Falta de respuestas y de presupuesto para centros escolares uruguayos precariza condiciones de higiene y de trabajo

Por Liset García / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Sobre el tapete de la enseñanza en centros públicos de educación inicial y primaria, desde que se reanudaron las clases presenciales en el pasado mes de marzo tras la pandemia, está el déficit de auxiliares de servicio, un dilema que tras rebasar los períodos críticos de la enfermedad vuelve a ser preocupación pues se ha convertido en “un problemón”, al decir del presidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Robert Silva.

Con la apertura del curso escolar en este 2022 se establecieron nuevos protocolos de salud, de acuerdo con recomendaciones generales, lineamientos, procedimientos y prácticas formuladas por el Ministerio de Salud Pública, que incluye entre otras medidas, ”permitir clases presenciales por no más de 120 minutos», que se pueden extender a más horario si se ventila el espacio por 10 minutos.

En ese dictamen se establecen pautas en relación con el mantenimiento y la mejora de la limpieza de los centros docentes, además de otras medidas de acompañamiento y de prevención, atendiendo a las especificidades de cada nivel educativo en función de la continuidad educativa de los niños y jóvenes.

Sin embargo, legisladores del Frente Amplio profundizaron a este respecto por la preocupación en torno a la salud de educandos y maestros ante un rebrote de covid, sabiendo que el personal de servicio mantiene sus déficits históricos.

Al interrogar a Silva, este aseguró que aunque se buscan alternativas el panorama a la vista es tan grave en Primaria como en otras enseñanzas. Ejemplificó con la situación de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), institución pública de enseñanza científica y tecnológica, la de mayor cantidad de estudiantes del país, donde al llegar encontraron “600 cargos vacantes de auxiliares”, pero al intentar cubrirlos solo “había financiamiento para 14”.

Al parecer “el resto de los recursos se gastaron en otra cosa”, dijo. Agregó que “pasa lo mismo” en liceos, escuelas y jardines. El directivo expresó que un “segundo problemón” es que muchas de las auxiliares contratadas están con certificación médica y no van a trabajar o lo hacen con “tareas reducidas”.

Apuntó que todos los centros educativos cuentan con alcohol diluido y alcohol en gel, y el curso ha iniciado en condiciones en cuestión de infraestructura. Pero el problema de la limpieza sigue. Hay escuelas que tienen auxiliares por 30 horas y trabajan 40, de lo contrario no pudieran limpiar los baños. Otras tienen dos o tres auxiliares, y liceos o escuelas técnicas que tienen poquísimos auxiliares.

La ANEP, informó, cuenta con financiamiento para contratar 589 jornales de cuatro horas en Montevideo, y al propio tiempo allí se contrataron otros 252 auxiliares mediante una empresa de limpieza, pero el problema continúa a poco más de un mes de reiniciadas las clases presenciales.

Ya el pasado año, en pleno rebrote de la pandemia, el sindicato de maestros denunció recortes presupuestales aplicados para los productos de limpieza de las escuelas, lo que se sumaba a la falta de auxiliares. Entonces, la secretaria general de la Asociación de Maestros del Uruguay, Daysi Iglesias, aseguró que el problema era más acentuado en centros de la capital donde prácticamente no había con qué limpiar.

La sindicalista argumentó que ante la necesidad de higienizar y el reclamo de su asociación, solo recibieron toallas de papel y una caja de alcohol gel. “Hay que garantizar condiciones sanitarias y contratar más auxiliares con mejores salarios”, exigió en un video difundido en redes sociales.

Lo cierto es que un año después el panorama no es diferente, y se mantienen los reclamos, planteados ya en todas las reuniones bipartitas con las actuales autoridades docentes, y nunca “recibieron las respuestas que consideran correctas”.

La Asociación de Maestros lamenta que se haya optado por la modalidad de buscar a terceros que presten servicios (la llamada tercerización), que genera “precarización del trabajo”, “desigualdad económica y de derechos”, ya que los trabajadores perciben menos salario, en lugar de “generar presupuesto para el ingreso de funcionarios públicos y lograr el principio de igual función, igual remuneración”.

(*) Periodista cubana. Colabora con Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Pinterest.

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