultoría Jurídica Internacional y el Bufete Internacional, donde asumió responsabilidades directivas en un entorno de profesionales de reconocido prestigio.
En la sede del Ministerio de Justicia fue asesora de la ministra María Esther Reus González durante ocho años y, posteriormente, viceministra y viceministra primera.
Entre sus referentes menciona a los grandes juristas de la historia nacional, desde José Martí hasta Ignacio Agramonte y Fidel Castro, cuyo centenario —considera— adquiere un significado especial para quienes ejercen el Derecho en Cuba.
De esos referentes aprendió parte de su estilo de liderazgo, definido por la ejemplaridad. “No sería capaz de pedir algo que no haga yo primero”, afirma. Para ella, los logros nunca son individuales, y los retrocesos tampoco se asumen en solitario. “O vamos todos juntos o no hemos cumplido”, resume.
Esa concepción la acompaña también como mujer en un contexto de liderazgo. Se declara orgullosa de integrar el Programa para el Adelanto de la Mujer, de haber presidido el Comité de Género del Ministerio desde su fundación y de formar parte de una tradición de mujeres cubanas que han sabido estar a la altura de su tiempo.
¿Cómo interpreta el horizonte legislativo cubano?

El contexto no es sencillo. Desde la entrada en vigor de la Constitución de 2019, el ordenamiento jurídico cubano vive un proceso de transformación intenso, marcado por la aprobación de 58 leyes y 130 decretos-leyes, para un total de 188 normas jurídicas de rango superior.
Para Gamón Verde, uno de los retos esenciales es culminar de forma exitosa un cronograma legislativo exigente, del que restan apenas dos años.
“El tiempo se nos está acabando”, advierte con realismo. De ahí la necesidad de un sistema de trabajo riguroso, con controles permanentes, grupos ejecutivos que sesionen semanalmente y una interacción constante con los organismos implicados.
Para este 2026 están planificadas 15 leyes, y para 2027 se espera la aprobación de 14 legislaciones en el país, entre ellas, normas trascendentales como el Código Civil.
La ministra está consciente de que no basta con aprobar normas, “hay que lograr su implementación adecuada y el control de su cumplimiento”.
A ello se suma la calidad de los servicios jurídicos que se ofrecen a la población. Reducir trámites, eliminar burocracias, elevar la ética y la profesionalidad de cada prestación son prioridades ineludibles.
“Tenemos que ser dignos representantes de los juristas cubanos”, afirma, consciente de que cada registro civil, bufete o asesoría es un punto de contacto directo con el pueblo.
Si le preguntan por las aspiraciones durante su mandato, Gamón Verde tiene un propósito concreto: que el Ministerio de Justicia no retroceda, que consolide sus avances y dé un salto en la calidad de sus resultados.
“No defraudar la confianza”, repite como una idea central. Quizás ahí radique la clave de su manera de entender la justicia: como una vocación de servicio sostenida en el ejemplo diario, en la coherencia entre discurso y acción, y en la certeza de que, detrás de cada norma y trámite, hay un pueblo que espera respuestas.
Tomado de Cubadebate / Foto de portada: Abel Padrón Padilla.

