Marco Rubio miente cínicamente ante la prensa en Italia
Por Francisco Delgado Rodríguez
En conferencia de prensa, del pasado 5 de mayo Mr. Rubio actuó e hizo lo que sabe hacer. “Sencillamente mintió”, término utilizado oportunamente por el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, en riposta a los dichos de Mr. Rubio, quien señaló campantemente que no existe ningún bloqueo energético de su país contra Cuba. Algo así como asegurar que los peces son capaces de cantar como sopranos, en fin, cualquier comparación con el dislate del secretario es apropiada.
Mr. Rubio, por cierto, ese 5 de mayo estaba en modo portavoz sustituto de la vocera oficial de la Casa Blanca, la sra. Karoline Leavitt, en labores de parto. De seguir así, en cualquier momento lo nombran el empleado del mes, al mejor estilo McDonald, la cadena de comida rápida, se aclara.
Ese estado de negación es la histórica posición de Mr. Rubio. Una rápida revisión de sus posturas sobre el asunto del bloqueo despiadado, de EEUU contra los cubanos, se puede rastrear desde su época senatorial, por allá por el 2011 y hasta hoy; este sinsentido lo repitió al menos 12 veces en forma oficial.
Veamos. En su etapa como senador, entre el 2011 y el 2024, Mr. Rubio reiteró mecánicamente que no existía el bloqueo no menos de en 10 ocasiones; en debates en la Florida en el 2011 y el 2012; ya en el pleno del Senado, en Washington, en el 2014; otra vez durante su campaña presidencial en el 2016; en la cadena de TV Univisión, en el 2019; en el 2021, hablando de Venezuela, introdujo el asunto y en el 2023, lo mismo con lo mismo.
Los argumentos usados por Mr. Rubio han variado con el tiempo, aunque siempre tienen un hilo conductor, según el cual, admite que hay algún tipo de sanción de castigo colectivo, pero es para doblegar a las autoridades cubanas, que eso no afecta al llevado y traído “cubano de a pie”, y que en todo caso Cuba puede comprar a quien quiera, fuera de EEUU, incluso también en este país, en efectivo.
Como se aprecia a simple vista, Mr. Rubio decide claramente manipular a su antojo a los que le escuchan, exponiendo una visión literal de la palabra bloqueo, semejándola o limitándola exclusivamente, al concepto de bloqueo naval o prohibición, militares mediante, de cualquier flujo comercial desde o hacia Cuba.
Justamente eso es lo que le gustaría hacer a Mr. Rubio, un bloqueo naval, con portaaviones y otros recursos en zafarrancho de combate. Sí, porque su derrotero es una declaración de guerra, una agresión armada a Cuba. Claro, no ha podido llegar a ese extremo, algo en que ahora mismo está enfrascado.
Pero lo peor es que, como destacado diseñador del acoso permanente contra Cuba, Mr. Rubio conoce muy bien el nudo gordiano que supone el bloqueo, su carácter extraterritorial, el oportunista uso del señoreo de dólar, por su aún mayoritario uso en el comercio mundial, para castigar a quien negocie con Cuba; incluso hasta la perfidia implícita en eso de poder comprar con efectivo por adelantado en EEUU, a sabiendas, que nadie comercia de esa forma, debido entre otras cosas a la madeja del control financiero existente, cada vez más sofisticado.
La lista de medidas anticubanas, fue genialmente resumida por el Comandante en Jefe, bajo el concepto de que el bloqueo es una especie de guerra económica, prolongada durante décadas, imponiendo un absurdo récord de castigo a toda una nación, por el tiempo y por su profundidad; como se dice, un caso de estudio en la historia de imperios que intentaron avasallar a pueblos, que no se dejaron dominar.
Y desde su despacho en el Department of State, en el edificio Harry S. Truman, en el 2201 C Street NW, Washington, DC 20520, Mr. Rubio se vio con los recursos pertinentes para incrementar el asedio, convenciendo al Jefe Trump que cercar más a Cuba, era la forma de que finalmente se derrumbara la Revolución, sin entender que nunca se pueden lograr resultados diferentes, haciendo siempre lo mismo.
Al afirmar cansinamente que el bloqueo no existe, Mr. Rubio está también incurriendo en una grave indisciplina, porque justo el Jefe Trump presumía por estos días, ante sus seguidores de la Florida, sobre su hostilidad contra el “régimen” cubano, a quien amenazó como se sabe.
Y más de una vez Trump celebró la imposición de un bloqueo energético, con todas sus palabras; si, empleó esa palabra, siempre rechazada por Mr. Rubio, quien parece ha quedado desactualizado en la retórica predominante en la Casa Blanca, como se sabe, donde se practica el sincericidio.
Como parte de esta especie de bipolaridad a lo Mr. Rubio también concurre otro factor, que aún como canciller imperial no puede o no sabe como lidiar con el. En efecto, la negación del bloqueo también responde a una lógica de confrontación ideológica ante las denuncias, y la narrativa de la Revolución.
Que alguien le explique a Mr. Rubio que, más allá de su agenda personal contra los cubanos, tiene otros muchos y acuciantes asuntos internacionales que atender. Pero eso no va a funcionar, si está donde está, es porque su prioridad es destruir a Cuba.
Puesto en funciones, Mr. Rubio fue enviado al Vaticano, para tratar de recomponer las relaciones con el Papa, Leon XIV , vilipendiado por el Jefe Trump, y aprovechó para intentar engatusar al líder religioso sobre Cuba. El Papa, que por algo lo es, simplemente exigió que levanten el bloqueo, que engaveten la hostilidad, y que se pongan a hablar de verdad con las autoridades cubanas. Mr. Rubio miró para arriba, hacia la Capilla Sixtina, y balbuceó un amen, como buen católico.
La presencia en Italia de paso sirvió para, por un lado, anunciar nuevas sanciones, es decir, incrementar un bloqueo que un rato antes aseguró que no existe; también prometió 100 millones de usd, de ayuda a Cuba, lamentando que sus autoridades se niegan a recibirla, 100 millones de veces falso, una fábula, reaccionaron desde el MINREX cubano, evidentemente para ver si pesca algo de credibilidad o de simpatía en la población cubana, incluida la que vive en EEUU, quien a pesar de las campañas quiere prosperidad para sus familias, no que las bombardeen.
En otro orden cosas, ahora Mr. Rubio, pareciera que está recuperando cierto protagonismo, actuando en algo que le importa especialmente al Jefe Trump: entretener a los seguidores MAGA de cómo sigue la guerra contra Irán. Para no variar, Mr. Rubio dijo y se desdijo, siguiendo el atropellado, casi esquizofrénico guión del mandatario, enredado, contra su voluntad, en un laberinto del que no sabe cómo salir. Es todo un tema que merece su exclusiva reflexión.
Mr. Rubio seguirá mintiendo, en una especie de contradicción que va más allá de la semántica; porque como canciller debe negar el bloqueo o tratar de convencer que, impedir que entre combustible en un país, solo afecta a una “élite”, inexistente por demás. Pero como líder representativo de la mafia cubana americana, por el contrario, está obligado a mostrar músculos, ferocidad si se puede, contra la Revolución.
El ministro de relaciones exteriores de Cuba, le comentó a la cadena estadounidenses ABC, que no existen avances en las conversaciones oficiales con el gobierno de ese país, algo hasta lógico, lamentablemente, al menos mientras esté el mentiroso de Mr. Rubio en el mencionado despacho del Edificio Harry S. Truman.
Por si acaso, viene al caso retomar las propias consideraciones del secretario de estado, aludiendo a la situación en el estrecho de Ormuz, cuando destacó que solo los países estúpidos no responden cuando les disparan; al menos entiende entonces lo que recibirán su US marines, cuando invadan a Cuba, donde se puede encontrar muchas cosas, menos un país estúpido.
Tomado de CubaSí

