Estados Unidos conoce la necesidad de Cuba: El fin del bloqueo

Por Deisy Francis Mexidor* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

Si el Gobierno de Estados Unidos estuviese interesado en ayudar a Cuba eliminaría el bloqueo y lo retiraría de la arbitraria y unilateral lista sobre patrocinadores del terrorismo y eso lo sabe, advirtieron los activistas Isaac Saney y Cheryl LaBash.

Tanto Saney, especialista en Cuba en la canadiense Universidad de Dalhousie y LaBash, copresidenta de la Red Nacional de Solidaridad con Cuba en Estados Unidos, exigieron poner fin a la prolongada guerra económica contra el país caribeño en un artículo que circula en redes sociales y medios digitales.

Esa lista hace imposible que Cuba obtenga créditos y préstamos de instituciones financieras internacionales y asistencia económica de otras naciones por temor a las represalias de Washington, escribieron al reiterar que todo está en la esencia del bloqueo impuesto a la isla por más de seis décadas.

La Casa Blanca debe “poner fin a la criminal e internacionalmente condenada guerra económica contra Cuba, que es el principal obstáculo para el desarrollo social y económico de Cuba, causando un daño que supera los 100 mil millones de dólares”, subrayaron a propósito del llamado de ayuda ante el devastador incendio en Matanzas, a unos 100 kilómetros al este de La Habana.

Aunque Estados Unidos puede alegar ignorancia, diciendo que Cuba nunca declaró exactamente qué ayuda necesitaba, ¿qué buen vecino se queda parado y ve cómo se incendia la casa de al lado en lugar de correr inmediatamente a ayudar?, cuestionaron los autores.

Saney y LaBash recordaron que a diferencia del ofrecimiento de Estados Unidos de brindar ayuda técnica otros países prestaron una cooperación concreta.

Mientras México y Venezuela enseguida movilizaron recursos humanos y materiales para ayudar a Cuba a “superar el desastroso incendio sin precedentes que consumía la instalación de almacenamiento de petróleo de Matanzas, Estados Unidos se quedaba cínicamente de brazos cruzados y pedía a La Habana que los llamara”, enfatizaron.

“Mientras México, por ejemplo, enviaba 16 vuelos con más de 45 mil litros de espuma y otros equipos para combatir el furioso infierno, Estados Unidos aportó la tremenda contribución de un número de teléfono al que Cuba podía llamar para recibir asesoramiento técnico”, añadieron.

Por supuesto, -dijeron- la “generosa oferta de ayuda” es bastante familiar para los trabajadores y las masas cada vez más empobrecidas de Canadá y Estados Unidos, que cuando buscan alivio por la inminente falta de vivienda, el hambre les sugiere comunicar por un número de teléfono para comenzar “una odisea que aplasta el alma”.

Los activistas exhortaron también al “cese de la implacable campaña de desinformación, agresión y subversión del legítimo orden constitucional cubano”.

La catástrofe tecnológica de origen natural fue provocada por el impacto de una descarga eléctrica el pasado 5 de agosto en un depósito de combustible de la Base de Supertanqueros en la zona industrial de Matanzas.  Tras varios días de combate al fuego por parte de bomberos, militares y especialistas de Cuba, México y Venezuela lograron controlar las llamas.

El incendio, considerado el peor del que tiene memoria Cuba, provocó hasta el momento dos fallecidos, 125 lesionados, 14 personas aún desaparecidas, y la evacuación de unos cinco mil residentes de áreas cercanas al lugar del desastre.

 

(*) Periodista cubana, colaboradora de Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Marcelino Vazquez / ACN.

 

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