Lorca, a 90 años
Por René Vázquez Díaz*
(Tomado de FB)
«En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo»
Federico García Lorca, dos meses antes de ser asesinado.
Este 18 de agosto se cumplieron 90 años de su asesinato.
El 14 de julio de 1936 el poeta llega a su Granada procedente de Madrid. El 23 de julio Granada está en manos de los fascistas.
“No solo habrá ejecuciones diarias, a veces masivas ante las tapas del cementerio, detrás de La Alhambra –escribre Ian Gibson en su libro Cuatro Poetas en Guerra –, sino que actuarán escuadrones de la muerte –las siniestras Escuadras Negras—con la más absoluta impunidad, asesinando, torturando y reduciendo a la población civil a un estado de miedo visceral”.
Rápidamente los falangistas fabricaron una falsa denuncia contra el poeta, según la cual “estaba en contacto con los rusos por medio de una radio clandestina que poseía”.
Uno de los asesinos fascistas confesaría más tarde: “Algunos días después cogimos al canalla García Lorca –el peor de todos los rojos—y lo fusilamos en la vega, junto a una acequia. ¡Qué cara ponía! Alzaba los brazos al cielo. ¡Y cómo nos reíamos de sus gestos y sus muecas!”.
Ian Gibson escribe:
“Cerca del rodal donde mataron a Lorca, se encuentra la célebre Fuente Grande. Los árabes, intrigados por las burbujas que subían sin parar a su superficie, la llamaron Ainadamar, LA Fuente de las Lágrimas (…) Muy pronto Lorca se convirtió en el máximo símbolo del sacrificio de su pueblo, víctima inocente de la vesania fascista”.
(*) René Vázquez Díaz, escritor cubano. Miembro de la Directiva de Författarcentrum Syd, Central de Escritores del Sur de Suecia.

