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Mentir es la premisa de Marco Rubio

Por Hedelberto López Blanch* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Nuevamente el mitómano Marco Rubio vuelve a mentir. En esta ocasión ante un tribunal en Miami que juzga a su íntimo amigo y excongresista, David Rivera.

Una información de la agencia española EFE publicada por El Nuevo Herald reportó que el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró en un tribunal en Miami que desconocía de un supuesto contrato millonario que su carnal amigo David Rivera habría realizado en 2017 para acercar al gobierno venezolano de Nicolás Maduro con el estadounidense y propiciar una transferencia pacífica en ese país.

Rubio acudió como testigo de la Fiscalía a una audiencia de Rivera, con quien años atrás compró una vivienda en Tallahassee, Florida y vivieron bajo el mismo techo, cuando ambos eran legisladores estatales.

Rivera, junto con Esther Nuhfer (que trabajaba para Rubio), enfrentan un juicio en el sur de Florida acusados de corrupción al adueñarse de millones de dólares en una oscura trama en la que intentaban influir ante la administración estadounidense para suavizar las «sanciones» al gobierno de Maduro durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), cuando Rubio era senador en Washington.

Durante unas tres horas el actual secretario de Estado fue interrogado tanto por la Fiscalía como por los abogados de Rivera y Nuhfer, y aseguró que desconocía que Rivera tuviera un contrato de consultoría por 50 millones de dólares con una subsidiaria en Estados Unidos de la petrolera estatal venezolana, con los fines anteriormente expuesto.

Sin embargo, dice la nota de EFE, Rubio reconoció que en julio de 2017 sostuvo dos reuniones con Rivera en las que el exlegislador le planteó un plan que, a través del empresario Raúl Gorrín -propietario de Globovisión y supuesto intermediario con el Gobierno de Maduro-, buscaba hacer llegar una carta del entonces mandatario venezolano a Trump en la que se proponía iniciar un proceso pacífico de transición.

Rubio dijo que la segunda reunión, a la que acudió Gorrín en un hotel en Washington, fue “una pérdida de tiempo” porque no hubo carta de compromiso de Maduro, que supuestamente él le iba a entregar a Trump.

Son incontables las ocasiones que Rivera ha tenido que acudir a juicios bajo acusaciones de corrupción, lavado de dinero y negociaciones ilícitas, pero al final, como siempre ocurre en Miami, ha salido absuelto debido a sus relaciones con altos personeros políticos de Miami.

Su estrecha relación con Rubio lo llevó a comprar una casa de tres habitaciones en Tallahassee que se erigió como símbolo de una amistad políticamente problemática.
Los nexos entre Rubio y Rivera se remontan a 1992, cuando oficiaron como voluntarios en la campaña de Lincoln Díaz-Balart, quien representaría a un distrito en el condado Miami-Dade. Eran los días en que florecía la industria de la contrarrevolución cubana en el estado de la Florida, y gracias a su relación con los hermanos Díaz-Balart, Rivera pudo trabajar para la Oficina de Radiodifusión de Cuba (Radio Martí) y como contratista de la USAID.
Según el programa CódigoAbierto360° del sur de la Florida, en los días en que Marco Rubio fue elegido representante estatal, ambos ya eran conocidos como el «Binomio de oro», y en particular, Rivera, en su trabajo como cabildero, recibió el mote de «El Ejecutor» de las órdenes de Rubio y también como «David La Trampa».

Apenas el 29 de marzo de 2025, Venezuela News difundió que Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo, en Texas, afirmó que, como senador, Marco Rubio recibió dinero corrupto de la Fundación Simón Bolívar de CITGO, que manejaba Juan Guaidó. Y lo acusó, además, de ser lobista de la ExxonMobil.

Informaciones de prensa del año 2022, indican que Rivera y Esther Nuhfer, estaban acusados de usar su acceso al corrupto senador floridano y a otros funcionarios electos para mejorar la posición de Venezuela ante Estados Unidos.

Rivera firmó un contrato secreto de consultoría con la filial de la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA USA, CITGO, por 50 millones de dólares. La inculpación federal sostenía que de esa forma recibió más de 13 millones.

La acusación sostenía que Rivera y Nuhfer organizaron dos reuniones con Rubio para hablar sobre Venezuela. Según han ventilado medios de prensa, el Servicio de Impuestos Internos (IRS, Sistema Tributario Estadounidense) y el Departamento de Aplicación de la Ley (FDLE), recibieron información de una fuente en CITGO, que vincula a Marco Rubio y a su amigo y excongresista Rivera, con actos de corrupción asociados al corporativo.

Luego de que en mayo de 2020 The New York Times publicara datos sobre la querella de CITGO contra la firma Interamerican Consulting Inc., de David Rivera, por incumplimiento de contrato por sus servicios de cabildero, salió a la luz pública que el FBI y el Departamento de Justicia los estaban investigando a ambos.

Después de octubre de 2020 a abril de 2021, un denunciante que pidió acogerse al programa federal de protección a testigos, proporcionó información vía email a Christopher J. Woehr, Little Duane y Claudia Mulvey (FDLE) y George Stephan (agente especial del Departamento del Tesoro) encargado de investigaciones criminales del IRS), sobre montos de transacciones irregulares y presunto lavado de dinero desde CITGO, a través de Luisa Palacios (miembro de su junta directiva), a bancos en Suiza, Austria, Hong Kong y México, y a cuentas pertenecientes a David Rivera, Diana Rivera McKenzie (hermana de David) y Esther Nuhfer (vinculada a Rubio) en el Chase Bank de Miami Dade.

Entre 2017 y 2020, la mayor parte de las transferencias fueron realizadas a cuentas bancarias de Viviana Bovo, quien utilizaba su nombre para encubrir a su jefe, Marco Rubio, entonces muy influyente senador de Florida, que en 2016 sufrió una humillante derrota ante Donald Trump en las primarias presidenciales del Partido Republicano.

Según la fuente del IRS y el FDLE de Florida, Rubio había acordado con Rivera hacer lobby para obstruir una investigación iniciada por el Departamento de Justicia contra CITGO, por posibles violaciones que incluían lavado de dinero, fraude postal, fraude electrónico y otros crímenes que incluyen la Ley Rico y otras leyes federales.

El informante dijo ser testigo de que cuando David Rivera estaba en la central de CITGO en Houston, Texas, se comunicaba en forma permanente con el senador Rubio, y sugirió una investigación de su teléfono móvil.

También aseguró que Gina Coon, tesorera de la compañía, tenía documentos, emails, mensajes de WhatsApp y audios que confirmarían las operaciones fraudulentas entre Rivera, Rubio y sus allegados.
Ahora Marco Rubio aparece como un «angelito» en el juicio contra Rivera, pero su nariz de Pinocho-mitómano le continuará creciendo.

(*) Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de “La Emigración cubana en Estados Unidos”, “Historias Secretas de Médicos Cubanos en África” y “Miami, dinero sucio”, entre otros.

Imagen de portada: Adán Iglesias Toledo.

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