Durmiendo con el enemigo: ¿Qué dejó el encuentro entre Lula y Trump?
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Acceso a tierras raras y quita de aranceles, mayor inversión de Estados Unidos para compensar la presencia china, la situación en Venezuela, la amenaza contra Cuba, la guerra en Irán y la obsesión por conseguir un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU fueron algunos de los temas abordados entre el mandatario norteamericano que es aliado del clan Bolsonaro y el presidente brasileño con estrechos lazos con el globalismo del Partido Demócrata.
“La fotografía vale mucho”, aseguró en conferencia de prensa el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. “La reunión transcurrió muy bien”, aseguró el presidente norteamericano, Donald Trump, en un breve posteo en su red Truth Social, tras el encuentro en la Casa Blanca.
La reunión entre los mandatarios duró más de tres horas y las expectativas fueron muchas dadas las tensiones desatadas entre Washington y Brasilia desde que el magnate norteamericano volvió a la presidencia.
“Acabo de concluir mi reunión con Luiz Inácio Lula da Silva, el muy dinámico presidente de Brasil. Discutimos muchos temas, incluido el comercio y, específicamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien”, señala la escueta publicación de Trump.
Ambos líderes se mostraron conformes con la reunión, aunque al finalizar el encuentro no se atendió a los medios de forma conjunta como suele suceder con los mandatarios que lo visitan en Washington.
En clave electoral
A solo cinco meses de las elecciones presidenciales en el gigante suramericano y a seis meses de las elecciones de medio término en Estados Unidos, las encuestas señalan que ambos dignatarios se encuentran urgidos de mejorar su imagen ante la opinión pública. La necesidad forzó el encuentro.
El apoyo de Trump al Clan Bolsonaro y, por ende, a la candidatura del Flávio Bolsonaro (el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro) que buscará disputarle la presidencia a Lula en las elecciones de octubre de este año, es un hecho público y conocido.
Tal vez menos tan público, aunque no por eso desconocido, es el estrecho vínculo de Lula da Silva con el sector globalista de Estados Unidos, representado en el Partido Demócrata. Alianza que en su momento se expresó en el rápido reconocimiento de Washington al triunfo de Lula en el balotaje de octubre de 2022, la condena de la Casa Blanca al intento de golpe de Estado en Brasil, en enero de 2023; la negativa del gobierno de Brasil a reconocer el triunfo del presidente Nicolás Maduro, en julio de 2024, o la decisión de vetar la propuesta de la Federación Rusa para que Venezuela se incorpore a los BRICS, en octubre de ese mismo año. Todas esas acciones durante el gobierno demócrata de Joe Biden en Estados Unidos.
Las encuestas sobre las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, hasta el momento, muestran un escenario disputado entre el actual presidente, Lula da Silva, y el candidato de la extremaderecha, Flavio Bolsonaro.
Dado que, durante el gobierno de Trump, la Casa Blanca tuvo una injerencia abierta y directa en las elecciones legislativas de octubre de 2025 en Argentina, así como en las elecciones presidenciales de noviembre de 2025 en Honduras y que se denuncian acciones similares en el marco de las elecciones presidenciales de mayo de 2026 en Colombia; no es de extrañar que se especule con una actitud similar para el proceso electoral en el gigante suramericano.
“Creo que no es una buena política que un presidente interfiera en las elecciones de otro país. Es el principio básico para que no permitamos la ocupación cultural y política de otro país”, sostuvo Lula al ser consultado sobre este tema en la conferencia de prensa que brindó en la Embajada de Brasil en Washington luego de la reunión con Trump.
El mandatario brasileño afirmó: “no creo que él (Trump) vaya a tener cualquier influencia en las elecciones brasileñas porque quien vota es el pueblo brasileño. Creo que él se comportará como presidente de los Estados Unidos, dejando que el pueblo brasileño decida su destino, como yo voy a dejar que el pueblo estadounidense decida su destino”.
“Quien va a decidir la elección brasileña es el pueblo brasileño. Ya tengo mucha experiencia para ver elecciones en Brasil. No creo en la interferencia de afuera”, concluyó.

Quid pro quo
Quita de aranceles y acceso a tierras raras, eliminación de sanciones a funcionarios y reducción de penas a los condenados por el intento de golpe de Estado de 2023, el aumento de las inversiones norteamericanas para contener la presencia de China, la colaboración en la lucha contra el “crimen organizado” y la presencia permanente de Brasil en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fueron algunos de los temas del encuentro y, aunque se negó públicamente que se trate de intercambio de concesiones, se parece mucho a ello.
Lula recordó que “durante todo el siglo XX, Estados Unidos fue el mayor socio comercial de Brasil. Estados Unidos comenzó a perder la hegemonía a partir de 2008 porque China entró en el espacio para comprar cosas brasileñas que interesaban a los chinos y que otros países no tenían capacidad de producir tanto como Brasil. Y Brasil pasó a tener en China a su principal socio comercial”.
“Le hice ver al presidente Trump que es importante que los Estados Unidos vuelvan a tener interés en las cosas de Brasil. Por ejemplo, le dije que muchas veces hacemos licitaciones internacionales para construir una carretera, un ferrocarril y los Estados Unidos no participan en la licitación. Quienes participan son los chinos (…). Tenemos interés, mucho interés en que los Estados Unidos vuelvan a invertir en Brasil”, sostuvo.
Aranceles y tierras raras
Uno de los temas más trascendentes de la reunión fue la cuestión de los aranceles que Estados Unidos le impuso arbitrariamente a productos brasileños. Lula sostuvo que Estados Unidos tuvo más de 400 mil millones de dólares de superávit comercial con Brasil en los últimos 15 años y que solo en el último año Brasil tuvo un déficit de 14.000 millones de dólares con los Estados Unidos.
El mandatario brasileño afirmó que Trump “siempre piensa que cobramos muchos impuestos”, pero que no es así y que por ello le propuso hacer un grupo de trabajo con representantes de ambos gobiernos para que en 30 días se presente una propuesta para llegar a un acuerdo.
Respecto de las tierras raras y materiales críticos el presidente de Brasil señaló: “en Brasil no tenemos preferencia, queremos compartir con las empresas estadounidenses, chinas, alemanas, japonesas, francesas, es decir, con quien quiera participar con nosotros para ayudarnos a hacer la minería, para hacer la transición, separación y para producir la riqueza que estas tierras raras nos ofrecen”.
Ante otra consulta en ese sentido, Lula da Silva agregó: “lo que no queremos es ser meros exportadores de estas cosas. No queremos repetir lo que pasó con la plata en América Latina, con el oro. (…) Entonces, con las tierras raras vamos a cambiar de comportamiento. Queremos que Brasil sea el gran ganador de esta riqueza que la naturaleza nos dio”.
Irán, Venezuela y Cuba
La situación internacional estuvo presente en el encuentro, Lula afirmó: “creo que el ataque a Irán va a causar más perjuicio de lo que él (Trump) imagina. (…) Él cree que la guerra ya terminó. No es la realidad, pero él lo cree”.
Lula también aseguró que Trump “cree que en Venezuela todo está resuelto. Espero que así sea porque trato con Venezuela desde 2002. (…) Espero que Venezuela resuelva sus problemas porque el pueblo venezolano necesita tener una oportunidad de vivir bien. Dios quiera que Delcy (Rodríguez) logre cumplir con el mandato de presidenta, haciendo que las cosas sucedan”.
En referencia al asedio de Estados Unidos a Cuba, Lula aseguró: “lo que escuché, no sé si la traducción fue correcta, es que él (Trump) dijo que no piensa en invadir Cuba. Eso lo dijo la intérprete, y creo que eso es una gran señal, porque Cuba quiere dialogar. Cuba quiere dialogar y Cuba quiere encontrar una solución para poner fin a un bloqueo que nunca dejó a Cuba ser un país completo, libre desde la victoria de la revolución de 1959. Creo que es el mayor bloqueo, el bloqueo más longevo de la historia de la humanidad”.
Las sanciones y la ONU
No estuvieron ausentes del encuentro las sanciones que Estados Unidos impuso a funcionarios del Poder Judicial brasileño tras la condena a Jair Bolsonaro por el intento de golpe de Estado de 2023, ni la obsesión brasilera por obtener un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
“Le entregué (a Trump) la lista de los nombres brasileños que aún continúan prohibidos de entrar en los Estados Unidos. (…) Como fue aprobada la dosimetría (ley que reduce la pena de los condenados por el intento de golpe de Estado) en el Congreso Nacional, va a disminuir la pena de todos. Quién sabe si Trump reconocerá la necesidad de liberar la visa de los brasileños que tienen prohibido de ingresar aquí”, explicó Lula.
El mandatario brasileño también remarcó: “hablé mucho con él (Trump) sobre la cuestión de cambios en el Consejo de la ONU. Es necesario reformar la ONU. Trump, Xi Jinping, Putin, Macron y con el primer ministro de Inglaterra (Keir Starmer) son las personas que tienen la responsabilidad de proponer el cambio, porque ellos son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. A Brasil le gustaría participar del Consejo de Seguridad. Hace mucho tiempo que Brasil lucha por ello”.
Lula da Silva mostró sus cartas y Trump las suyas. Las diferencias continúan. Las alianzas y los proyectos políticos que ellas representan también. Pero hubo bandera blanca y un momentáneo pacto de no agresión por las necesidades que apremian.
Brasil no se aleja de BRICS ni de las alianzas regionales, pero tiene su propio juego sin subordinaciones ni intención de abandonar sus resabios de potencia imperial.
Héctor Bernardo*- Periodista, escritor y profesor de Introducción al Pensamiento Social y Político Contemporáneo – Facultad de Periodismo y Comunicación Social – UNLP.
Tomado de Noticias PIA / Foto de portada: Agencia Brazil Ricardo Stuckert/PR

