Internacionales

Fracaso “quirúrgico”: la desesperación imperial detrás del ataque a Venezuela

Por Raúl Antonio Capote

En plena madrugada, con total sigilo, avanzaron las fuerzas élites del Capitán América, con anterioridad equipos de guerra electrónica cegaron los radares y silenciaron las comunicaciones, mientras la fuerza aérea utilizaba 150 medios para neutralizar la resistencia, una lluvia de drones, bombas y misiles cayó sobre defensores y civiles.

La guardia que protegía al presidente Nicolás Maduro peleo con entereza, cayeron y causaron bajas al enemigo, entre los muertos estaban los cubanos encargados de la custodia del líder venezolano.

En medio de la niebla de la guerra es lógico preguntarse ¿El único objetivo era capturar al presidente? ¿Para una operación tan “quirúrgica” se emplean 150 naves aéreas, 30 menos que las que se usaron contra Irán no hace mucho?

Los SEAL, no corrieron la suerte de sus colegas cuando el rescate de los rehenes en Irán o de los que fracasaron contra Corea o Vietnam, pero a pesar del éxito de la captura no pudieron ocupar algunos lugares estratégicos, ni amedrentar, ni desunir, ni humillar, mucho menos acabar con la revolución chavista.

La primera dama, Cilia Flores, en el momento terrible de la aprehensión, rodeada por las armas enemigas, pudo quedarse en territorio venezolano, no era ella al parecer un objetivo, pero exigió acompañar a su esposo y correr su misma suerte.

Otro fracaso de la operación ocurrió en territorio estadounidense, pretendieron humillar al presidente bolivariano ante el mundo, convocaron a la prensa con la idea de presentar a un líder acabado, derrotado, pero Nicolás miro fijo a las cámaras, sonrió y con los pulgares en alto indicó a todo el mundo que estaba bien, ya en el camino a su prisión hizo la señal de la victoria.

No lograron crear conmoción y pavor, como acostumbran cuando atacan, el pueblo venezolano está en las calles exigiendo la libertad del presidente y su esposa, el país listo para defender su soberanía y el liderazgo chavista unido.

Para América Latina, la intervención militar estadounidense no es una novedad. tiene hitos nefastos en la Guerra México-Estados Unidos (1846-1848), que culminó en la anexión forzosa de vastos territorios como California, Texas y Nuevo México.

A este historial se suman las constantes intervenciones en el Caribe y Centroamérica: Cuba (1898-1902, 1906-1909, 1917-1922); Puerto Rico, bajo dominio desde 1898; la fragmentación de Panamá de Colombia en 1903; las ocupaciones de Haití (1915-1934), República Dominicana (1916-1924) y Nicaragua (1912-1933).

La lista continúa con golpes de Estado y operaciones encubiertas: Guatemala en 1954; la fallida invasión de Playa Girón en Cuba (1961) y sus interminables campañas de desestabilización; la invasión a República Dominicana en 1965 bajo el pretexto de evitar «una segunda Cuba»; las invasiones a Granada (1983) y Panamá (1989).

Esta operación significa un gran fracaso para la administración Trump, los que hoy cantan victoria cosecharan la amargura de la derrota, la libertad de Nicolás Maduro y Cilia Flores, raptados por un gobierno de piratas y secuestradores, se convertirá en causa mundial.

Foto: Tomada de RTN

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