¡Gema de Cuba ya es pionera!

Por Yuriña Piñeiro Jiménez.

A Gema la celebramos siempre, por ser fruto de un amor a toda prueba y de la solidaridad de muchos amigos, de Cuba y del mundo. Hoy compartimos su felicidad y la de sus compañeritos de primer grado que esta mañana recibieron la pañoleta azul, atributo que simboliza el arribo a la Organización de Pioneros José Martí en la etapa de Moncadistas.

No es necesario preguntarles cómo se sienten porque chispean felicidad, -como si se descubrieran un poco más grandes-, aunque la mayoría no alcanzan el metro de altura. Mientras esperan el momento en que mamá o papá le anudarán la pañoleta y los besarán y dirán cuan orgullosos están de ellos; los pequeños tiritan de emoción con los pañuelos triangulares descansando sobre sus antebrazos izquierdos. Los que ya la llevan en sus cuellos, reviven recuerdos desde el balcón de la escuela que se convierte en anfiteatro.

Mamás y papás, aunque pasan el metro y tanto de altura, también vibran de emoción. Comparten experiencias hogareñas del día y noche anterior. Que si los niños no conciliaban el sueño, que si ellos tampoco, que si ensayaron el nudo de la pañoleta diez mil veces para que quedara bonito hoy y no le saliera como el de los zapatos. Estallan en risas, en camaradería, en nervios.

El movimiento de los pequeñines y la música de fondo indican que ya es el momento. Forman una M, la de Moncadistas, la de Mamá, la de Martí, la del Millón de cubanos que se reunirán este domingo en la Plaza; pienso yo. Los padres eternizan el momento en sus celulares, hacen fotos, las envían a los que quedaron en casa, a los familiares y amigos que están fuera de Cuba. Hay quien exige una videollamada de principio a fin porque no quiere perderse ni un detalle.

Cantan el Himno Nacional. Gema recita el «Poema pioneril de los relevos», un hermoso canto de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, a Fidel.

«Para que el árbol nunca muera,

van en el fruto las semillas.

Fidel es un gran árbol.

Nosotros, los pioneros,

somos el semillero de su vida,

Inmenso es el cordón de los relevos

hacia la luz definitiva.

Fidel siempre naciendo.

Fidel siempre creciendo.

Fidel en esta infancia de boinas encendidas.

Fidel en la vanguardia de la juventud

con la herramienta y el fusil,

el libro y la consigna,

Fidel pasando por la Historia

de estrella individual a estrella colectiva.

«Fidel es el árbol, nosotros la semilla».

Dos pioneras que ya llevan pañoleta roja les explican el significado de esa nueva prenda que formará parte del uniforme escolar. Es el momento, mamá o papá, le anuda la pañoleta a su hijo. Ahora toca hacer selfies, lamentarse porque el nudo no quedó como deseaban, la foto del grupo, la emoción propia del momento. Una voz los aquieta; es Fidel. “Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!”.

Alumnos de cuarto grado les entregan el distintivo que los identifica como Pioneros Exploradores, “que aman a la patria socialista y se preparan para la vida en campaña”, juramentan y empuñan una vara. La maestra Elaine Berrio Martínez los felicita y desea feliz trayectoria en este camino que inician. Todos se saludan. Sin hacer mucho ruido, Gerardito toma tres flores silvestres del jardín de la escuela: una para su madre, Adriana, otra para su hermana Ámbar y otra para su hermana Gema.

Como Gerardito, alguien ha llegado en medio de la ceremonia, sin hacer mucho ruido; el eurodiputado, Manu Pineda, quien confesó sentir envidia de experiencias como esta que compartió junto a Gema y otros pioneros cubanos.

“Siento mucha envidia, una envidia sana, pero envidia al fin y al cabo. El nivel de compromiso con su pueblo, con su Revolución, que adquieren los niños desde muy jovencitos, que toman conciencia de qué supone defender su pueblo, su independencia, su soberanía; es importante para cualquier pueblo. Pero para uno como el vuestro que tiene al imperio al lado, que lleva más de 60 años intentando asfixiarlo, solo este compromiso, conexión, cohesión y unidad del pueblo desde muy jovencito con su proceso revolucionario, permite seguir saliendo adelante en quizás la lucha más desigual que haya habido en la historia».

“A mí se me ponen los bellos de punta cuando veo estas cosas porque envidio y me gustaría que allí, en Europa, donde solo se ponen en valor los temas individualistas, la competencia entre los de abajo mientras los de arriba se frotan las manos, el nivel de subordinación a Estados Unidos, al neoliberalismo, a la industria armamentista en una situación como esta, ahora mismo de guerra en Europa. Mira, lo que veo es que aquí tienen unos valores tremendos, y en ningún sitio del mundo encuentro lo que encuentro aquí”.

Fotos: Ismael Francisco / Cubadebate.

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