Raíces de una provocación (III)
Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
La provocación entró en su fase final. El 11 de enero de 1996, el terrorista José Basulto despachó dos aviones Cessna 337 para violar el espacio aéreo de La Habana, formaba parte de la escalada provocadora. Las autoridades cubanas en pleno ejercicio de su derecho a preservar la integridad y seguridad territorial, como país soberano, protestó, denunció y advirtió que adoptaría las medidas necesarias para eliminar los vuelos de aviones intrusos sobre sus ciudades, en particular de la capital densamente poblada, por constituir una amenaza para su seguridad nacional y una flagrante violación de su territorio.
Todos los Estados tienen el derecho a defenderse, con sus medios apropiados.
La provocación mayor estaba en marcha y el subversivo decidió continuar con sus planes, el 13 de enero dos aviones vuelven a sobrevolar el espacio aéreo cubano en la capital y esta vez arrojan propaganda contrarrevolucionaria incitando a la desobediencia civil y la desestabilización interna, de nuevo la respuesta de Cuba fue serena, firme, disuasiva e ineludible a desistir de tales provocaciones. Las autoridades estadounidenses reciben una nota diplomática de las cubanas, donde se insta a tomar medidas efectivas para evitar un desenlace no deseado para ambas partes, a la vez que denuncia la violación.
El 24 de febrero de 1996, tres aviones de Hermanos al Rescate violan el espacio aéreo, incluido el jefe intruso en su avión N-2506, en formación delta en la cual el cabecilla queda más alejado de sus dos acompañantes, se les advierte reiteradamente que han violado el territorio nacional, se les proporciona las coordenadas donde están y se les da una ruta para salir.
Ante la negativa de acatar las advertencias de los controladores aéreos, dos de ellos son derribados legítimamente, mueren cuatro miembros de la banda provocadora. El jefe se da a la fuga, se salva gracias a la distancia que llevaba de los otros aviones y llegó de regreso a Miami.
La provocación tantas veces ensayada, se logró y se espera una respuesta militar estadounidense al derribo de sus aviones, donde habían sido colocados cubanos naturalizados estadounidenses hacia allí encaminó la difusión sobre un acto terrorista del cual Basulto fue gestor intelectual y material, lo ideó, ejecutó y probó hasta lograrlo y para ello llevó a la muerte a cuatro de sus seguidores.
A seguido, se conoce que entre las opciones de respuesta estuvo la militar por parte de Estados Unidos, pero el presidente William Clinton optó por firmar la Ley Helms-Burton, como medida punitiva por el inalienable derecho cubano a ejercer y defender su soberanía nacional. El mandatario fue humillado firmando la ley rodeado de sus más acérrimos enemigos de la derecha apátrida republicana.
La Ley Helms Burton, vino a codificar el bloqueo contra Cuba, compactó el entramado y la madeja para poder desmontar ese engendro genocida de terror, fue lo más grave en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba, después de la llamada Crisis de los Mísiles en 1962.
El provocador, molesto por la firma de los acuerdos migratorios y por no haber alcanzado su propósito agresor, envió nuevamente, para continuar su provocación en medio de la consternación por el hecho, dos avionetas que el 24 de marzo violan el espacio aéreo cubano al Sur del paralelo 24.
Este plan demencial dirigido a enfrentar a dos países por aspiraciones políticas y personales, se ha investigado, también estudiado su proceso de preparación por parte de Basulto León y el grupo selecto de sus cercanos seguidores, lo cual ha permitido recopilar y reconstruir desde la concepción teórica del plan, su desarrollo, preparativos, hasta la cuidadosa selección de la tripulación que partiría hacia Cuba el día del suceso.
La primera evidencia es, que para crear su banda subversiva, recibió un financiamiento inicial de 100,000 dólares, que solo fue una pálida cifra de los recursos recibidos, en 1993 alegó haber realizado 202 misiones que él calificó de humanitarias, que solo ingresaron a Estados Unidos, apenas 159 balseros cubanos, el resto de su gestión fue provocar a las autoridades cubanas y estadounidenses que lo toleraron, sobre todo después de la firma de los acuerdos sobre migración entre los dos países en 1995.
Las misiones de la organización terrorista, tenían el aparente pretexto de socorrer a las salidas ilegales, impulsadas por la criminal Ley de Ajuste cubano, que lanzó al desorden, la ilegalidad y con un alto riesgo, pero en realidad, tenía objetivos militares de espionaje.
Se dedicó a grabar y filmar todas sus incursiones aéreas, fotografió y registró el movimiento marítimo en las costas cubanas, tanteó la capacidad defensiva militar, aprendió lo que el calificaba de teatro de operaciones militares cubano. Trasmitió toda esa información a sus contactos en la CIA y el FBI en Florida. Además, sirvió para los negocios de tráfico de personas, al proporcionar todo el modelaje de vigilancia y control cubano en las costas en tiempo real, lo cual les sirvió a los traficantes radicados en miami realizar sus operaciones de lucro.
Para sus acciones, el provocador contó con el apoyo de asistencia técnica y material de oficiales del Comando Sur, asentado en Florida, además utilizó pistas aéreas cercanas o relacionadas con
instalaciones militares norteamericanas. Militares estadounidenses visitaban sus hangares cercanos a sus bases aéreas, se han identificado varios, entre ellos por ejemplo está el aeropuerto civil ubicado cerca de la base aérea de Homestead, llamado Homestead General; en la cercanía de la base aérea de
Boca Chica hay un aeropuerto civil que se llama Cayo Hueso International y el aeropuerto de Cayo Maratón, que fue el más utilizado por esa organización debido a ser una instalación que brindaba servicios aeroportuarios sin control. Aviones de Hermanos al Rescate salían y regresaban de sus incursiones a Cuba por ese lugar, Basulto y sus pilotos gustaban incluso de la comida que servían en la pizzería local, donde almorzaban y esperaban posibles reacciones locales por sus acciones.
Algunos de los aviones entregados y donados a la organización tuvieron uso militar, un ejemplo clásico es una foto aparecida en el diario local Miami Herald, donde figuraba el avión intruso, propiedad del estadounidense Joe Husta, donde en su fuselaje tiene la inscripción de USAF, que identificaba
su origen.
Otro ejemplo de soporte de miembros del Comando Sur, fue el adiestramiento impartido por el teniente coronel de la USAF, Rick Kramer, actualmente retirado que de completo uniforme, estando activo, adiestró a los pilotos y personal de Hermanos al Rescate en salvamento militar. Consta el testimonio de un video
filmado por el desaparecido miembro de la banda, Mario de la Peña, donde aparece Kramer en acción. Este adiestramiento fue en Key Biscayne.
El FBI, tenía, como en otras organizaciones terroristas, control sobre las actividades de Hermanos al Rescate.
Dentro de sus filas tenía sus informantes y oficiales de esa agencia de la oficina de Miami, trabajaban tiempo completo al seguimiento y tolerancia de esa actividad. Un caso elocuente, fue el del agente especial, Oscar Montoto, que captó la colaboración de varios de sus pilotos, como el caso de Juan Pablo Roque, esa agencia estadounidense, requería control aunque no actuara. Observaba el acercamiento de un final de colisión, por ello alertó a su “agente” a no volar el 24 de febrero de 1996.
En foto de portada: Mapa que muestra la localización de los aviones de Hermanos al Rescate poco antes del derribo.
(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.
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