Argentina: Silencios sobre las aguas del Río Paraná

Por Carlos Cruz.

Crónicas de un despojo silencioso

Urquiza firma con Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos un tratado que permite la libre navegación de los Ríos Paraná y Uruguay (1853). La expansión de la economía norteamericana relega el poder e influencia británica a un segundo plano (1947). El Ministro de Comercio de la denominada Revolución libertadora, en acuerdo con los monopolios agro-exportadores, liquida el IAPI (1955). El Instituto de Estudios Políticos Argentinos denuncia públicamente la desnacionalización de empresas, con eje en las exportadoras de alimentos Swift-Deltec y Bunge y Born (1971). El gobierno de Carlos Menem, alineado con políticas globalistas, entrega al sector privado la gestión de la actividad portuaria y el mantenimiento de la ruta fluvial, cediendo las tareas de dragado y balizamiento del Paraná al llamado Consorcio Hidrovía integrado por la empresa belga Jan de Nul y la argentina Emepa (1995). La Universidad de Harvard realizas inversiones agrícolas (cerca de 100.000 hectáreas) en el corazón de una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta, con derivas al Rio Paraná: los Esteros del Iberá (2013). Desde la Unidad de Información Financiera (UIF) planteamos la importancia estratégica para el país del Corredor Litoral a la vez que presentamos, ante la Comisiones Técnicas del Mercosur, la cuestión atinente a Delitos económicos complejos en esa área (2020). El Primer comando capital, procura utilizar los ríos Paraguay, Paraná y de la Plata para contrabandear armas y drogas (2021). La AFIP realiza procedimientos incautando trigo y soja destinados al contrabando (2021/2023). Algunos empleados públicos promueven la participación de la OCDE en aspectos vinculados con la concesión de la Hidrovía (2022). Funcionarios, legisladores y académicos del Paraguay proyectan instalar capitales y expertos militares norteamericanos (USACE) en el tramo paraguayo de la Hidrovía (septiembre / octubre de 2023)

Pueblos canoeros y Corredor Litoral

Ya antes del inicio de la conquista y expoliación española los chaná-timbués navegaban en sus canoas el curso de los ríos Paraná y Paraguay, en el hoy denominado Corredor Litoral. Este Corredor fluvial (con proyecciones terrestres, aéreas y marítimas) controlado por una decena de corporaciones transnacionales, plantea problemas estratégicos y económicos que exceden los de la llamada Hidrovía. Así, esa vía incluye la zona portuaria agro-industrial más importante de Argentina, por donde sale alrededor del 70% de nuestras exportaciones en granos, harinas, aceites vegetales y subproductos que implican un ingreso de divisas, acorde la normativa vigente, de alrededor de 60.000 millones dólares anuales. Contexto ese que, debido a la carencia histórica de mecanismos eficaces, eficientes y unificados de contralor, abre las compuertas silenciosas para maniobras de contrabando, evasión impositiva y sobrecostos estimadas en unos 10.000 millones de dólares por año. Así, a modo de ejemplo, cuando los precios internos de productos primarios son inferiores a los internacionales y se establecen regulaciones para abastecer el mercado nacional, muchas veces prevalece el egoísmo y se recurre entonces a la secuencia de: colocar los cereales en silos, sustraer alimentos del mercado, generar desabastecimiento y mercado negro, establecer sobreprecios y recurrir a sobre o subfacturaciones o al contrabando. En esa zaga; el no ingreso de dólares por los canales legales, al influir sobre las reservas y cotización de las divisas, también da impulso a presiones devaluatorias y político-institucionales, tal como registra nuestra historia.

 Pensar situado y estratégico

 El proyecto globalista tiene entre sus objetivos: que los países se integren en un mismo mercado mundial, articulados a través de un pensar único y comunicacional, diseñado por la academia orgánica en función de los intereses de las corporaciones transnacionales. Proyecto que también se ha ocupado de transmutar el sentido de palabras como: pueblo, conflictos de intereses de clase y valores o cauce de los ríos Paraná-Paraguay por eufemismos tales como: gente, grieta o hidrovía. Desafío económico-cultural este que nos convoca al abordaje de esos aspectos desde la perspectiva de un pensar situado y con una visión estratégica -que traspase los límites de la política cotidiana- al tiempo de poder recuperar el valor de la palabra en tanto expresión de un sentido que relaciona al emisor con los contextos en que se emite la misma, y nos sitúa en el mundo.

Tomado de Página/12.

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