Raíces de una provocación (II)
Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
El dos de enero de 1994, ya durante la administración del demócrata William Clinton, otro avión de Hermanos al Rescate, un Cessna 337, matrícula N-415D, viola una vez más el espacio aéreo cubano; cinco meses después el terrorista jefe de esa banda, no obstante las denuncias, advertencias y protestas realizadas por el gobierno de Cuba, decide aumentar la provocación, está convencido de que la Revolución no podría tomar medidas más allá de comunicados de denuncias para el público interno, con esta percepción envía el 15 de mayo cinco aviones que violan el espacio aéreo entre Cárdenas y Matanzas.
La escalada se torna extremadamente peligrosa e intolerable para un país soberano, su integridad territorial y su seguridad nacional estaban amenazadas.
El 17 del propio mes otros dos aviones violan de nuevo el espacio aéreo cubano por la misma zona en esta ocasión son aviones tipo Cessna 337, el provocador está eufórico por la impunidad con que actuaba, las autoridades estadounidenses no lo disuaden, pero tampoco logra una respuesta efectiva de Cuba ante sus violaciones. ambos hechos no favorecen sus ya no tan secretas intenciones de lograr por medio de un pretexto plausible la invasión directa de Estados Unidos a Cuba como respuesta a una acción cubana ante las provocaciones.
Se trasmiten por los canales de televisión en Miami las vistas de La Habana, tomadas por las avionetas, que violaban el territorio cubano.
El delincuente decide elevar la provocación y el 25 de mayo, por tercera vez, cinco aviones de su organización violan el espacio aéreo de Cuba, en esta ocasión se mantienen más tiempo en el espacio aéreo cubano y la hacen más extensa dentro del territorio, abarcó la franja entre el occidental Mariel y la provincia de Matanzas. Toman videos y fotografías de sus incursiones para hacer propaganda al regreso y poder seguir recaudando fondos.
El 29 de mayo, reincide, se produce la cuarta violación, cinco aviones violan el territorio entre Mariel y Cárdenas, Matanzas. Una enérgica protesta de Cuba, derivada de esta acción, detiene brevemente las acciones de los piratas de Hermanos al Rescate.
El terrorista está tan confiado en su hangar, base de operaciones, con tanto apoyo de la FNCA, impune de sus actos violatorios de normas internacionales, recibe el apoyo entusiasta de los representantes federales por la Florida de origen cubano y de otras organizaciones terroristas, que decide él personalmente violar el espacio aéreo y en su avión personal matrícula N-2506, el 10 de julio incursiona por la zona capitalina de Guanabo, playa situada a unos 30 kilómetros al Este del centro de la ciudad de La Habana.
La entonces representante federal Ileana Ros-Lethinen, de origen cubano le prometió al provocador, que lograría exonerarlo del pago por el alquiler del hangar de Hermanos al Rescate por un monto de 60,000 dólares.
El 20 de agosto, otro avión de esa organización terrorista viola el espacio aéreo por la playa de Santa Fe al Oeste de la ciudad de La Habana. Confunden la responsabilidad y serenidad de las autoridades cubanas ante las provocaciones, tantean y miden la supuesta incapacidad militar de Cuba para dar la merecida
respuesta a los intrusos.
En 1994, Hermanos al Rescate, viola el espacio aéreo cubano en siete ocasiones, sin ser molestados por las autoridades estadounidenses, se envalentona y el 4 de abril de 1995, otra vez un avión Cessna 337, viola el espacio de Cuba en un extenso vuelo entre la playa de Santa Fe en el Oeste de la capital hasta la playa de Guanabo en el Este.
Esta provocación no fue suficiente y Basulto previa consulta con Billy Schuss y Arnaldo Iglesias, deciden con la anuencia de la FNCA, elaborar un plan más atrevido, por primera vez este revela el alcance apocalíptico de sus ideas, que en resumen consistía en que la solución al problema cubano, después del fracaso de los acontecimientos provocadores del 4 de agosto de 1994, en el malecón habanero que agrupó a varios cientos de capitalinos aupados por transmisiones desde Miami, para provocar la desestabilización de la Revolución con motivos migratorios. El nuevo intento era realizar una escalada provocadora que él definía como lograr, lo que calificaba como un Maine aéreo en referencia a la provocación que sirvió de pretexto a los norteamericanos para intervenir en Cuba en 1898.
Es decir colocar a las autoridades cubanas en una situación límite, desafiarlas, para ello incrementaría las violaciones al territorio aéreo cubano en espera de una respuesta de tal magnitud, que fuese inevitable la participación directa en el conflicto, que se originaría, de las fuerzas armadas norteamericanas, consideraba
además que después del holocausto cubano, el cielo político se despejaría y emergería en la Isla una sociedad capitalista libre y democrática según el diseño norteamericano. Similar a los planes actuales de la administración de turno, obcecada en destruir un sistema político defendido por millones de cubanos por más de seis décadas.
Basaba su irracional plan en la supuesta debilidad y falta de capacidad de la Revolución para enfrentar un reto de ese tipo. El mismo calculo erróneo del presente.
Así el 13 de julio de 1995, cuatro aviones de Hermanos al Rescate, provocadoramente violaron el espacio cubano, esta vez sobre la ciudad de La Habana, Basulto estaba confiado en que lograría su propósito. Le expresó a Arnaldo Iglesias: “Los comunistas no podrán soportar la humillación y esa será su perdición”. Lo tenebroso de sus pretensiones era saber que llevaría a la muerte a sus seguidores ajenos a la realidad y persuadidos de que no corrían riesgo. Las tripulaciones de esas dos avionetas no eran las más capacitadas ni experimentadas de su grupo de intrusos.
En 1994 y mayo de 1995 se habían firmado acuerdos sobre asuntos migratorios entre Estados Unidos y Cuba, orientados a eliminar la salida desordenada, criminal, ilegal y masiva de ciudadanos cubanos, inspirados y protegidos por la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que privilegia a los cubanos que llegasen a suelo norteamericano. Realizó otra acción de abierto desafío el 13 de julio, que estaba encaminada a protestar por los acuerdos firmados.
(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

