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«TODOS AL SUELO» …  ¡¡¡QUE HAY QUE REVERTIR LAS ENCUESTAS!!!

Nuestro colega David Lahera pone el dedo en la llaga con su lectura del incidente de esta noche en el Hotel Hilton.

Más allá del operativo de seguridad y los datos en desarrollo, hay una pregunta que ya circula entre analistas: ¿a quién beneficia políticamente este episodio, con las encuestas donde están y las elecciones de medio término en el horizonte?

La maquinaria de victimización trumpista ya está en marcha. Lo vimos en Butler, Pennsylvania. El manual se repite.

Compartimos su análisis, con la aclaración de que algunos detalles sobre el sospechoso siguen siendo verificados por las autoridades. En Razones de Cuba continuamos siguiendo el caso con las fuentes oficiales confirmadas.

David Lahera:

«TODOS AL SUELO» …  ¡¡¡QUE HAY QUE REVERTIR LAS ENCUESTAS!!!

Trump vuelve a ser noticia.

Este sábado al servirse el primer plato de una cena ofrecida a corresponsales de la Casa Blanca tuvo que ser evacuado por escucharse disparos muy cercanos.

El banquete es dedicado cada año a los reporteros de Washington que cubren al presidente, se visten de gala y se toman el día libre. Bien merecido lo tienen estos «angeles» de la tierra

El ataque ocurrió en el Hotel Hilton donde era el convite, sin probar el primer bocado hubo que llevárselo arrastrado entre guardias del servicio secreto que por cuarta vez con Trump han tenido que desplegar el protocolo.

Han pasado pocas horas y no se sabe mucho del incidente.

Lo que si empieza a moverse es la victimización de Trump, el tipo infranquiable que los terroristas quieren liquidar, a su estilo en el búnker habló horas después de huir del Hilton, lo que dijo en la comparecencia de urgencia tras el tiroteo era previsible: «Esta [de presidente] es una profesión peligrosa”, dijo.

Era “un lobo solitario”. Esto sabemos es el guión

Luego elogió al Servicio Secreto, sabe que si uno de ellos se alista en su contra es presa cómoda.

El sospechoso, un joven de 31 años llamado Cole Allen, había sido detenido y que un policía estaba herido. Cole estaba alojado en el hotel, según las primeras conclusiones de la investigación. La policía local informó de que portaba una pistola, una escopeta y varios cuchillos en el momento de su detención. No está claro cómo pensaba pasar por un detector de metales con semejante arsenal.

Cole no pasó del primer corte de seguridad, y fue reducido en el semisótano del Hilton. El salón donde se celebra cada año la cena está en el sótano.

Fiel a su estilo vanidoso ya había difundido una fotografía en su red social, en la que se ve al sospechoso tumbado en el suelo y desnudo.

“Estos atentados les suceden a las personas que más hacen”, dijo Trump, que se colocó a sí mismo en la estirpe de Abraham Lincoln o John F. Kennedy, asesinados cuando eran presidentes de Estados Unidos.

“Odio decir que me siento honrado. He estudiado -Esto ya es un tupe – otros magnicidios y siempre les pasan a las personas que mayor impacto tienen, a los que más hacen”, añadió.

Para los entendidos es el disparo de arranque de caras a noviembre que como están las encuestas hay que hacer maravillas para evitar una debacle en las elecciones de medio término.

El incidente le sirvió además para vender sus planes parados por un juez federal, de construir un gran salón de baile donde una vez estuvo en el ala este de la Casa Blanca.

“No quería decirlo, pero hoy ha quedado probado por qué lo necesitamos. Será un espacio más amplio [que el del salón del Hilton] y mucho más seguro, con protección contra drones y cristales blindados.

El episodio recordó la tarde del 13 de julio del 2024 mientras hablaba sobre el escenario en la ciudad de Butler, en la Pensilvania occidental más rural, una serie de disparos retumbaron en el aire desde el costado derecho del entonces candidato presidencial, que enseguida cayó al suelo.

Butler fue el momento en el que, en la práctica, se aseguró las llaves de la Casa Blanca por segunda vez.

Apenas una semana después, el presidente Joe Biden se retiró de la carrera para la reelección y lo reemplazó su vicepresidenta, Kamala Harris.

Trump dio a las cámaras una toma que pasaría a la historia: con la cara ensangrentada por la bala que le rozó la oreja derecha, el gánsters se detuvo, levantó el brazo empuñado y gritó “¡Fight! ¡Fight! ¡Fight!» (“¡Lucha! ¡Lucha! ¡Lucha!“).

En Estados Unidos, ocurren con frecuencia tiroteos en escuelas, centros comerciales, en medio de debates en universidades. A esto no escapa ni el hombre más protegido del país.

En Pensilvania la imagen en instantes la maquinaria la convirtió en un símbolo de batalla para sus seguidores más fieles, y tardaron apenas días en aparecer en camisetas, tazas y todo tipo de merchandise.

Sin embargo, para los republicanos el momento fue interpretado claramente como evidencia de la disposición de los seguidores demócratas de usar la violencia política abiertamente.

¡¡¡Así que en el Hilton hay que culpar a los Demócratas y todos al suelo!!!

Tomado del perfil de Facebook de Razones de Cuba

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