Internacionales

Las protestas en Irán, una historia repetida.

Por Arthur González.

Muchas personas pierden la memoria y otras desconocen los antecedentes de las actuales protestas que se efectúan desde hace días en Irán, pues las noticias que divulgan los medios occidentales tergiversan la realidad y ocultan la verdad.

Las protestas se iniciaron en el Gran Bazar de Teherán por motivos económicos, pero se transformaron en reclamos políticos contra el gobierno.

Resulta inverosímil que algunos de los que ahora protestan den vivas al Shah Reza Pahlavi, quien reinó hasta su derrocamiento en 1979 por la Revolución Islámica.

Algunos de los manifestantes piden el regreso del hijo del Shah, proclamado príncipe heredero residente en los Estados Unidos y desde allá exhorta a los iraníes a salir a las calles a protestar, personaje apoyado también por el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Realmente la situación económica de Irán se ha deteriorado, principalmente por las sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados occidentales, sumado a las que el pasado mes de septiembre 2025 le impusiera la ONU, relacionadas con el programa nuclear iraní, condenado por Estados Unidos en apoyo a las exigencias de Israel.

Esas medidas dieron lugar al congelamiento de los activos iraníes en el extranjero, paralizaron todas las transacciones de armas y además aplicaron a Teherán más sanciones vinculadas con su programa de misiles balísticos.

Detrás de las actuales manifestaciones están los servicios secretos, la CIA y el Mossad, trabajo encubierto que realizan desde hace años en su intento por derrocar a la Revolución iraní, por la ambición de los Estados Unidos y de otras potencias occidentales, en obtener las considerables reservas de petróleo que posee ese país.

Hay que tener presente los antecedentes sobre la actuación encubierta de la CIA después de las elecciones en 1951, cuando fue electo como primer ministro Mohammad Mosaddeq, quien nacionalizó el petróleo, hasta entonces controlado por la compañía British Petroleum. Esa medida unida a su política antiimperialista alarmó a Estados Unidos, al ver en peligro sus intereses. Eso dio lugar a que el Reino Unido de Gran Bretaña iniciara un bloqueo comercial.

Estados Unidos le temía a la influencia del partido comunista y a los acuerdos comerciales que negociaba el gobierno iraní con la Unión Soviética para burlar el bloqueo impuesto por occidente. De inmediato, la CIA organizó protestas masivas en las principales ciudades de Irán, con apoyo de algunos comerciantes.

En 1953 fue derrocado el primer ministro Mohammad Mosaddegh, por un golpe de Estado ejecutado por el ejército iraní, organizado y financiado por Estados Unidos y el Reino Unido, previamente acordado con el Shah. Allen Dulles, director de la Agencia Central de Inteligencia, se desplazó a Roma para coordinar con el Shah Mohammad Reza Pahlaví, el plan del golpe de Estado para destituir a Mohammad Mossadeq.

Años más tarde, el mismo Allen Dulles reconoció en una entrevista que la CIA reclutó a personas para que se manifestasen en las calles iraníes y para otras acciones dirigidas a derrocar a Mossadeg.

El gobierno iraní bajo el mando del Shah Reza Pahlaví, volvió a permitir la participación de compañías petroleras extranjeras en esa industria, por un Acuerdo de Consorcio firmado en 1954.

Durante el reinado de Reza Pahlaví, los iraníes vivieron bajo un régimen marcial, se amplió la desigualdad económica y social, mientras que el 42 % de la gente de la ciudad de Teherán no tenía una casa y vivía en las barriadas, los sectores más acomodados y cercanos al régimen monárquico, vivían en palacios. A esto se unía el aumento de la falta de libertades políticas.

La Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional, el SAVAK, asesorada por la CIA, reprimía brutalmente cualquier indicio de oposición política y llegó a tener cerca de 15,000 oficiales.

En 1975, Reza Pahlaví eliminó el sistema parlamentario e instauró un solo partido, Rastajiz, pero no recibió críticas de Estados Unidos ni de otros países occidentales. Las ganancias obtenidas por la venta del petróleo las empleó en la compra de armamento occidental, principalmente de Estados Unidos.

En 1978 ordenó al ejército imperial reprimir a los manifestantes que exigían su salida del poder y mataron e hirieron a decenas de personas. El malestar político de la ciudadanía dio paso a la revolución popular que derrocó a la monarquía. Estados Unidos, Israel y otras naciones no condenaron esas represiones. El 16 de enero de 1979 el Shah salió del país.

Hoy Estados Unidos vuelve a organizar y financiar las manifestaciones en Irán, como lo hiciera Allen Dulles en 1953. El fin es derrocar a la Revolución Islámica y apropiarse de su petróleo, lo que aspiran hacer en Venezuela.

La pregunta es si los iraníes olvidaron las represiones y desigualdades que sufrieron durante el imperio del Shah Mohammad Reza Pahlaví, o si la guerra mediática desatada por los yanquis con el apoyo de Israel, ha logrado sembrar matrices de opinión entre los jóvenes que no conocieron los sufrimientos del pueblo en aquella época.

¿Cómo reaccionaría la Casa Blanca si China o Rusia organizaran y financiaran manifestaciones en Estados Unidos contra el gobierno?

¿Aceptarían que se les diera dinero y orientaciones a los estudiantes universitarios y otros sectores de la sociedad estadounidense, para protestar contra los desmanes que comete la policía y las fuerzas del ICE contra ciudadanos norteamericanos y extranjeros que trabajan sin estar legalizados en ese país?

En días pasados, un agente del ICE le disparó en Minneapolis a Renee Good, una mujer madre de tres niños y la mató vilmente.

La administración de Donald Trump declaró rápidamente que el agente Jonathan Ross, actuó de forma adecuada y sostiene que la responsabilidad del tiroteo fatal recaía en la víctima fatal y en quienes la rodeaban.

Además, para amedrentar a los que exigen justicia, Trump ha declarado que las manifestaciones son provocadas por la izquierda radical, tal y como hizo McCarthy en la década de los años 50 del siglo XX, en su cacería de brujas contra el fantasma del comunismo.

El hecho, que no es el único en Estados Unidos, ha provocado que no menos de 6 fiscales federales en Minnesota, renunciaran en medio del incremento de tensiones entre autoridades estatales y federales, posterior a la muerte de la Sra. Good.

Este caso puede provocar una protesta masiva en Estados Unidos y más aún con las declaraciones del vicesecretario de Justicia, Todd Blanche, al afirmar: “No existe actualmente ningún fundamento para una investigación penal por violaciones a los derechos civiles”, lo que indica que los investigadores federales no están indagando la conducta del agente de ICE y a la vez bloquean a las autoridades locales para que utilicen su jurisdicción y puedan investigar el hecho donde hay una muerte inocente.

¿Se imaginan que pasaría si otra nación organizara campañas y ofreciera dinero de forma encubierta, para manifestaciones en varias ciudades de Estados Unidos que protesten contra el gobierno de Trump?

De forma espontánea ya hay protestas en Minnesota, Washington, New York y los Ángeles, pero sí servicios secretos extranjeros hicieran lo mismo que hace la CIA, otra pudiera ser la situación, pues en Estados Unidos hay mucha tela por donde cortar.

Razón tiene José Martí al señalar:

“Es demagogo el que levanta una porción del pueblo contra otra”

Tomado de El Heraldo Cubano

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