Internacionales

CUBA MERECE RESPETO

Por Ricardo Viveiros*

Cuba reaccionó de manera firme, como no podría dejar de ser, a la decisión anunciada el 20 de mayo por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos que involucra al general Raúl Castro Ruz, líder histórico de la Revolución Cubana que derrocó la dictadura asesina de Fulgencio Batista. En una larga declaración oficial divulgada en La Habana, el gobierno cubano calificó la medida como una “acusación canalla” y afirmó que la iniciativa representa un capítulo más de la histórica tensión política entre los dos países.

Washington utilizó como justificación el episodio ocurrido en febrero de 1996, cuando dos aeronaves de la organización anticastrista Hermanos al Rescate fueron derribadas tras violar el espacio aéreo cubano. La organización, con sede en Miami, era conocida por sus acciones contra el gobierno de la isla y acumulaba sucesivas incursiones consideradas ilegales por las autoridades cubanas.

Estados Unidos ignora “verdades históricas” sobre el caso. Las autoridades de la isla afirman haber presentado, entre 1994 y 1996, más de 25 denuncias formales al Departamento de Estado norteamericano, a la Administración Federal de Aviación (FAA) y a la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI), alertando sobre las repetidas violaciones del espacio aéreo cubano por aeronaves vinculadas al grupo.

Cuba advirtió, públicamente, sobre los riesgos de nuevas incursiones y llegó a comunicar de manera directa al entonces presidente de los Estados Unidos sobre la gravedad de la situación. Por lo tanto, el derribo de las aeronaves constituyó un “acto de legítima defensa”, respaldado por la Carta de las Naciones Unidas y por el Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional.

Por lo que se observa, Washington ha adoptado una postura contradictoria en relación al uso de la fuerza. Los propios Estados Unidos reaccionarían militarmente ante violaciones consideradas hostiles en su territorio, en especial bajo un contexto de amenaza a la seguridad nacional. ¿Por qué otro país no debería hacer lo mismo?

Es visible, hace tiempo y ahora con mayor fuerza, la complicidad del gobierno norteamericano con acciones de grupos opositores radicados en la Florida. USA, históricamente, aplaude, si no apoya, operaciones consideradas violentas y desestabilizadoras contra la isla desde el triunfo de la Revolución, en 1959.

No hay forma de no relacionar el episodio con el actual escenario de sanciones económicas impuestas por Washington. Algo que se asemeja a un genocidio, pues somete al pueblo cubano a condiciones inhumanas sin acceso a energía, medicinas, alimentos. Paralizaron una de las principales fuentes de ingreso cubanas, el turismo.

Ahora, esta nueva ofensiva jurídica, según todo indica, forma parte de una estrategia política destinada a justificar el endurecimiento del embargo económico y ampliar medidas coercitivas contra la isla. El “bloqueo energético” es uno de los puntos principales de un injusto “castigo colectivo” al pueblo cubano.

En declaración oficial recién divulgada, el gobierno cubano reafirma el compromiso del país con la paz, pero destaca el derecho a la “legítima defensa” ante amenazas externas. También manifiesta apoyo irrestricto a Raúl Castro y a la continuidad de la Revolución Socialista.

La nueva crisis reaviva un conflicto diplomático que atraviesa décadas y permanece marcado por embargos, acusaciones mutuas y disputas ideológicas profundas. A pesar de momentos de acercamiento a lo largo de los últimos años, especialmente durante el gobierno del demócrata Barack Obama, las relaciones entre La Habana y Washington continúan rodeadas de desconfianza y enfrentamientos políticos.

El episodio ocurre en medio de un escenario económico delicado para Cuba, que como ya se mencionó enfrenta además de las dificultades de abastecimiento y crisis energética un aumento de la presión internacional.

Mientras Estados Unidos justifica sus acciones en nombre de la seguridad y de la responsabilidad histórica, el gobierno cubano denuncia persecución política e intento de desestabilización de su soberanía nacional.

Es necesario, ante los hechos y no ante las versiones distorsionadas que se dan de ellos, que el mundo se posicione en defensa de la soberanía de un país amenazado de invasión por un gobierno nítidamente intervencionista. Y que actúa en nombre de intereses que no son los de la paz y el desarrollo de los pueblos, del respeto a la independencia de las naciones.

*Ricardo Viveiros, periodista, profesor y escritor, es doctor en Educación, Arte e Historia de la Cultura (UPM); miembro de la Academia Paulista de Educación (APE) y consejero de la Asociación Brasileña de Comunicación Empresarial (ABERJE); autor, entre otros libros, de “A vila que descobriu o Brasil”, “Memórias de um tempo obscuro” y “O sol brilhou à noite”. Presenta el programa semanal “Brasil, mostra a tua cara!”, todos los domingos, a las 7 horas (de la mañana), por TV Cultura.

Tomado del perfil de Facebook de Abel Prieto

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