La injerencia estadounidense en México y la mano de Rosa María Payá

Por Katu Arkonada.

Durante los últimos meses, Andrés Manuel López Obrador ha venido criticando a Estados Unidos por intromisión en los asuntos internos del país, debido al financiamiento que otorga a varias agrupaciones de la “sociedad civil”, pero con una activa participación en el golpeteo político y mediático contra el gobierno de López Obrador.

Una de estas organizaciones es Mexicanos contra la Corrupción, dirigida hasta hace poco por el junior Claudio X. González, cuya familia es dueña de Kimberly-Clark en México, y quien ha financiado la plataforma opositora Sí por México.

Las denuncias de López Obrador son solo una muestra del amplio andamiaje que despliega en México la administración estadounidense contra esta nación, y que incluyen además a otros países de la zona. Pero así como conocemos la historia de la injerencia de las élites políticas, económicas y mediáticas en México, hay mucho desconocimiento de cómo llega el dinero procedente de Estados Unidos para la operación de golpeteo contra el gobierno de López Obrador.

La mayoría se canaliza a través de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), creada por la administración de Ronald Reagan para legitimar las acciones encubiertas que realizaba la CIA. Desde 2016 hasta la fecha, la NED ha destinado alrededor de 8.376.549 dólares a programas en México sobre democracia, violencia de género, emigración, elecciones y “empoderamiento político”.

Otra institución, el Instituto Nacional Demócrata (NDI), también creada bajo el paraguas de Reagan, la guerra fría, y la lucha contra las guerrillas comunistas en Centroamérica, ha recibido de 2016 para aquí alrededor de 3 000 000 de dólares para su operación en México. Sería un gran ejercicio de transparencia que tanto NED como NDI declaren en qué se han utilizado los fondos, sobre todo aquellos vinculados a programas políticos y medios de comunicación (que después operan contra el gobierno).

Pero además de la NED y la NDI, la oposición mexicana ha buscado ayuda en otros frentes para atacar la gestión de López Obrador, como la extrema derecha cubana. Ahí tenemos el caso del ultraderechista Frente Nacional ANTI-AMLO (FRENAAA), autodenominado movimiento pacífico y ciudadano por fuera de partidos políticos, creado por empresarios como Pedro Luis Martín Bringas, Juan Bosco Abascal, o Rafael Loret de Mola.

Pero la figura más conocida de FRENAAA, por esperpéntica, es Gilberto Lozano, y estamos en condiciones de afirmar que mantiene relaciones estrechas de coordinación con la opositora cubana afincada en Miami Rosa María Payá, con vistas a desarrollar acciones conjuntas desde México.

Estos vínculos entre Gilberto Lozano, FRENAAA y la cubana Rosa María Payá están dados por la cercanía de Payá con la juventud panista, pues confluyen en la Red Latinoamericana de Juventudes por la Democracia, red que ha tenido al Partido Acción Nacional de México como principal cantera, y cuya presidenta era Rosa María Payá. ¿Y quién es Rosa María Payá? presidenta del proyecto de la NED “Cuba Decide”, ha sido una figura ligada en la última década a figuras desestabilizadoras de la región como Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), y políticos como Donald Trump y José María Aznar.

Payá estuvo vinculada a los disturbios violentos en Cuba de los pasados 11 y 12 de julio, y a la petición del gobierno estadounidense de una invasión a la isla. FRENAAA tuvo una destacada y activa participación junto a opositores en las manifestaciones frente a la embajada cubana en México, donde también participaron otras figuras financiadas por la NED como el ex Diputado del PAN de extrema derecha René Bolio Hollarán.

René Bolio, presidente de la “Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos”, también posee vínculos con el exilio histórico cubano en Miami vinculado al terrorismo de Estado, y a la organización Directorio Democrático Cubano (DDC), también implicada en la petición oficial de intervención militar en Cuba. Hay que poner una lupa por tanto a las organizaciones que en México reciben dinero de la NED.

Una de ellas, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) ejecutó entre 2017 y 2018 el programa subversivo “Voces de Cuba”, con un presupuesto de la NED que tan solo el año pasado ascendió a 130.000 dólares. Otras entidades que reciben financiamiento de la NED en México y que son activas en la subversión contra Cuba son la sección mexicana de la ONG Artículo 19, el Instituto para la Competitividad (IMCO), el Institute for War and Peace Reporting (IWPR), Amnistía Internacional, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), e Investigación e Innovación (Factual A.C.).

Tiene razón por tanto el presidente López Obrador cuando dice que ningún gobierno extranjero debe intervenir en los asuntos de nuestro país, que debe respetar la soberanía mexicana: El financiamiento del Gobierno de Estados Unidos es un acto de intervencionismo que viola nuestra soberanía. Es un gobierno extranjero, no puede entregar dinero a grupos políticos de otro país.

Tomado de Milenio/ Foto de portada: El Universal.

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