26 de julio de 1953: Un revés cuartelario que todavía sacude al continente

Por Colectivo Histórico “Las Chirusas”.

 

“Supo la historia de un golpe,

sintió en su cabeza cristales molidos

 y comprendió que la guerra

era la paz del futuro”. (1)

 

Luego de un año de clandestina preparación, con escasos recursos y un pobre armamento, Fidel Castro y un pequeño grupo de revolucionarios -dentro de los que podemos destacar a Abel y Hayde Santamaría, Raúl Castro, Melva Hernández, Renato Guitart, Raúl Martínez Ararás y José Luis Tasende, entre otros 150 jóvenes combatientes- se lanzaban a tomar los cuarteles “Moncada” en Santiago de Cuba y “Carlos Manuel de Céspedes” en la localidad de Bayamo -hoy Provincia de Granma-. Hablamos de la segunda fortaleza militar en Cuba, como lo era en su momento el Moncada, y de una localidad que adquiriría vital importancia en la última etapa de la lucha revolucionaria por el grado de conflictividad de su gente y ser una de las ciudades más cercanas a la Sierra Maestra.

Una acción que abriría una nueva etapa de combate contra la oligarquía y el imperialismo, destacando a la acción armada como medio principal de lucha, pero que sin embargo se iniciaba con una derrota dado “El fracaso del factor sorpresa, unido a la enorme superioridad numérica de las fuerzas de la tiranía -quince a uno sobre los revolucionarios-”(2)

El fallido asalto a los cuarteles mencionados no cumplió con el objetivo de desarrollar una ola revolucionaria inmediata, encima el sanguinario Dictador Fulgencio Batista ordenó la matanza de varias decenas de los prisioneros, pero la conducta de los jóvenes revolucionarios y la autodefensa de Fidel convirtieron el juicio en una victoria política -con la amnistía a los presos políticos en febrero de 1955- que precipitaría las condiciones subjetivas del cambio. Del país y del continente entero, hasta nuestros días.

Antecedentes

El 10 de marzo de 1952 el ejército al mando de Fulgencio Batista, quien ya había participado del golpe de Estado cívico-militar de 1933, intervenía las elecciones y daba un golpe de Estado. Con los agravantes de que Batista era uno de los candidatos presidenciales, pero las encuestas lo ubicaban en tercer lugar, mientras que en el primer lugar ubicaban a una alianza de sectores de izquierda bajo la consigna “vergüenza contra dinero” junto al Partido Ortodoxo.

Si bien el gobierno saliente de Carlos Prío tenía fuertes lazos con Estados Unidos, y hacia ese país huyó el mandatario luego del pronunciamiento militar, la dictadura de Batista garantizaba con mayor seguridad los intereses económicos de la potencia del norte. Al punto de que no llegaron a pasar 2 semanas del régimen de Batista, que el gobierno estadounidense ya lo estaba reconociendo oficialmente.

La política económica del nuevo régimen respondió a los intereses del imperialismo y la oligarquía burgués-latifundista, disminuyendo el salario real de los trabajadores, con un desempleo que alcanzó a un tercio de la población apta para el trabajo, con campesinos teniendo que elegir entre pagar rentas abusivas a los terratenientes o el desalojo. En un marco de disparidad entre la ciudad y las áreas rurales, por ejemplo en la mortalidad infantil, cuyas cifras en el campo doblaban a las de la ciudad, y si el analfabetismo en la ciudad era del 11%, en el campo era del 40%.

Una desigualdad notable en términos de ingresos y una gran brecha social. La mayor parte de las tierras de Cuba estaban en pocas manos, la corrupción era “una plaga” y el comercio exterior era controlado por el mercado de Estados Unidos, que además de concebir a Cuba como una “neocolonia” también la concebía como un “burdel”…más de 10.000 cubanas se dedicaban a la prostitución.(3)

Pocas posibilidades de estudio, escasa atención médica, alza de alquileres, de servicios y de los productos de primera necesidad. La discriminación racial también creció y el recrudecimiento de la represión al movimiento popular terminó por lanzar al pueblo cubano a la lucha, quizás cumpliendo con la premisa que Trostky esbozaba en el prólogo al Tomo I de ‘Historia de la Revolución Rusa’: “Las masas no van a la revolución con un plan preconcebido de la sociedad nueva, sino con un sentimiento claro de la imposibilidad de seguir soportando la sociedad vieja.”(4)

“No tan distintos” (5)

Hablar de la década del 50’ en nuestro país es hablar del nacimiento de la Liga Federal de Acción Ruralista, de tendencia conservadora reaccionaria, el nacimiento del “ruralismo”. Un mojón en nuestra historia que se mantiene hasta hoy, hablamos del papel que los sectores ruralistas comenzaron a tener en la política de nuestro país. Y coincide con lo que se vivía en Cuba, porque se trataba de movimientos regionales y mundiales en el marco de la Guerra Fría, marco necesario para entender el nacimiento de los distintos movimientos de liberación nacional.

El triunfo de la revolución en China liderada por Mao Tse Tung y el Partido Comunista,  transformando al gigante asiático en la República Popular China; la Guerra de Corea en la que Estados Unidos apoyaba al Sur, mientras que China y la URSS apoyaban a Corea del Norte; la Primera Guerra de Indochina, de 1946 a 1954, en la que el Viet Minh (liderado por el Partido Comunista Indochino: Nguyên Tât Thành más conocido como Hô Chí Minh “El que Enseña”; Võ Nguyen Giáp; Lê Duân y Pham Van Dong) derrota a Francia apoyada por Estados Unidos…determinaron la agresividad con que la potencia del Norte se planteó incidir en los procesos de absolutamente todos los países americanos.

No es una coincidencia que en Cuba, los gringos, apoyaran la instalación de una Dictadura con una fuerte impronta latifundista y que en Uruguay la CIA reclutara al líder del “ruralismo”: Benito Nardone. Incluso más, no apoyando intentonas golpistas en nuestro país por no creer que fuera necesario para detener la lucha popular pero también por no visualizar un liderazgo apropiado, hasta que apareció Juan María Bordaberry, hijo de estancieros y emparentado con varias figuras de la política uruguaya (tanto del Partido Nacional como del Partido Colorado, de clase alta y vinculadas al campo).

Pero el ascenso a potencia del país norteamericano no comenzó en el plano militar ni con la polarización política de la Guerra Fría, incluso antes de que culminara la II Guerra Mundial, allá por julio de 1944, la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas (conocida como “los acuerdos de Bretton Woods”) parió al FMI, al “Gold Exchange Standard” y al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), con los que Estados Unidos afianzaría su condición de imperio, en el marco de la fase keynesiana del capitalismo y coincidiendo con la estabilización de un nuevo modelo de hegemonía burguesa.

Desencadenando

Pero volviendo al Caribe, a cómo un pequeño evento desafortunado se transformó en la victoria revolucionaria de mayor trascendencia a nivel regional (sino mundial), teniendo en cuenta las dimensiones de un pequeño país empobrecido frente a una potencia mundial en proceso de consolidación; sobre todo teniendo en cuenta la proximidad geográfica de ambas naciones (530km), y ni que hablar a la luz del proceso histórico en el que todavía se mantiene hasta nuestros días el más aberrante bloqueo económico jamás cometido contra otra nación…es que uno por fin entiende la osadía en los versos de Carlos Puebla cuando cantaba “Cómo es posible que al gato, le meta miedo el ratón” (6).

El 26 de julio no solo fue el puntapié de la revolución en Cuba sino que significó para América Latina, y el mundo entero, la posibilidad de erguirse frente a los intereses del capital y las oligarquías nacionales, reivindicando independencia, soberanía y autonomía de los pueblos. Fue el faro guía al que se recostaron los movimientos sociales, políticos y político-militares, que en el continente lucharon por un cambio en favor de los sectores más explotados de sus respectivas sociedades.

La victoria de la revolución cubana (y Vietnam del Norte), no solo inspiró el surgimiento de una nueva izquierda que se desplegó en todo el continente “calentando” la Guerra Fría en nuestras tierras sino que trajo aparejada una alianza con la Unión Soviética por primera vez en la historia en América Latina. Un potencial punto de expansión hemisférica, que ayudó al crecimiento de las izquierdas legales y también a la radicalización de la protesta sindical y estudiantil contra Estados Unidos.

Hoy, de una u otra manera, el mundo entero conmemora esta fecha, reivindicando la memoria de aquellos 73 combatientes asesinados. Aquí en Uruguay también celebramos la acción revolucionaria de aquel 26 de julio de 1953, como ya es costumbre año tras año. Solo que esta vez, bajo la convocatoria del Comité Antimperialista Uruguayo de Solidaridad con Cuba y los Pueblos del Mundo -integrado por las más importantes organizaciones populares-, lo haremos en la Sala Zitarrosa de nuestra Capital. Les esperamos, el martes a las 19 horas, junto a nuestros artistas Numa Moraes, el “alemán”, Patricia Robaina, la Escuela de Tambores de Mundo Afro y la participación oral de la Embajadora de Cuba y el Presidente del PITCNT.

 

 

Notas

(1) Fragmento de “Canción del elegido” del cantautor de la Nueva Trova cubana: Silvio Rodríguez

(2) Pacheco González, María Caridad. Las acciones del 26 de julio y su significación histórica. Tomado de https://www.pcc.cu/noticias/las-acciones-del-26-de-julio-y-su-significacion-historica

(3) Comisión Nacional de Derechos Humanos – MéDía de la Rebelión Nacional en Cuba: “Movimiento 26 de julio” para derrocar el régimen golpista dictatorial de Fulgencio Batista. Tomado de https://www.cndh.org.mx/noticia/dia-de-la-rebelion-nacional-en-cuba-movimiento-26-de-julio-para-derrocar-el-regimen

(4) Trotsky, LeóHistoria de la Revolución Rusa. Tomo I. Marxists Internet Archive, diciembre de 2002. Tomado de https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1932/histrev/tomo1/prologo.htm

(5) Título del segundo single del álbum “After Chabón” de la banda argentina de Rock: Sumo.

(6) Fragmento de la canción “La OEA es cosa de risas” del cantautor cubano: Carlos Puebla.

 

Tomado de Mate Amargo/ Foto de portada: Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano.

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