Asesinato de un cubano en Texas: La verdad que ICE intentó borrar
No fue un suicidio. Fue un homicidio. Y la autopsia no miente.
Geraldo Lunas Campos, cubano de 55 años, padre de cuatro hijos, murió el 3 de enero de 2026 en el centro de detención Camp East Montana, en El Paso, Texas. El informe forense del condado de El Paso es concluyente: homicidio por asfixia. Compresión del cuello y el torso. Hemorragias en el cuello. Petequias en los párpados. El Dr. Adam González lo certificó: murió por inmovilización física de las fuerzas del orden.
¿QUÉ PASÓ REALMENTE?
Irelio A. Rodríguez, cubano que compartió celda con Geraldo, contó a Razones de Cuba la razón de la brutalidad: pidió sus medicamentos. Llevaba cuatro días sin recibirlos.
Santos Jesús Flores, detenido salvadoreño que presenció el hecho, declaró a AP: Lunas fue esposado y derribado por al menos cinco guardias. Mientras lo inmovilizaban boca abajo, uno le rodeó el cuello con el brazo y apretó. Apretó hasta que dejó de respirar.
Sus últimas palabras: “No puedo respirar”. El eco de George Floyd. La misma historia. Otra víctima.
LA HIPOCRESÍA DEL SISTEMA
El ICE mintió primero: hablaron de un «detenido conflictivo». Luego, la portavoz del DHS lo cambió a «intento de suicidio». La autopsia lo desmiente. No hay mención a suicidio. Hay signos de lucha, abrasiones en pecho y rodillas, y un cuello comprimido hasta la muerte.
La estrategia es vieja: si el detenido tiene antecedentes, su muerte importa menos. Si se puede vestir como suicidio, la responsabilidad penal se diluye.
Pero la realidad es tozuda: fue un homicidio a manos de agentes federales. Y no es un caso aislado. Camp East Montana, un centro de 1.200 millones de dólares, ya suma al menos otros dos fallecidos en circunstancias sospechosas.
¿DÓNDE ESTÁ LA CONDENA DE LOS POLÍTICOS CUBANOAMERICANOS?
Mientras Marco Rubio, Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez se llenan la boca con «derechos humanos en Cuba» y exigen sanciones… guardan silencio ante el asesinato de un cubano a manos del ICE. La familia de Geraldo, su compañera Jeanette Pagan y sus hijos, claman justicia. Han tenido que recurrir a la justicia federal para impedir la deportación de los testigos. Han tenido que recaudar fondos para repatriar el cuerpo, porque ICE solo ofrecía cremación «gratuita» para borrar las evidencias.
Su imagen política se favorece más defendiendo a «víctimas del comunismo» que defendiendo los derechos de un cubano asesinado por su propio gobierno.
LA HIPOCRESÍA TIENE NOMBRE Y TIENE UN EXPEDIENTE FORENSE QUE LA SEÑALA.
No hay Título III ni declaración de «patrocinador del terrorismo» que opaque esta verdad: en una celda de Texas, bajo custodia del ICE, a un cubano le robaron la vida y después intentaron robarle la historia.
Fuente: Razones de Cuba.

