El “milagro americano” y la cínica política migratoria de Estados Unidos

Por Orlando Oramas León * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El “milagro americano”, que tanto vendió Estados Unidos para posicionarse hegemónicamente en Latinoamérica, el Caribe y el mundo, resulta una receta de dos vías que afecta al país que pretende ser paradigma de modelo mundial y a miles que se arriesgan en su búsqueda.

Tal posicionamiento tiene secuelas en el tema migratorio, cuando miles de personas tratan de llegar a territorio norteño, muchas veces arriesgando la vida a expensas de coyotes y autoridades corruptas, que alienta la política migratoria oficial de la potencia norteña.

Entre los encandilados y víctimas están ciudadanos cubanos, quienes aspiran a superar todo tipo de obstáculos para recibir un trato diferenciado al que tienen otros compañeros de aventura por los “caminos verdes”, léase de países africanos e incluso del continente, y otros.

Un informe de Naciones Unidas afirma que los inmigrantes de varias nacionalidades que cruzaron la selva del Darién, en la frontera entre Colombia y Panamá, casi se triplicaron en los dos primeros meses del año respecto a igual período de 2021.

Las cifras incluyen a más de mil 300 niños y adolescentes, según la Agencia de ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en base a datos de las autoridades istmeñas.

Por esa escabrosa y peligrosa ruta en las selvas del Tapón del Darién bandas de contrabandistas tienen a su cargo el tráfico humano en rutas clandestinas que tienen como meta la frontera de Estados Unidos con México.

Las agencias de la ONU reconocen el aumento del flujo con rumbo norte, provocado por los impactos socioeconómicos de la pandemia de Covid-19 entre los migrantes en diversos países de Latinoamérica, junto a medidas más reacias hacia la emigración.

En 2012 más de 130 mil personas transitaron por esa zona selvática, entre ellos haitianos, venezolanos, cubanos y de países tan remotos como Angola, Bangladesh, Ghana, Uzbekistán y Senegal. La Acnur reconoce 51 desaparecidos o muertos en este trayecto.

En el caso de Cuba Washington alienta la emigración ilegal y cuando le conviene la reprime, amén de incumplir acuerdos migratorios de vieja data con La Habana.

Se trata de un accionar criminal que pone en peligro la vida de muchos. La semana anterior la nación antillana recibió los primeros restos mortales reconocidos de migrantes que intentaban llegar de forma irregular a la frontera norte mexicana.

Ocurrió poco después de que Costa Rica primero, y luego Panamá, decidieran medidas restrictivas hacia los viajeros de la mayor de las Antillas.

Ello desató en Cuba expresiones de rechazo entre quienes desean viajar, ya sea por razones temporales o definitivo, y resienten medidas foráneas provocadas por Estados Unidos.

La postura oficial de Cuba está recogida en una reciente declaración del titular de la Dirección de Asuntos Consulares y de Cubanos Residentes en el Exterior (Daccre), Ernesto Soberón.

“Washington se afana en obstaculizar el procesamiento de los nuevos visados en las embajadas acreditadas en La Habana, con el objetivo de incrementar el malestar de los cubanos afectados”, asegura el texto divulgado en el sitio de Cubaminrex.

El Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) subrayó que esta conducta contrasta con el estímulo tradicional y velado para que el emigrante cubano busque otros territorios para llegar irregularmente a la frontera de Estados Unidos, donde se le facilita el ingreso a ese país.

“Resulta cínico obligar a los cubanos a viajar a Guyana para procesar sus visas de migrantes y, a la vez, gestionar que se le imponga como requisito obtener una visa de tránsito por un tercer país a los que pretendan llegar a Georgetown; mientras se mantiene suspendida o muy limitada la actividad del Consulado estadounidense en La Habana”, denuncia la declaración.

Con ello coincide Tatiana Saldívar, residente de la populosa barriada capitalina del Cerro, de La Habana.

Estuve casi un mes en Guyana con mi abuelo, quien tenía visa por 10 años y se la suspendieron. Ahora también lo dejaron en el limbo, luego de que nuestros familiares en Estados Unidos pagaran miles de dólares por nuestra estancia en Georgetown, dijo.

No es muy diferente la sintonía de Abel Mederos, quien aspira a ingresar a Estados Unidos a como dé lugar, dígase brincando fronteras sin papeles y de la mano de coyotes.

El cuadro se está cerrando. Nuestros familiares quieren que nos reencontremos pero los senderos son cada vez más difíciles, aseveró otro cubano que pretende reunirse con los suyos en Tampa, Florida, al sur de Estados Unidos.

Al respecto la declaración del director de la Daccre refirió la negativa de Washington de procesar en Cuba las 20 mil visas anuales que tiene comprometidas en acuerdos bilaterales y la carga del bloqueo económico reforzado que afecta el nivel de vida de la población.

 

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Getty Images.

 

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