Irán no cederá control del estrecho de Ormuz
Informes recientes de inteligencia estadounidense, citados por tres fuentes con conocimiento del asunto, reconocen que es improbable que Irán abra el estrecho de Ormuz en el corto plazo, ya que el control de esta vía marítima constituye “la única influencia real que tiene sobre Estados Unidos”.
Los reportes sugieren que Teherán seguirá bloqueando el estrecho para mantener altos los precios de la energía, como medio para presionar al presidente Donald Trump a encontrar una salida rápida a la guerra de casi cinco semanas, que sigue siendo impopular entre los votantes estadounidenses.
Según los informes citados por Reuters, las evaluaciones representan la señal más reciente de que la guerra —concebida para eliminar el poderío militar de Irán— podría, en realidad, reforzar su influencia regional, al demostrar su capacidad para amenazar una vía marítima clave.
Trump minimiza la complejidad de reabrir el estrecho
La agencia de noticias indicó que Trump intenta minimizar la dificultad de reabrir el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del comercio mundial de petróleo. El viernes, pareció sugerir que podría ordenar a las fuerzas estadounidenses que reabrieran el paso.
Sin embargo, los analistas advierten desde hace tiempo que intentar usar la fuerza contra Irán, que controla un lado del estrecho, podría resultar costoso y arrastrar a Estados Unidos a una guerra terrestre prolongada.
«En su intento por impedir que Irán desarrollara un arma de destrucción masiva, Estados Unidos le entregó un arma de gran impacto», declaró el director del Proyecto Irán del International Crisis Group, Ali Vaez, una organización de prevención de conflictos.
De acuerdo con las declaraciones de Vaez, Teherán comprende que su capacidad para controlar los mercados energéticos mundiales mediante el control del estrecho «es mucho más potente que incluso un arma nuclear».
La postura de Trump sobre la reapertura del estrecho ha variado. Ha condicionado el fin del control iraní a un alto al fuego, pero también ha instado a los países del Golfo dependientes del petróleo y a los aliados de la OTAN a liderar cualquier intento de reapertura.
Bloqueo iraní dispara los precios del petróleo
Desde que Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lanzaron su guerra el 28 de febrero, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha empleado diversas tácticas para hacer que el tránsito comercial sea demasiado peligroso o imposible de asegurar.
Irán bloqueó efectivamente el tráfico, lo que disparó los precios del petróleo a máximos históricos y provocó escasez de combustible en países dependientes del crudo del Golfo. El aumento de los costos energéticos amenaza, incluso, con alimentar la inflación en Estados Unidos.
Expertos advierten riesgos de una operación militar
Expertos señalan que una operación militar para reabrir la vía marítima conlleva riesgos considerables. El estrecho tiene solo 33 kilómetros en su punto más angosto y una vía navegable de apenas tres kilómetros por sentido, lo que convierte a barcos y tropas en blancos fáciles.
Algunos especialistas consideran que, incluso después de la guerra, es improbable que Irán renuncie a su capacidad para regular el tráfico, ya que necesitará recursos para su reconstrucción y podría recurrir al cobro de tasas de paso.
El exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Bill Burns, declaró en un podcast de Foreign Affairs que Teherán “buscará mantener la influencia que ha recuperado al interrumpir el tráfico” y utilizarla para obtener “garantías de disuasión y seguridad a largo plazo” en cualquier acuerdo de paz.
Fuente: Al Mayadeen.

