DestacadasInternacionales

La hora del «Tigre»: ¿qué significa para Colombia el triunfo de la ultraderecha?

Por: Raúl Antonio Capote / Foto de portada: Getty Images

No habían pasado dos horas del cierre de las urnas cuando Abelardo de la Espriella ya se proclamaba presidente electo de Colombia. Lo hizo desde Barranquilla, con la camiseta amarilla de la selección, el puño en alto y una promesa que sonó a sentencia: «Colombia vuelve a ser una democracia firme, confiable, respetable»

Enfrente, el presidente saliente Gustavo Petro y su delfín, el senador Iván Cepeda, pedían calma y se negaban a reconocer el resultado hasta que culminara el escrutinio oficial. Habían impugnado 33.000 mesas de votación. La diferencia era tan exigua —apenas un punto porcentual, unos 245.000 votos sobre más de 26 millones de sufragios— que el país entero contenía la respiración.

Foto: RCN

Pero más allá del recuento de papeletas, hay una pregunta de fondo que trasciende el resultado provisional: ¿qué implica para Colombia que un hombre sin experiencia política, abogado de mafiosos, admirador de Donald Trump y ferviente aliado de Israel se siente en el Palacio de Nariño?

De la Espriella, de 47 años, no es un político tradicional, es un abogado penalista que hizo fortuna defendiendo a clientes tan controvertidos como el empresario Alex Saab (detenido hoy en Estados Unidos) o David Murcia Guzmán, protagonista de la mayor estafa piramidal de Colombia

Nunca ha ocupado un cargo público —y eso, dice, es su mayor virtud: «me libra de compromisos con políticos y grupos económicos» Sus críticos, sin embargo, ven algo muy distinto. 

Un memorándum de la DEA fechado en 2010 lo menciona como representante de jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la organización narcoparamilitar, para hacer lobby contra el tratado de extradición con Estados Unidos

Una fuente aseguró haberle pagado 200 millones de pesos (unos 100.000 dólares de la época) para que hiciera el trabajo. El propio Cepeda lo acusó en la recta final de la campaña de vínculos con paramilitares y de haber «robado» recursos destinados a la salud a través de su bufete.

Pero nada de eso frenó su ascenso. De la Espriella fundó su movimiento, Defensores de la Patria, en julio de 2025, once meses después, está a un paso de la presidencia. 

¿Cómo lo logró? Con un discurso que mezcla el populismo de Nayib Bukele, los recortes de Javier Milei y el apoyo explícito de Donald Trump, con una presencia arrolladora en redes sociales, autofinanciación y un mensaje simple: la izquierda de Petro ha fracasado; yo soy la solución.

El programa del «Tigre»: mano dura, tijera y alianza con Washington.

Foto: AP

El plan de gobierno de De la Espriella es, en esencia, un desmantelamiento del legado de Petro. Estos son sus pilares:

Seguridad con «mano de hierro»: Promete poner fin a la política de «Paz Total». No habrá negociación con grupos armados.

Anuncia una ofensiva aérea en los primeros 90 días de gobierno, con bombardeos y fumigación de narcocultivos, respaldada por Estados Unidos e Israel, además quiere construir diez megacárceles de máxima seguridad, al estilo Bukele y en esa línea defiende el porte de armas para civiles.

Reducción drástica del Estado: Propone recortar el gasto público hasta un 40%. Eliminaría la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal de justicia transicional creado por el acuerdo de paz de 2016.

Alianza incondicional con Estados Unidos e Israel: De la Espriella, que tiene doble nacionalidad colombiana y estadounidense, se identifica como «republicano» 

Ha recibido el respaldo explícito de Trump, quien lo calificó como «inteligente, fuerte y tenaz» y llamó a los colombianos a votar por «El Tigre». 

En política exterior, promete un giro de 180 grados: restablecerá relaciones diplomáticas con Israel (rotas por Petro en 2024), trasladará la embajada colombiana a Jerusalén y adquirirá tecnología militar israelí —armamento de última generación, drones y herramientas de inteligencia artificial— para combatir a los carteles y la guerrilla.

La sombra de la persecución política

Uno de los aspectos más inquietantes del discurso de De la Espriella es su relación con la izquierda, porque no se limita a la crítica política, habla de «destripar a la izquierda» y perseguir sin piedad a sus oponentes con la ayuda de Estados Unidos.

Ha llamado a Petro «jefe de la mafia» y ha amenazado con llevarlo ante la justicia estadounidense, sus seguidores más radicales han ido aún más lejos, el coordinador de su campaña en el Huila amenazó con «dar de baja» al presidente Petro y a Iván Cepeda.

Aunque De la Espriella, no ha desautorizado esas amenazas, su estilo es el del populismo punitivo, el enemigo no es solo un adversario político, es un criminal al que hay que encarcelar, en un país con una historia tan dolorosa de violencia política, estas palabras no son retórica vacía, son pólvora.

El triunfo de De la Espriella, si se confirma en el escrutinio oficial, no es solo un cambio de gobierno, es un terremoto institucional. Colombia, que por primera vez en su historia tuvo un presidente de izquierda, da ahora un volantazo hacia la ultraderecha más radical que haya conocido.

El país está fracturado. Las principales ciudades —Bogotá, Cali, Barranquilla, Cartagena— votaron mayoritariamente por Cepeda. Solo Medellín se inclinó por el «Tigre», en las calles de Cali y Bogotá ya hay protestas y enfrentamientos con la policía. La tensión es palpable.

Pero más allá de la coyuntura electoral, el verdadero desafío es de fondo: ¿puede un país con 53 millones de habitantes, el mayor productor mundial de cocaína y una guerrilla activa desde hace seis décadas, ser gobernado con la lógica del «shock» y la mano dura? 

¿O acaso el experimento de De la Espriella —un abogado de mafiosos que promete combatir el crimen con el respaldo de quienes lo acusan de haberlos defraudado, terminará siendo, como lo describió la revista Proceso, un «frankenstein de la ultraderecha»? El «Tigre» ha dado el salto, ahora Colombia espera, con el alma en vilo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *