Honor y Gloria. Marcha del pueblo combatiente con la convicción de: ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos! (+ Fotos)
Fotos: Raúl Abreu Acuña
El Malecón amaneció lleno. El aire de enero cortaba, pero no importaba. Allí estaban, miles, apretujándose en la Tribuna Antiimperialista como si con el cuerpo hicieran un muro. No era solo una protesta más. Era algo más profundo, como si toda la historia de la isla, esos 67 años de decidir ser libres, hubiera bajado a la costa para respirar junta y decir: «Aquí seguimos».
Al fondo, el edificio de cristal de la embajada de Estados Unidos parecía frío y distante. Frente a él, este mar de gente no gritaba solo consignas. Gritaba con su sola presencia. No era la rabia de un día, era la consecuencia de décadas. Dolor, sí, mucho. Pero por encima del dolor, una determinación testaruda y cálida que el viento del Malecón no lograba llevarse. Eran generaciones distintas, pero en ese momento, todos hablaban el mismo idioma: el de un pueblo que, cuando se junta, no pide permiso.
Generaciones distintas, historias personales diversas, pero un mismo objetivo: defender el derecho a la independencia y a la soberanía.






















Con información de Cubadebate

