¿Camino libre para el oficialismo en 2024? La alianza opositora se fractura en una elección local decisiva en México

Por Ariel Noyola Rodríguez.

El panorama pinta de mal en peor para la oposición. En junio pasado la alianza ‘Va por México’, integrada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), perdió cuatro de las seis gubernaturas en disputa frente al oficialismo.

A partir de su incapacidad de derrotar al partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados han insistido, sin éxito alguno, en incorporar un cuarto partido a su plataforma electoral. Hasta ahora, sin embargo, los líderes del partido Movimiento Ciudadano han rechazado una y otra vez la invitación.

Por si lo anterior no fuera suficientemente desolador, de cara a una elección local clave el próximo año, la del Estado de México, los tres partidos del viejo régimen han dejado entrever que, lejos de tener una estrategia conjunta, las grietas al interior del bloque son cada vez mayores.

En opinión de varios analistas, si el oficialismo gana la elección del Estado de México, el PRI sufriría su ‘estocada final’, ya que perdería la entidad que es su principal bastión.

En opinión de varios analistas, si el oficialismo gana la elección del Estado de México, el PRI sufriría su ‘estocada final’, ya que perdería la entidad que es su principal bastión.
Con esta derrota a cuestas, la oposición difícilmente podría remontar en 2024, con lo cual, el oficialismo y sus aliados tendrían ‘camino libre’ para permanecer en el Palacio Nacional.

Un anuncio sorpresivo (sin pies ni cabeza)
En lugar de dedicarse de lleno a construir una candidatura común, a principios de agosto el dirigente nacional del PAN se adelantó a sus pares del PRI y el PRD y dio a conocer el nombre de quien será su abanderado: Enrique Vargas del Villar.

De acuerdo con varios medios locales, la maniobra del PAN puede interpretarse como un «alejamiento del PRI», una organización política que, hasta el momento, se ha revelado incapaz de salir avante de los escándalos de su dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas.

El dirigente del tricolor ha sido exhibido cometiendo supuestos actos de corrupción, sobornos y hasta violencia contra la prensa, a través de audios que han sido difundidos por la gobernadora de Campeche, Layda Sansores.

Llama la atención la maniobra del PAN de cara a una elección que es decisiva: en vez de convocar a los otros dos partidos a sumar fuerzas, apuesta por ir en solitario.

Y es que la del Estado de México no es cualquier elección. Se trata de un estado de la República que ha sido gobernado por el Revolucionario Institucional durante más de noventa años.

Es el estado que tiene la lista nominal más grande: más de 12.200.000 de personas con credencial para votar. En definitiva, los partidos que logren hacerse del Gobierno del Estado de México, abonarán su camino rumbo a los comicios federales de 2024.

Hoy es un bastión del PRI bajo el control de una poderosa agrupación, muy cercana al expresidente Carlos Salinas de Gortari (a quien López Obrador considera su principal adversario): el Grupo Atlacomulco.

Ante unos comicios de gran relevancia, el anuncio que hizo Marko Cortés, presidente nacional del PAN, además de sorpresivo, no tiene pies ni cabeza, puesto que socava la unidad de los partidos de la oposición.

Y es que, por donde se le vea, el partido blanquiazul no tiene posibilidad de ganar esta elección sin una alianza. No le alcanzan los números. Acción Nacional no es un partido con predominio en la entidad.

Para el PRI el panorama tampoco es muy alentador. Si bien este partido tiene mucho mayor fuerza en el estado si se lo compara con el PAN, su nivel de aprobación ha ido a la baja con Alfredo del Mazo a la cabeza del Gobierno.

Los partidos de oposición han retrocedido en las demarcaciones con mayor población, que representan casi un 50% de los votos mexiquenses. En 2021, Morena venció al PRI en una proporción de casi dos a uno en los 10 municipios con mayor número de electores.
Hay que recordar que, hace cuatro años, la candidata del Morena, Delfina Gómez, y quien participará nuevamente el próximo año, se quedó a menos de 170.000 votos de derrotar al tricolor (un 2,8% del padrón electoral).

Todos los partidos de oposición han venido perdiendo terreno de 2018 a la fecha. En 2021, cuando se renovaron el Congreso local y los Ayuntamientos, el PRI salió debilitado, mientras el PAN y el PRD sufrieron tremendos descalabros.

Cabe destacar que los partidos de oposición han retrocedido en las demarcaciones con mayor población, que representan casi un 50% de los votos mexiquenses. En 2021, Morena venció al PRI en una proporción de casi dos a uno en los 10 municipios con mayor número de electores.

¿Será derrotado el PRI en su principal bastión?
Algunos medios locales plantean la hipótesis de que la caída en el nivel de aprobación de Del Mazo llevó a los líderes del Grupo Atlacomulco a buscar un candidato fuera de las filas de su partido.

Se ha manejado la versión de que el PAN terminó negociando con el Grupo Atlacomulco la designación de Vargas del Villar como candidato a gobernador del Estado de México por parte de la oposición.

Sucede que hace unas semanas el panista sostuvo una reunión con Enrique Peña Nieto en Madrid (España), ciudad donde actualmente radica el expresidente.

Se ha manejado la versión de que el PAN terminó negociando con el Grupo Atlacomulco la designación de Vargas del Villar como candidato a gobernador del Estado de México por parte de la oposición.
Aunque Vargas del Villar asegura que el encuentro «no fue planeado«, sino una «casualidad«, cabe destacar que se llevó a cabo días antes de que el dirigente nacional PAN lo ‘destapara’ como candidato.

Peña Nieto, quien además de formar parte del Grupo Atlacomulco, gobernó el Estado de México entre 2005 y 2011, habría dado su «visto bueno» a la candidatura de Vargas del Villar quien, aunque panista, mantiene una «buena relación» con el expresidente.

Sin embargo, a contrapelo de esta hipótesis, resulta paradójico que Peña Nieto haya dado su espaldarazo a un candidato que, de ser arropado únicamente por el PAN, no tiene posibilidad alguna de alzarse con la victoria en 2023.

De acuerdo con otra perspectiva de análisis, el expresidente Peña Nieto habría «negociado» la entrega del Gobierno del Estado de México al oficialismo y sus aliados. Esto es, su apoyo a la candidatura del PAN significa dar la elección por perdida.

 
La Fiscalía de México investiga al expresidente Peña Nieto por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito
Y es que, en el año 2018, recuerdan analistas, Peña Nieto poco hizo para evitar que López Obrador ganara la elección presidencial. Pero, ¿a cambio de qué el expresidente entregaría el principal bastión del PRI?

De acuerdo con quienes defienden esta hipótesis, Peña Nieto lo haría para «garantizar impunidad» frente a las tres carpetas de investigación que la Fiscalía General de la República le tiene abiertas: delitos electorales, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Hay que recordar que el propio Francisco Labastida Ochoa, expresidente nacional del PRI, y quien fuera candidato presidencial en el año 2000, declaró en junio de este año que Peña Nieto había «ayudado» a López Obrador a ganar en 2018, a cambio de «impunidad» durante su sexenio.

La elección del Estado de México es tan relevante que, si Delfina Gómez la gana en 2023, el poder territorial del Revolucionario Institucional sería socavado al punto de colocarlo en el punto más crítico de su historia.

Y no solamente eso. La derrota de la oposición ‘despejaría el camino’ al oficialismo y sus aliados de cara a la sucesión presidencial, que verían incrementadas sus posibilidades de extender el Gobierno de la denominada ‘Cuarta Transformación’ hasta por lo menos 2030.

 

Tomado de RT/ Foto de portada: PRI Oficial México/  Facebook.
 

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