Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España rechazan agresión. Ratifican en CELAC que Maduro sigue siendo presidente
Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España rechazan al unísono agresión contra Venezuela
En señal diplomática unificada, los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España emitieron este domingo 4 de enero de 2026 un duro comunicado conjunto frente a los últimos y graves acontecimientos en Venezuela. El texto, conciso pero de contundente contenido, marca una posición colectiva ante lo que los firmantes consideran una violación de los principios fundamentales del derecho internacional.
Los seis países, reafirmando su apego a la Carta de las Naciones Unidas, expresan su «profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela».
El comunicado subraya que estas acciones «contravienen principios fundamentales», en particular «la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados». La advertencia es severa: estas operaciones constituyen «un precedente sumamente peligroso para la Paz, la seguridad regional y ponen en riesgo a la población civil».
Más allá de la condena, el núcleo del mensaje es una apuesta firme y exclusiva por la vía pacífica. «La situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano», señala el documento. Los firmantes rechazan cualquier injerencia externa y reafirman que solo un «proceso político inclusivo, liderado por las y los venezolanos, puede conducir a una solución democrática, sostenible y respetuosa de la dignidad humana».
El pronunciamiento recupera la declaración de la CELAC de 2014, donde se consensuó «el carácter de América Latina y el Caribe como zona de paz», construida sobre pilares como la solución pacífica de controversias y la no intervención. Hace un «llamado a la unidad regional, más allá de las diferencias políticas, frente a cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad».
Asimismo, exhorta al Secretario General de la ONU y a los Estados miembros de los mecanismos multilaterales pertinentes a emplear sus buenos oficios para «contribuir a la desescalada de las tensiones y a la preservación de la paz regional».
Un punto adicional de alerta se refiere a los recursos naturales. Los países firmantes manifiestan «preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos», considerando que esto es «incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región».
Países como Rusia, China, Irán, así como gobiernos aliados en la región como Nicaragua y Honduras, han condenado las acciones militares. Además, figuras como el Papa Francisco han hecho llamados a la paz, y organizaciones como la Unión Africana han subrayado el principio de autodeterminación.
Además, en diversas capitales del mundo, incluidos Estados Unidos, se han registrado movilizaciones masivas que exigen el respeto a la soberanía de Venezuela, reclaman la liberación del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron secuestrados por fuerzas especiales estadounidenses en la madrugada del 3 de enero.
Gil ratifica en CELAC que Maduro sigue siendo presidente: «Venezuela está en paz y calma»

El canciller de Venezuela, Yván Gil, ratificó este domingo ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que Nicolás Maduro continúa siendo el presidente del país sudamericano «en pleno ejercicio de su mandato», pese a encontrarse ilegalmente secuestrado por Estados Unidos tras el ataque militar del pasado 2 de enero.
«En Venezuela existe un presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros, quien aunque hoy se encuentra ilegalmente secuestrado, sigue siendo el jefe de Estado en pleno ejercicio de su mandato», declaró Gil durante su intervención en la cumbre extraordinaria convocada por Brasil para abordar la crisis desatada por la agresión estadounidense.
El jefe de la diplomacia bolivariana enfatizó que «hoy, Venezuela, a pesar del ataque, está en paz y en calma, sus instituciones funcionan plenamente». Esta afirmación busca desmentir cualquier narrativa de caos o vacío de poder que pudiera justificar una mayor injerencia extranjera, demostrando la solidez del sistema institucional venezolano ante la adversidad.
Pueblo unido, instituciones fortalecidas
Gil subrayó que el pueblo venezolano «está unido» y que todas las estructuras del Estado operan con normalidad tras activarse los mecanismos constitucionales previstos para esta contingencia. La vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez ejerce funciones desde Caracas después de convocar un Consejo de Defensa de la Nación que integra a todos los poderes públicos.
El canciller fue claro al señalar que, si bien su país mantiene la apuesta «firmemente por la vía diplomática y de diálogo», Venezuela no aceptará «la humillación ni la imposición» de Washington. Esta postura reafirma la voluntad de negociación expresada por Maduro apenas dos días antes del bombardeo, mientras rechaza cualquier claudicación ante la presión militar.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) permanece desplegada en todo el territorio nacional, respondiendo al llamado de unidad nacional para defender la soberanía e integridad territorial frente a lo que el gobierno califica como una guerra colonial destinada al saqueo de recursos.
Exigencia de retiro militar del Caribe
Durante su alocución, Gil demandó que la CELAC exija «de manera inmediata el restablecimiento de la legalidad internacional, que pasa por el retiro inmediato de todas las fuerzas militares en el Caribe que amenazan la paz en la región».
«Debo señalar, en vista de las recientes declaraciones del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, que es importante que esta comunidad asuma que Venezuela sigue bajo amenaza, sigue bajo asedio», advirtió el diplomático venezolano ante los ministros de Relaciones Exteriores reunidos en Brasilia.
El llamado es una urgencia considerando el despliegue bélico estadounidense que desde agosto incluye destructores, un submarino nuclear, el portaaviones USS Gerald R. Ford y más de 4.000 efectivos militares. El pasado 16 de diciembre, la administración Trump anunció además un bloqueo naval que completó el cerco previo a la agresión armada.
La iniciativa refleja la preocupación del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien calificó los bombardeos como una «afrenta gravísima a la soberanía» venezolana y advirtió que atacar países constituye una flagrante violación del derecho internacional que conduce a un mundo donde prevalece «la ley del más fuerte» sobre el multilateralismo.
México había condenado previamente las acciones como una violación del artículo 2 de la Carta de la ONU, enfatizando que América Latina y el Caribe constituye una zona de paz donde debe primar la solución pacífica de controversias.
El Ministerio de Exteriores de Rusia confirmó la presencia de Maduro y Cilia Flores en territorio estadounidense, exigiendo su liberación inmediata y calificándolos como «presidente legítimamente electo» y su esposa. El canciller ruso Serguéi Lavrov expresó «firme solidaridad» con Venezuela en conversación telefónica con la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
Con información de teleSUR

