Lo que dejó AMLO en La Habana

Por Orlando Oramas León* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El presidente Manuel López Obrador llegó un sábado, 7 de mayo, y se fue un domingo. Pero su breve paso por La Habana selló nexos plenos de historia y simpatías mutuas en un momento en que los cubanos precisaban del aliento.

La tragedia por la explosión en el hotel Saratoga había antecedido un mensaje de condolencias y apoyo del canciller mexicano, Marcelo Ebrard, quien acompañaba al mandatario mexicano por su gira por Centroamérica y el Caribe que concluyó en Cuba.

Y AMLO hizo historia en la mayor de las Antillas, donde se reunió con el presidente Miguel Díaz-Canel, visitó al líder histórico de la Revolución Raúl Castro, suscribió una declaración con alta carga política y por la colaboración mutua, y se llevó en el pecho la Orden José Martí. También regresó con un simbólico regalo, una pistola que perteneció a otro ilustre de sus compatriotas, el presidente Francisco I. Madero, quien la usó en la revolución de 1911, y que el fallecido historiador de La Habana, Eusebio Leal, guardó con celo.

Fueron muchos los gestos del nacido en Tabasco. Su exaltación a los vínculos bilaterales forjados en la historia, la cultura, la emigración, y otros muchos más que propició la cercanía geográfica y la empatía natural.

No en balde un editorial del diario La Jornada calificó de histórica su visita. También su exhortación a que Washington ponga fin a su política de bloqueo y exclusión contra la nación caribeña. Por ese camino se pronunció por la mirada al Sur y una nueva convivencia entre los países americanos cuando, dice La Jornada, el modelo impuesto de subordinación a Washington está agotado.

AMLO propuso a Cuba otras formas de integración con respeto a las soberanías y formas de gobierno. Adelantó además un tratado económico y comercial “donde todos salimos ganando”.

Según el influyente diario mexicano las iniciativas de López Obrador respecto a Cuba y Estados Unidos resultan particulares en el contexto hemisférico. Se trata de una propuesta histórica que, de prosperar, representaría para Cuba la salida a la asfixiante y lesiva hostilidad de Washington, apunta el editorial. Y añade que para Washington podría significar una oportunidad de desactivar el grotesco anacronismo del bloqueo, una herencia de la guerra fría que a estas alturas le constituye un factor de repudio internacional.

Obrador fue más allá de las palabras, aunque las suyas, con filo, remarcaron el llamado a que la Casa Blanca abandone la política de exclusión de cara a la Cumbre de las Américas, en Los Ángeles el mes próximo.

Con él y Díaz-Canel como testigos ambos gobiernos firmaron un convenio en materia de salud por el cual jóvenes mexicanos recibirán becas para especializarse en la carrera de Medicina en Cuba.

De Cuba, a la par, irán especialistas sanitarios a fin de asegurar planes en marcha del gobierno mexicano para llevar la salud a poblaciones y zonas vulnerables. El gobernante sostuvo que hay un déficit de personal médico en las zonas marginadas porque la mayoría están concentrados en las franjas urbanas.

Se trata de una realidad que conocen los miles de galenos y personal de enfermería que Cuba ha desplegado en misiones de cooperación y ayuda en el mundo.

Baste decir que solo en los últimos dos años cerca de cinco mil de ellos atendieron contra la Covid-19 a poblaciones de más de 40 países y territorios en diversas latitudes del planeta.

En 2020 Cuba envió a México 585 médicos para apoyar a su aliado latinoamericano durante la crisis sanitaria que se generó por la pandemia del coronavirus.

Al respecto López Obrador adelantó además la instalación en el norteño y occidental estado de Sinaloa de un centro de atención a discapacitados, atendido por médicos especializados de Cuba.

México comprará asimismo vacunas producidas en la nación caribeña para inmunizar a niños mexicanos, de la primera edad, contra el coronavirus.

Para colofón, y trago amargo en Washington, el presidente de México elogió a su par cubano. Lo calificó de honesto, trabajador y humanitario. Reconoció, expresamente, su liderazgo como servidor público.

Cuba tiene un extraordinario presidente con Migue Díaz-Canel, y me dio mucho gusto constatar esas cualidades suyas y que el pueblo de Cuba, un país hermano, tenga líderes así, exclamó sin cortapisas.

AMLO admitió que sus palabras podrían provocar reacciones adversas, «pero siempre hemos luchado por la igualdad, la justicia, y por la independencia de los pueblos”, puntualizó.

 

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: AFP.

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