¿Dónde están hoy las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

Entrevista Especial con el Vicecanciller de Cuba.

Por Luis De Jesús Reyes.

El próximo 20 de enero se cumplen dos años desde la llegada a la Casa Blanca del presidente Joe Biden y las relaciones entre Estados Unidos y Cuba parecieran estar en una especie de limbo.

El líder Demócrata, quien durante su campaña electoral encantó a los sectores cubanoamericanos con la promesa de revertir las políticas de su antecesor Donald Trump hacia Cuba, apenas ha dado señales de moverse en esa dirección.

Si bien algunas acciones recientes de Washington pudieran ser tomadas como un preámbulo de una nueva relación con la isla, las autoridades cubanas se muestran escépticas ante un gobierno que hasta ahora no ha honrado su palabra en las relaciones bilaterales.

CLARIDAD conversó en exclusiva con el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos F. de Cossío, para conocer dónde se encuentran hoy las relaciones entre ambos países.

A continuación, compartimos nuestra extensa entrevista con el diplomático cubano, en la que abordamos desde el tema del bloqueo y las sanciones contra la isla, hasta la llegada de nuevos gobiernos progresistas en la región, los intentos de golpe de estado de la derecha y la guerra en Ucrania.

Tras un histórico acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos en 2015, que parecía haber dejado atrás la política de hostilidad hacia la isla, el presidente Donald Trump torpedeó el proceso y revirtió mucho de lo que ya se había alcanzado. El actual presidente Joe Biden no ha cambiado mucho de ese escenario.

 ¿Dónde se encuentran hoy las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

Luego de los pasos que se tomaron para mejorar la relación, ocurrió un evento que lo cambió todo: las elecciones en Estados Unidos [en 2016]. Antes de entrar, el [entonces] nuevo gobierno anunció que iba a deshacer los pasos que ambos gobiernos habían acordado y que permitieron que la relación entre Cuba y Estados Unidos evolucionaran hacia una más constructiva y respetuosa entre ambos países.

El actual gobierno de Joe Biden prometió, durante la campaña electoral, a sus electores no a Cuba, que cambiaría rápidamente los retrocesos que ocurrieron durante la administración Trump. Dos años han pasado y nada parecido ha ocurrido.

De hecho, la administración Biden, aunque no repite exactamente la desinformación o las alegaciones deshonestas del gobierno de Trump, sigue aplicando, en términos generales, la misma política.

Tenemos que recordar que para deshacer lo que pasó durante la administración Obama, el gobierno de Trump decidió levantar alegaciones que no tenían fundamento, que no eran ciertas, pero que fueron el pretexto para los cambios que tuvieron lugar. (1)

¿Opina Cuba que las relaciones con Estados Unidos son hoy mejores o peores que las que había antes de la administración Obama?

Hoy están peores. Porque actualmente lo que hace la administración Biden es aplicar, casi de manera exacta, la política que fue implementada por Donald Trump; una política que fue nombrada por su gobierno como una de “máxima presión”, lo que significa hacer la vida lo más insoportable posible para el pueblo cubano con la esperanza de que esto llevará a la caída del gobierno.

Esa es la política oficial que lleva hoy la administración Biden.

Hace unas semanas, la Asamblea General de la ONU votó por trigésima ocasión para rechazar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Cuba ha dicho en varias ocasiones que EEUU está aislado en su política hacia la isla, y aún así el bloqueo sigue en pie.

 ¿Por qué cree que no se ha quitado el bloqueo?

Decimos que Washington está aislado porque lo está. No es nada nuevo, ha estado aislado por los pasados 30 años. La comunidad internacional no apoya la política estadounidense contra Cuba; de hecho, vota casi de manera unánime en su contra.

Ahora, ¿por qué esa política sigue estando en pie?, por el poder abrumador de los EEUU y por la creencia de los políticos en Washington de que tener poder es tener derecho. Y que si ellos son lo suficientemente poderosos como para aplicar una política de máxima presión –una política que va en contra de los derechos humanos, que es inhumana e inmoral–, entonces, solo por que tienen el poder para hacerlo continuarán haciéndolo.

¿Qué hace falta para que Estados Unidos se deshaga de la política de bloqueo contra Cuba?

 Tienen que entender –algo que parece difícil que puedan hacer en Washington– que Cuba está fuera de las fronteras de Estados Unidos; que Cuba es y tiene el derecho de ser una nación independiente y soberana; que EEUU no tiene el derecho, ni tiene la capacidad, de gobernar en Cuba. Sí tiene un poder inmenso para hacer[nos] la vida difícil, tiene un poder inmenso para hacer daño y ha tenido un poder inmenso para castigar a varias generaciones de cubanos.

Oficiales cubanos y estadounidenses se reunieron recientemente aquí en La Habana para discutir sobre políticas migratorias entre ambos países. Hay quienes especulan que el hecho de que Biden aceptara enviar una delegación a la isla pudiera ser el comienzo para una nueva relación entre La Habana y Washington como la que existió durante el gobierno de Barack Obama.

 ¿Usted lo ve de esa manera?

Es natural que los EEUU se relacionen con Cuba en conversaciones migratorias. Tenemos un problema entre ambos países. EEUU no puede resolverlo por sí mismo, Cuba tampoco puede resolverlo por sí mismo. Es un fenómeno que necesita discusión, que necesita cooperación… hay acuerdos en vigor para eso.

Lo que yo puedo decir es que lo que describe la política estadounidense hacia Cuba, lo que mejor define su política contra Cuba, es el bloqueo económico y las políticas de máxima presión impuestas durante la administración Trump. Esa continúa siendo la característica principal de las relaciones bilaterales.

¿Pero diría usted que la administración Biden está dando pasos hacia una posible normalización de las relaciones con Cuba?

Yo lo dudo mucho. Es difícil para mí pensar que, porque se toman ciertos pasos en áreas que necesitan atenderse, áreas que necesitan un mínimo de cooperación, haya un cambio. Mientras EEUU siga aplicando el Título III de la Ley Helms Burton(2), mientras siga aplicando una política basada en alegaciones deshonestas de que Cuba es un país patrocinador del terrorismo(3), mientras siga presionando a los gobiernos de América Latina, de África y de otras partes del mundo, y amenazándolos con quitarles ayuda bilateral si ellos continúan aceptando médicos cubanos, uno no puede decir que el gobierno estadounidense esté dando ningún paso hacia una mejor relación con Cuba.

¿Qué pasos, entonces, debería dar EEUU para que Cuba considere que está moviéndose hacia una normalización de las relaciones?

La lista sería muy larga. Pero actualmente el gobierno estadounidense no tiene ninguna explicación, y ni siquiera se toma el tiempo o el esfuerzo para explicar las razones por las cuales Cuba sigue siendo un país patrocinador del terrorismo; ese sería un paso significativo.

Sería también un paso significativo si, al igual que todos sus predecesores excepto Trump, aplicara su capacidad para que el Título III de la Ley Helms Burton no tuviera lugar en las Cortes de Estados Unidos para demandas totalmente ilegítimas contra Cuba. También pudiera tomar pasos para permitir que los cubanos, libres de presiones políticas, puedan recibir remesas.

Y pudiera seguir mencionando, pero hay muchos pasos que pudiera dar para dejar de castigar al pueblo cubano, que es lo que hace la actual política estadounidense.

¿Por qué, en su opinión, Cuba no es un país que patrocina el terrorismo?

Porque nosotros no patrocinamos el terrorismo, no apoyamos el terrorismo, no financiamos el terrorismo, de hecho, nosotros somos víctimas del terrorismo.

Yo pudiera preguntar por qué EEUU dice que no es un país que patrocina el terrorismo, si es el origen de la mayoría de los actos de terrorismo que han ocurrido alrededor del mundo, tiene una agencia que fue creada y que se ha dedicado, con miles de millones de dólares, para conducir actos de terrorismo contra muchos gobiernos, incluyendo el de Cuba.

Ahora mismo, hay personas y organizaciones en Estados Unidos que fomentan y financian acciones violentas en Cuba y que se jactan de hacerlo. Uno pensaría que eso es ilegal en EEUU y, aún así, el gobierno de EEUU lo tolera, lo que implica que el actual gobierno estadounidense promueve, apoya y tolera actos de terrorismo.

En los pasados años, nuevos gobiernos progresistas han llegado al poder en países de América Latina y al mismo tiempo hemos visto nuevos intentos de golpe de la derecha, todos ellos apoyados por Estados Unidos.

 ¿Qué significan estos gobiernos progresistas para la región y por qué EEUU atenta contra ellos?

[Este] año 2023 marcará el 200 aniversario de la Doctrina Monroe, establecida por EEUU específicamente para enviar un mensaje a las [entonces] potencias coloniales europeas de que el hemisferio Occidental era un área de dominación y hegemonía estadounidense. Ese era el sentido de la Doctrina Monroe y, desde entonces, sigue siendo la política de EEUU hacia la región. Estados Unidos cree que tiene un derecho otorgado por Dios para intervenir y determinar lo que ocurre en lo que ellos llaman su “patio trasero” y lo que el nuevo gobierno ha llamado su “patio delantero”. América Latina y el Caribe no es ningún patio trasero, delantero ni lateral de los Estados Unidos, pero en Washington siguen sintiéndolo así.

Por eso, cuando existen gobiernos progresistas que amenazan los intereses de EEUU, aplicando políticas sociales que benefician a la mayoría de la población, cuando amenazan la opinión de EEUU al creer que la riqueza del país debería ser para el disfrute de la mayoría de la población, entonces EEUU cataloga a esos gobiernos como extremistas, radicales, y entonces comienzan a actuar en su contra.

Después del fracaso de la Cumbre de las Américas, ¿usted cree que Estados Unidos haya aprendido la lección?

Yo no creo que ellos aprendan mucho. Porque ellos debieron haber aprendido durante la Cumbre de Cartagena en 2012 y no lo hicieron. Ellos simplemente creen que los pueblos de América Latina y el Caribe son inferiores, que sus sociedades son inferiores, que sus gobiernos son inferiores, y ellos tienen la capacidad hegemónica de imponer el deseo de los Estados Unidos.

Hablando de otros temas. Cuba ha dicho que la guerra en Ucrania se pudo haber evitado. ¿Por qué piensa que se pudo haber evitado y, en última instancia, por qué no se hizo?

Primero, nuestra posición desde el primer día ha sido que tiene que haber una solución pacífica y diplomática para lo que es un problema mayor en Europa. Decimos que la guerra se pudo haber evitado porque creemos que hay una gran responsabilidad de Estados Unidos en haber empujado a la OTAN como una amenaza hasta las fronteras con Rusia.

Y esto no comenzó en 2022, ni siquiera comenzó en el siglo 21, esta ha sido la política de EEUU desde hace varias décadas; y es una política peligrosa. Era lógico imaginar que Rusia algún día reaccionaría; y decimos que no se evitó porque los objetivos ambiciosos de EEUU al empujar a la OTAN hasta la frontera con Rusia alcanzaron un nivel en el que ya no podían tolerarse.

Cuba lleva décadas batallando contra el bloqueo estadounidense y además ha pasado por momentos muy difíciles, como el llamado “Periodo Especial”. A pesar de todo eso, Cuba ha alcanzado grandes niveles de desarrollo social y ha mantenido el proyecto socialista como un símbolo para el resto del mundo.

En momentos en que pareciera que nos adentramos en una nueva Guerra Fría, ¿qué tiene que aprender el mundo de Cuba?

Primero, nosotros luchamos por más de 100 años para alcanzar nuestra independencia y no la alcanzamos realmente hasta enero de 1959. Desde entonces hemos luchado para defender esa independencia. Hemos luchado para alcanzar una sociedad de justicia social, donde todos puedan beneficiarse de la riqueza del país, luchamos para proteger nuestra soberanía y nuestro derecho para construir la sociedad en la forma en que los cubanos quieren construirla.

Creemos que la capacidad de resistir de Cuba, la determinación del pueblo cubano, contra todo pronóstico y contra una guerra implacable del país más poderoso del mundo, es una lección para el mundo. Y no digo que hemos alcanzado nuestras metas. Por supuesto, nuestro país sigue siendo un país subdesarrollado, sigue siendo una sociedad con muchos problemas económicos, y aún así somos un país estable y pacífico.

Imagina cualquier país que tuviera que sufrir, por más de 60 años, una política de guerra económica por parte de los Estados Unidos. Y con todo eso, nuestro país ha sido capaz de construir una sociedad más educada, con más científicos, más atletas, [un país] más tranquilo, más libre de crímenes, de drogas, de terrorismo, de violencia, que cualquier país en el continente.

[Todo esto] a pesar de la hostilidad de EEUU, que está convencido de que puede hacer de Cuba un estado fallido, y Cuba no es un estado fallido.

Notas:
(1) En 2017, el gobierno del entonces presidente Donald Trump acusó a La Habana de estar detrás de una serie de supuestos ataques sónicos contra diplomáticos estadounidenses que trabajaban en la Embajada de Estados Unidos en Cuba. Hasta la fecha, Washington no ha podido mostrar pruebas sobre dichas acusaciones.

(2) El título III de la Ley Helms-Burton faculta a ciudadanos estadounidenses a demandar en tribunales de EEUU a empresas nacionales o extranjeras que se beneficien de propiedades en Cuba que pertenecieron a ellos o sus familiares antes de 1959. Promulgada en 1996, la Ley Helms Burton había sido dejada en suspenso por los sucesivos presidentes estadounidenses, hasta que en 2019 el entonces mandatario, Donald Trump, ordenó su activación.

(3) Estados Unidos volvió a incluir a Cuba en su Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo en enero de 2021. La medida entorpece las relaciones comerciales de la isla con otros países e impide en gran medida que realice transacciones con bancos internacionales.

Tomado de Claridad.

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