¿Paz en Irán?
De como impacta para Cuba este desenlace, pueden suponerse diversas variables. Y en este caso, especular sobre si la derrota ante Irán llevaría a Trump, a apurar una acción militar contra la Isla, en una especie de recuperación de prestigio, es como mínimo simplista y audaz.
Finalmente parece que las partes enfrentadas, o al menos dos de ellas, se han puesto de acuerdo para terminar el conflicto iniciado por la entidad EEUU/Israel, para someter a Irán.
El día que el mandatario estadounidense cumplía sus 80 años, se anunció que los gobiernos de Irán y EEUU habían logrado redactar un memorando de entendimiento (MOU), que en términos diplomáticos tiene un rango jerárquico menor, en materia de documentos que se firman al amparo del derecho internacional.
En buena medida, esa menor jerarquía burocrática explica los trascendidos del documento donde, salvo algunos compromisos puntuales e ineludibles, el resto del diferendo de EEUU con Irán merecerá una negociación de mayor plazo, dicen que 60 día, al menos.
El documento fue firmado remotamente el 17 de junio; mientras que el presidente iraní lo hizo en Teherán, pues Trump, de viaje por París, lo rubricó en el palacio de Versalles, lo cual encierra un “curioso” detalle, allí se firmó la capitulación de la Alemania nazi y también, la capitulación de EEUU ante Vietnam; a buen entendedor, sobran las palabras.
El memorando establece un cese inmediato y permanente de la guerra en todos los frentes, por cierto, algo ya pactado desde abril y violado N veces. Impone que EEUU se abstendrá de inmiscuirse en los asuntos internos de Irán y respetará su soberanía, asunto que debía estar sobrando, porque no hace falta ningún MOU, porque eso ya está establecido en cuanto texto de derecho internacional existe. Pero bueno, tratándose de EEUU pues evidentemente hay que recordárselo siempre que se pueda.
También el documento, especifica que el estrecho de Ormuz debe abrirse de inmediato, razón por la que EEUU levantará su actual bloqueo, aunque no establece que Irán deje de controlarlo, algo lógico porque este forma parte de su territorio, compartido con Oman.
Parte del acuerdo es que se suspenden las sanciones sobre las producciones petrolíferas iranies y prevé el acceso pleno de Irán a los ingresos monetarios, fruto de la comercialización de estos productos. Aunque la información es contradictoria, se afirma que EEUU y sus aliados o ex aliados, según se le mire, que rodean a Irán, incurrirán en gastos de reconstrucción de este país, por la agresión recibida, se habla de un monto de hasta 300 mil millones de usd.
En materia de dinero a devolver a Irán, se establece regresarles unos 24 mil millones de usd, que fueran secuestrados en su momento, le dicen que congelados, proceso que debe dilatarse por el tiempo en que están previstas las conversaciones, los mencionados 60 días, aclarándose que al menos la mitad de estos dineros, deben estar en manos de sus verdaderos dueños, al iniciarse las conversaciones entre las partes.
El acuerdo ahora logrado debe parar en seco las operaciones militares, que incluyen las sistemáticas agresiones sionistas contra el Líbano, algo que aparece desde el primer párrafo. Se abrirá paulatinamente el estrecho de Ormuz, y las cosas aparentemente volverán a la “normalidad”, al menos a como estaban antes del 28 de febrero, aunque esto último es imposible, después de los resultados de un conflicto que sumó 108 días, con 40 de combates activos.
Para interpretar esta dinámica, hay que empezar por sortear la forma en que el conflicto se ha comunicado. Ciertamente es parte del enfrentamiento lo que se publica en el universo mediático, lo que se comunica, pero también es algo particularmente desafiante porque la parte agresora, EEUU/Israel, hicieron cualquier cosa sobre este asunto menos comunicar.
Ya se conoce, el mensaje expresamente caótico, proveniente del mandatario estadounidense y de otras figuras asociadas desde el alto mando, como el secretario de la guerra o Mr. Rubio, no tenía como objetivo informar lo que estaba sucediendo con la guerra, sino manipular a la opinión pública estadounidense, con fines justificativos o electoreros, según el caso, y también, no debe olvidarse, sacar provecho de la especulación en los mercados accionarios, al fin y al cabo, esto es lo más importante para algunos de estos nefastos personajes.
Y es sobre lo primero que hay que aludir. La agresión a Irán fue y en perspectiva seguirá siendo muy provechoso, para el complejo tecno militar industrial, para los magnates que comercializan el petróleo, en su mayoría estadounidense y también, la guerra sirvió para aprovechar información privilegiada, disponible para la familia Trump y acólitos, empleada para mover los índices bursátiles en materia energética o de la industria militar, generando pingues ganancias a los favorecidos.
Siempre tomar en cuenta lo que todo el tiempo aclara el Jefe Trump, el asunto es hacer plata, es controlar el petróleo, es aprovechar estos 4 años de mandato, para ingresar cifras millonarias al patrimonio familiar, y a los multi hiper super millonarios que le apoyan. Insistir que también se buscó parar un poco, al menos alargar en el tiempo, la ineludible caída del sistema de los petrodólares, una de las principales motivaciones del imperio, para iniciar este absurdo conflicto en Asia occidental.
El extremo es que hasta se habla que las cifras multimillonarias mencionadas para reconstruir Irán, supone enormes proyectos de inversión donde estos super, mega, hiper millonarios podrían participar, no por amor al prójimo, obvio. No está claro cómo podría ocurrir esto, pero lógicamente no se puede descartar, total, así funciona el sistema, donde hay ganancias, los asuntos políticos o éticos, “son muy aburridos” para ser tomados en cuenta.
Así las cosas, ¿cuáles razones empujaron a Trump a firmar? incluso contra la voluntad expresa y públicamente manifiesta, del sionismo y su poderoso lobby en EEUU.
Pues hay que comenzar por reiterar la heroica resistencia del pueblo iraní, la estrategia y las tácticas militares empleadas, y lo que es menos tangibles pero verificable, el éxito en el terreno mediático y comunicacional, revirtiendo décadas de desprestigio en los hegemónicos medios occidentales, al extremo que hasta esos mismos medios, en su mayoría y con suficiente capacidad de ruido, terminaron acorralando a la Casa Blanca, poniéndola siempre a la defensiva, en lo que contribuyó la proverbial insolencia del propio Jefe Trump.
Pues el propio Trump aclaró el asunto, en uno de sus conocidos actos de sincericidio. Ante los micrófonos de la amigable Fox News, admitió que tuvo que ceder dado que: …“nos quedaríamos sin reservas en 4 semanas”… aludiendo a las de combustible en EEUU. En efecto, según las cifras disponibles, estaban gastando a un ritmo de 8,9 millones de barriles diarios, lo que provocó que al cierre del propio 17.6.2026, estas reservan estuvieran en los 340,3 millones de barriles, el mismo nivel de julio de 1983, cuando la administración Reagan.
Esta realidad evidencia otro de los absurdos de la guerra iniciada contra Irán, prepotencia mediante, tanto por lo que ya se sabe como por el hecho de que quizás por primera vez en mucho tiempo, el conflicto impactó seriamente en la economía estadounidense, elevándose los costos de la gasolina a no menos de 4 usd el galón promedio y disparando la inflación; entonces Trump recurrió a cuanto recurso tenía para hacer bajar los precios de los combustibles. No olvidarlo, es un país donde tener lleno el tanque de gasolina, tiene la misma prioridad que comer.
De modo que todo el asunto se reduce, para los agresores estadounidenses, a que el Estrechos de Ormuz opere con normalidad. Increíble, el Estrecho estaba abierto totalmente el 28 de febrero, y EEUU no tenía para entonces que capitular en ninguna guerra, ni haberse gastado miles de millones de usd, ni dilapidado el poco prestigio internacional que le quedaba, para solo obtener lo que ya existía naturalmente 100 días atrás.
Pero abrir el Estrecho no tiene una consecuencia inmediata, más allá que los precios del petróleo “a futuro”, han bajado relativamente. Antes del conflicto, a través de este espacio circulaban diariamente 100 naves, reduciéndose ahora a un total 127, entre el 18 de mayo y el 17 de junio.
Según los expertos, igualar este flujo va a ser paulatino, se llevará su tiempo, pero, además, para recuperar la oferta internacional de petróleo, al menos habrá que reconstruir toda o una parte sustancial de las estructuras petrolíferas de los países del golfo, con daños valuados en no menos de 58 mil millones de usd.
Para colmo, en contra de que esta historia tenga un pacífico y feliz final, aparece, la hostilidad de Israel a este acuerdo. En los medios de ese país, se reflejó de inmediato la reacción de algunos de los ministros del gobierno sionista: “el acuerdo de Trump no nos une. El Líbano arde de cualquier manera”, expresó lacónicamente uno de estos siniestros personajes. Incluso las encuestas realizadas en Israel reflejan que la
popularidad del presidente estadounidense allí, decayó un -23% en las últimas tres semanas. Y el primer ministro Netanyahu parece haber quedado entre dos fuegos “amigo”.
Ahora hay que ver cómo reaccionará el poderosísimo lobby judío en EEUU y los halcones que estos financian generosamente, y que esperan cualquier salida menos esta que hay, la mencionada capitulación ante Irán. Una simple vista del lenguaje corporal de Mr. Rubio, cuando su jefe explicaba porque había cedido ante los persas, dice mucho del royo en que estos halcones están inmersos.
La propia base MAGA, donde queda la reserva electoral para noviembre, se presenta eventualmente dividida respecto a seguir o no en esta guerra. Los más cavernarios, una minoría, enfermos de prepotencia, propia de un clasemediero frustrado, ignorante de que su fracaso débese al sistema y no a terceras razones, siguen creyendo en la grandeza del ejercito imperial, a pesar de los palos recibidos; pero frente a eso hay otra parte de los MAGA, que son tales porque sus lideres les prometieron que se ocuparían de ellos, y no gastarían los recursos federales en guerras en lejanas geografías. Añades a los independientes y a los demócratas, y se tiene la formula perfecta para que los republicanos sean barridos en las próximas elecciones.
De cualquier forma, no hay nada garantizado y los intereses en el seno de la domestica imperial, son profundamente contradictorios y ni siquiera el “mago” Trump, tiene la fórmula para resolverlos a su conveniencia. Hay que evitar la euforia, se impone la objetividad en cualquier conclusión, sobre esta coyuntura, pero lo cierto es que sin importar el inevitable sesgo ideológico conque se mire como va este asunto, sin dudas existe la posibilidad de que este en curso el comienzo del fin de la “era trumpista”.
De como impacta para Cuba este desenlace, pueden suponerse diversas variables. Y en este caso, especular sobre si la derrota ante Irán llevaría a Trump, a apurar una acciona militar contra la Isla, en una especie de recuperación de prestigio, es como mínimo simplista y audaz. Más bien, lo más sensato es concluir que esa variante se dispersa en el aire cada vez más. ¿Supone eso que los cubanos bajen la guardia? En lo absoluto, justamente la estrategia de poner al país en plena disposición combativa, se vuelve parte de la ecuación, tributa a alejar más esa salida de estilo Mr. Rubio.
La virtual capitulación de Trump es una victoria del sur global, de los pueblos que enfrentan la agresividad imperial, es la demostración concreta que su hegemonismo esta en crisis, ya se dijo antes. De nada sirvió su super ejército, mostró como el complejo tecno militar industrial, colosal parasito de la sociedad estadounidense, es sobre todo un gigantesco monumento a la estafa a todo un país. Y pueden decirse más cosas, pero, en fin, objetividad y prudencia es lo adecuado. Veremos.
Tomado de CubaSí.


