En lugar de destacar las declaraciones tendenciosas, Folha debería sorprenderse con la resistencia de Cuba

No es extraño que, desde el triunfo de la Revolución en 1959, la isla haya sido objeto de un aluvión de fake news.

Por Pedro Monzón, Cónsul General de Cuba en São Paulo.

El 25 de abril, el diario Folha publicó un reportaje superficial sobre Cuba que espero sea sólo fruto de la ignorancia. No es extraño, desde el triunfo de la Revolución en 1959, que Cuba sea objeto de un aluvión de fake news. La intención es promover una imagen virtual negativa del país. El gran pecado que cometió Cuba fue conquistar por primera vez la verdadera independencia y empezar a construir un país que se benefició de cambios muy profundos.

Por eso se ha convertido en un muy mal ejemplo.

De ahí la implacable persecución durante más de 60 años, con frecuentes agresiones y un cruel bloqueo económico, comercial y financiero que causó pérdidas de más de 1 billón de dólares, justificadas con muchos argumentos falsos. Los votos de la inmensa mayoría de los miembros de la ONU contra el bloqueo durante 29 años consecutivos no han provocado ningún cambio en esta política estadounidense.

Es imposible calificar a Cuba sin tener en cuenta el daño que ha supuesto para los cubanos la agresividad de la mayor potencia del planeta. Sin embargo, a pesar de estos grandes obstáculos, Cuba exhibe logros que la distinguen a nivel mundial. La educación es gratuita, por lo que toda la población tiene un alto nivel educativo; el sistema de salud pública es altamente profesional, cubre todos los rincones del país y ha permitido a Cuba ayudar a muchos países del mundo con cientos de miles de médicos; gracias al desarrollo de la ciencia, el país ha inmunizado a más del 97% de la población, incluidos todos los niños, contra el Covid con sus propias vacunas; una política de seguridad social ha beneficiado a toda la población; nadie pasa hambre ni muere de hambre; no hay habitantes de la calle.

UNICEF considera que Cuba muestra un alto nivel de protección y desarrollo para los niños y adolescentes; el tráfico y el consumo de drogas no representan problemas; la discriminación por raza o género ha desaparecido estructural y legalmente. El indicador de esperanza de vida es uno de los más altos del mundo, y la mortalidad infantil es una de las más bajas. Cuba se considera un país con un IDH alto y ha cumplido la mayoría de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, según el Consejo de Derechos Humanos.

Cuba es uno de los países más seguros del mundo, y la delincuencia es mínima. La estabilidad política y social es otro de los atributos del país. En 60 años, sólo han destacado dos manifestaciones de descontento, muy manipuladas internacionalmente, una en 1994 y otra (¡27 años después!) en 2021, provocadas en el marco de complejas situaciones internacionales y en momentos en que se reforzaba el bloqueo.

Los incidentes de julio de 2021 fueron detonados por el endurecimiento extremo del bloqueo, en una situación tan difícil como la pandemia de coronavirus. Tal contexto fue acompañado por una campaña internacional de desprestigio y el uso de millones de dólares para financiar pequeños grupos, fuera y dentro de Cuba, sin ningún apoyo popular, con el objetivo de provocar una catástrofe social.

Todos estos esfuerzos se desmoronan porque son los resultados artificiales de un fenómeno importado. El verdadero enemigo político de Cuba no está dentro de su territorio: es Estados Unidos.

Cuba es un Estado de derecho. Desde el triunfo de la Revolución, no ha habido torturas, ni desapariciones, ni represión, como ocurre en muchos otros países. Cualquier afirmación contraria es una mentira. Como en cualquier país, el vandalismo se castiga, al igual que las acciones violentas instigadas por intereses extranjeros. También es cierto que está proliferando la información alterada sobre los legítimos procesos judiciales que se han llevado a cabo contra quienes provocan estos disturbios violentos y el vandalismo.

En lugar de destacar cuatro o cinco afirmaciones parciales para calificar a Cuba, lo que debería sorprender es cómo ha sido posible, en condiciones tan difíciles y durante tanto tiempo, que el sistema cubano no haya colapsado, como podría haber ocurrido con cualquier otro país. Por el contrario, el pueblo ha sido históricamente protagonista de numerosas manifestaciones masivas de apoyo a la Revolución, lo que acaba de repetirse en las enormes manifestaciones del 1 de mayo en todo el país.

Este es el país que, a la ligera, trató de calificar insuficientemente el gran reportaje publicado en Folha, el periódico que nos ofreció espacio, lo cual agradecemos.

Tomado de Folha / Foto de portada: Joaquín Hernández / Xinhua.

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