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Fidel Castro Ruz, una conducta diferente

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Desde el triunfo de la Revolución cubana, hasta el presente, el terrorismo ha sido un método empleado por sucesivas administraciones de Estados Unidos en su empeño por derrocarla. Por espacio de casi siete décadas se han ejecutado cientos de actos de terror en sus más diversas formas, ha causado pérdidas humanas, daños materiales y ha dejado una extensa huella de secuelas y perjuicios en varias generaciones de cubanos.

El terrorismo que se ha enfrentado se engendró, desarrolló y empleó desde Estados Unidos, con la utilización de emigrados cubanos al servicio de diversas agencias especializadas en ese país. Este flagelo también ha afectado intereses públicos y privados estadounidenses, ha sido un caso de terrorismo doméstico en esa nación .

Desde el 20 de enero de 2025 y antes, el republicano Donald J. Trump, está obcecado por pasar a la historia como el presidente estadounidense que intentó derrocar a la invicta Revolución Cubana. En su primer mandato aplicó más de 240 medidas para lograrlo. La capacidad de Cuba de resistir, vencer y asimilar casi siete décadas de agresiones y amenazas al pueblo cubano, las hicieron fracasar, con el esfuerzo, sacrificio y entereza de una nación insumisa, que irradia, con su tenaz resistencia, un ejemplo y mensaje de esperanza para pueblos en otras latitudes rodeados de un devorador imperio, empecinado en conquistarlo para el botín del magnate naranja.

Los efectos acumulados de años de bloqueo universal y permanente, han hecho mellas, se acorrala y se amenaza hasta con la invasión militar. Han probado casi todo y ahora emplean el terrorismo de Estado renovado, para amedrantar a un país curtido de enfrentar y vencer al miedo .

Un país pacífico, que quiere y defiende la Paz, no la de los sepulcros, que preconiza a solo noventa millas el país que se tilda de ser el más poderoso del orbe.

Cuba nunca ha atacado, invadido ni ofendido, no representa amenaza alguna, de ningún tipo, para Estados Unidos ni para nadie, los pretextos que se invocan procuran justificar una agresión más, que en realidad ha sido permanente, supera con creces cualquier conflicto o diferendo.

Parte de la emigración cubana en Estados Unidos, chantajeada y a expensas de los devaneos del ambarino sobre su admisión o no y el acceso al supuesto “sueño americano”, se ha sumado a la llamada mayoría silenciosa, no rechaza los anuncios de invasión militar contra su Patria, donde morirán sus familiares, amigos, y se anegará su suelo con la sangre de patriotas que por encima de toda creencia y tendencia política u de otro tipo, la defenderán hasta las últimas consecuencia, seguidores de todos los legados históricos y los ejemplos cercanos en el tiempo.

Los más virulentos azuzan el ataque, obnubilados por las diversas campañas mediáticas que los convierte en cómplices del genocidio en ciernes.

El líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz, dejó el imperecedero legado de una Revolución humanista, con una sostenida práctica de paz, la divisa de rechazar todas las formas de manifestación de terrorismo y definir, que no existe terrorismo bueno ni terrorismo malo, sin distingo de tendencias políticas e ideológicas.

Desde hace más de sesenta años anos, sucesivas administraciones estadounidenses, de ambos partidos tradicionales, le imponen a Cuba un devastador, codificado y prolongado bloqueo económico, comercial y financiero, que genera incertidumbre, temores y privaciones a millones de habitantes, impide el pleno desarrollo y los medios de sustento. Afecta a todas las esferas de la vida, es omnipresente y de manera constante reforzado por nuevas leyes y medidas como la Ley Torricelli y la ignominiosa Ley Helms-Burton, de carácter extraterritorial, aplicada en todo su contenido, a la cual se han sumado, 243 medidas coercitivas unilaterales el primer gobierno de Donald J. Trump, quien en su segundo gobierno, le ha adicionado un cerco energético y la ridícula condición de ser la Isla, una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos, que algunos califican como el más poderoso del mundo.
El conjunto de estas acciones, criminales y de terror, históricas y actuales, califican como genocidio.

Para redondear el sostenido efecto de terror amenaza de manera constante invadir nuestro territorio , reforzando en enero y mayo de 2026, el cerco universal con un bloqueo energético para someter a la irredenta nación, todo lo cual impide su desarrollo y contribuye a agravar la difícil situación económica, con consecuencias trágicas para sus habitantes.

Estados Unidos prosigue, además una guerra ideológica, mediática permanente a través de potentes emisoras, instaladas en su territorio para inundar la isla de propaganda orientada a erosionar y desmontar un sistema político legítimo, que recibe el respaldo de la mayoría de la población del archipiélago cubano.

Este enfrentamiento fue conducido con éxito por Fidel Castro Ruz, su legado ha dado continuidad a esa lucha manifestada con diversos medios y métodos, donde el magnicidio contra su persona ocupó una de las principales prioridades, se registran más de 650 planes e intenciones de eliminar su vida, ejemplo y liderazgo, desde el primer año del triunfo revolucionario, cuando aún se estructuraba el futuro político del país y no se había declarado su carácter socialista.

Cientos de ataques a las costas cubanas, a objetivos económicos a lo largo y ancho del país, contra sus representaciones diplomáticas y comerciales, provocaciones y soporte al terrorismo desde la ilegal base estadounidense en Guantánamo, bombardeos a ciudades, derribo en pleno vuelo de un avión civil y más de un docena de planes para nuevos intentos; hundimiento de embarcaciones pesqueras y mercantes, acoso a sus tripulantes, por solo citar algunos ejemplos de agresiones.

Decenas de organizaciones de perfil terrorista están asentadas en territorio estadounidense, han recibido tolerancia, respaldo y recursos millonarios, poseen, además, campos de entrenamiento, y sin cesar, envían comandos armados a la Isla para cometer atentados, con la complicidad de sus autoridades.

Cuba es uno de los países que más víctimas del terrorismo ha tenido, más de tres mil y que más lo ha sufrido en los últimos sesenta años. En los primeros cinco meses del año 2026, todo un país ha estado expuesto a la amenaza del terror, que emana de los reiterados ultimatums de ser invadido, con el vano intento de destruir su pasado, presente y su legítimo futuro forjado con la sangre y el sacrificio de millones de cubanos desde 1868, cuando se declaró su independencia.

Se emplea el pavor con profusión, para instalar la incertidumbre, desalentar y doblegar a los tercos y perseverantes sitiados.

Acaban de concluir un ejercicio militar en Cayo Hueso, a unos 171 kilómetros de las costas cubanas, con derroche de recursos y tecnología avanzada, incluida la inteligencia artificial, se ensayó una potencial agresión y se hicieron reflexiones sobre la obsoleta capacidad cubana de enfrentar un zarpazo, en abierta provocación.

La historia universal registra pocos casos como el cubano, que ya dura casi setenta años, Estados Unidos hizo lo imposible para que no triunfara la Revolución, después de casi seis décadas de dominación imperial desde 1902.

A pesar de esos ataques y amenazas persistentes de Estados Unidos, el líder histórico rechazó de inmediato los horrendos sucesos del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York, hizo más. Brindó de inmediato el apoyo incondicional de Cuba, y declaró en una entrevista: “Ninguna de esas circunstancias nos condujo jamás a dejar de sentir un profundo dolor por los ataques terroristas del 11 de septiembre contra el pueblo norteamericano. Hemos dicho que cualesquiera que sean nuestras relaciones con el gobierno de Washington, nunca saldrá nadie de aquí para cometer un acto de terrorismo en los Estados Unidos”.

También subrayo: «Que me corten una mano si alguien encuentra aquí una sola frase dirigida a disminuir al pueblo norteamericano. Seriamos una especie de fanáticos ignorantes si fuésemos a echar la culpa al pueblo norteamericano de las diferencias entre ambos gobiernos».

Así ha sido siempre la conducta diferente del pueblo cubano y sus dirigentes, seguimos construyendo y defendiendo la Paz, rechazamos la guerra, pero si nos la imponen encontrarán a un pueblo unido que defenderá su soberanía y su independencia.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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